La crisis eleva un 30% las intervenciones de Cáritas Aranda

ADRIÁN DEL CAMPO
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La organización diocesana ha intensificado su trabajo y atestigua que el confinamiento es más difícil para aquellas familias más vulnerables a las que no llegan las ayudas del Gobierno

Dos trabajadoras de Cáritas Aranda durante un reparto de bienes esenciales en el economato. - Foto: DB

Cáritas Aranda ha incrementado un 30% sus intervenciones desde que se decretara el estado de alarma. La crisis social generada por el coronavirus ha intensificado el trabajo de la organización diocesana y en poco más de un mes en la capital ribereña ya ha atendido 1.373 demandas de alimentos, de ayudas al alquiler, de orientación de cara a la administración, al empleo, a prestaciones... La cifra es superior a la del mismo periodo del año pasado, cuando la entidad de la iglesia católica llevó a cabo 1.073 intervenciones, 300 menos.

Actualmente, Cáritas Aranda cuenta con 339 beneficiarios de 148 familias. Desde la organización declaran que el número de familias respaldas no ha aumentado de forma significativa, aunque sí ha experimentado una leve subida. Lo que sí ha variado en estos días es hacia dónde se dirige la atención. Se están recibiendo sobre todo demandas de alimentos, que además son las que se están priorizando. En concreto, las personas que reciben lotes de comida y productos básicos a través del economato son actualmente 252, 116 más que hace un año.

Las ayudas al alquiler, aunque en menor medida, son otras de las solicitudes que más están llegando últimamente a la organización. La coordinadora territorial de Cáritas Aranda, Guadalupe Cuadrado, atestigua que las medidas estatales no llegan a los más vulnerables. "Hay gente realquilada, sin contrato, a los que no cubren las prestaciones del Gobierno, por eso hemos dado ayudas. Incluso ha habido gente que se ha ido a la calle y a la que hemos tenido que dar alternativas habitacionales", declara la coordinadora. Hace alusión a los casos de una pareja y un hombre que han sido desalojados durante el estado de alarma. "Tenemos que evitar que la gente acabe en la calle. Vienen unos meses muy duros", apostilla.

En las últimas semanas, el trabajo de Cáritas se ha multiplicado. A la mayor demanda de ayudas se ha sumado que los voluntarios están confinados en sus casas y el cambio en la forma de actuar, con llamadas telefónicas, correos electrónicos.... Aquí también es importante el apoyo psicológico, como apunta la coordinadora: "Hay angustia, miedo o incertidumbre y es muy importante que estas personas se sientan escuchadas y apoyadas". Cuadrado prevé que la situación se agrave cuando se levante la cuarentena, por eso afirma que "el Gobierno tiene que dar un paso al frente muy fuerte". "Nosotros no podremos abarcar todo", añade.

La coordinadora también remarca que el confinamiento está siendo mucho más complicado para las familias más vulnerables. Menciona los problemas de convivencia en pisos compartidos, los de los niños que carecen de ordenador o internet para acceder a la educación... Añade los casos de gente irregular o con trabajos temporales o en negro que no pueden acogerse a las ayudas e incluso menciona a las personas que están un peldaño por encima que van a estar meses sin cobrar. Desde la primera línea social, defiende una renta garantizada para que la gente se pueda mantener.