La 'atractiva y esclava' ansia de escribir de Jorge Rojo

A.S.R.
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Jorge Rojo, con su primer poemario en la librería Luz y Vida. - Foto: Alberto Rodrigo

'Arde la ribera' recoge experiencias propias y ajenas y habla de los temas universales con una influencia destacada de las artes, incluida la literatura

Y sigo las artes / bellas carceleras de cuerpos ermitaños... El deseo de escribir tocó en el hombro a Jorge Rojo (Burgos, 1988) y él lo persiguió hasta el folio en blanco. Atractiva y esclava son las palabras que utiliza para definir esa obsesión. Primero fue una novela, que dejó en el cajón; siguieron relatos, que mandó a concursos y movió por internet; finalmente cayó seducido por la poesía tras leer a Charles Bukowski. Colgó sus primeros versos en su blog (Prueba de lluvia) y animado por los lectores decidió pasarlo al papel. Ya acaricia esta ópera prima, Arde la ribera, que presenta hoy en el Bardeblás (20.30 horas) acompañado por el editor de Atticus Alberto Labarga y María López.

Experiencias propias y ajenas, fantasías, influencia de otras artes como la pintura, el cine y, sobre todo, la propia literatura, fascinación por la luna y las estrellas, nostalgia de la infancia, el pasado y el paso del tiempo, la naturaleza, el amor y la muerte son las temáticas que corren en métrica libre por los versos de este primer poemario que reúne poemas escritos en los últimos tres años.

Durante este tiempo ha tenido en el móvil a un gran aliado. En él teclea imágenes que le sorprenden cuando menos lo espera. Jorge Rojo, Jorge Lunae en el escenario virtual, es joven para plantearse trascender. Pero sí le gustaría ser un espejo en el que se miren otros jóvenes autores con incertidumbre sobre sus creaciones y vean que es posible iniciar un camino en este mundo. «Sí quiero que mi obra llame la atención, que no se quede solo para mí, sino que llegue a los demás», advierte.

Da la razón a David Ruiz, cantante de La M.O.D.A., que en el prólogo afirma que el autor pertenece a ese grupo de personas que escriben por necesidad. «Hay cosas que no te puedes callar, que necesitas expresar», reconoce este escritor novel que, verso a verso, espera definir su propio estilo: Ya sigo los caminos / que me llevan sin moverme, / que perturban mi cuerpo desde dentro.