Historia del profesor que quería saberlo todo

A.S.R.
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Andrés Septién Alonso se presenta con 'Lo que llevamos dentro', donde aúna su pasión por el medio rural, la docencia y la psicología

Andrés Septién Alonso está emocionado por compartir con sus lectores el alumbramiento de su ópera prima. - Foto: Valdivielso

Una pequeña libreta acompaña a Andrés Septién Alonso en cada paso. Anota frases que escucha, ideas que se le ocurren en momentos insospechados, chascarrillos, rasgos de personas con las que se cruza, curiosidades de un lugar. Estos pequeños apuntes alimentan Lo que llevamos dentro (Círculo Rojo), su ópera prima, en la que aúna su pasión por el medio rural y por la docencia y su inquietud por la psicología. Una obra que presenta hoy en la Biblioteca Pública (19.30 horas) junto al cuentero Javier Gil.

Esta primera novela relata la historia de Nino, un profesor interino que debe cubrir la baja de un colega que ha desaparecido. La plaza es en un pueblo pequeño, donde hasta el propio protagonista, un urbanita de barrio convencido, se sorprende de la facilidad y rapidez con la que se involucra en esa sociedad al tiempo que investiga qué le ha sucedido a su predecesor.

«Contará sus vivencias, las relaciones personales con el resto de la gente, sus visitas a los bares, las fiestas de la matanza y la vendimia... Narra su día a día con un halo de misterio y sus pesquisas a lo rural, a lo castellano, a los tosco. Refleja los pros y los contras del típico pueblo castellano, su cultura y tradiciones frente a las envidias y al qué dirán», resume Septién Alonso (Burgos, 1985), que con este volumen en sus manos cumple una vieja ilusión.

Ese pueblo, gran protagonista de esta novela, que se erige como un homenaje a Castilla, «la gran olvidada», no tiene nombre. «Quiero que todo el mundo se sienta identificado con él para que lo hagan suyo. A él y a Nino», observa este ingeniero agrónomo de Santo Domingo de Silos, que fue profesor interino antes de hacer las oposiciones para la Junta, donde trabaja ahora. Un empleo que, entre otras cosas, le ha dejado tiempo para escribir este libro. Un proceso en el que ha tenido muy presente su experiencia como profesor en Prádena (Segovia) y en el Blanca de Castilla deBurgos. «Quería llegar al público más joven, al que sé que le cuesta leer, y quería hacer un guiño e intentar contagiarles el amor a la lectura. Se están perdiendo muchas cosas: una manera de viajar casi gratuita, abrir la mente, ser más locuaz, escribir con corrección...», enumera.

Y para conseguir esa complicidad trufa las páginas con chascarrillos, alusiones a personajes actuales (los monólogos de Leo Harlem, las tertulias televisivas con Marhuenda, el programa de citas de Carlos Sobera...) y nombra los capítulos con títulos de canciones, películas y series de televisión o versos (Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa), Bares qué lugares (Gabinete Caligari), El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone), Jara y sedal (RTVE), Anoche cuando dormía (Antonio Machado)...), algo que ya hacía en sus clases, dando pistas a sus alumnos para que entraran en estas propuestas culturales.
Lo que llevamos dentro es el resultado de las lecturas del autor. Nino se llama así por El lector deJulio Verne, de Almudena Grandes. Pero entrelíneas aparece igualmente su admiración por Miguel Delibes y Eduardo Mendoza.

Las aventuras de este profesor no se acaban en este pueblo. Su condición de interino permite a su creador moverle de aquí para allá. Una puerta que Septién Alonso promete cruzar. Y llevarse con él al Meapilas, a su mujer, a Elena... Personajes que le acompañarán a Quintanalara (27 de abril) y Madrid (18 de mayo).