Crece un 30% el número de usuarios de las piscinas de Poza

S.F.L.
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Vecinos de otras localidades -que antes acudían a las instalaciones acuáticas de Briviesca o de Oña- disfrutan del entorno tras su remodelación integral

Tras la reforma integral del 2017, el pasado invierno se estableció un vallado perimetral en todo el recinto. - Foto: DB

El número de usuarios de las piscinas municipales de Poza de la Sal ha crecido un 30% con respecto a la cifra de 2017, último año antes de que se llevase a cabo la remodelación integral de las instalaciones acuáticas. Los números aclaran que este verano, el Ayuntamiento ha recaudado, entre entradas y bonos de temporada, 29.862 euros, una cantidad muy superior a la de hace dos años, que fue de 20.357. 
Según el alcalde de la villa salinera, José Tomás López, el ascenso se debe a que muchos vecinos de localidades cercanas como Salas de Bureba, Lences, Castil, Llano o Cornudilla «acuden a Poza a pegarse el chapuzón, en vez de trasladarse hasta Oña o Briviesca» como lo venían haciendo años atrás. 
El Consistorio realizó una reforma con un ambicioso coste económico de 500.000 euros en 2017. Se quitó profundidad de los vasos, se corrigieron los bordes de la lámina de agua y se construyó una nueva depuradora. Antes de esta temporada de baño, se ha instalado un vallado perimetral en todo el recinto en el que se ha invertido otros 6.000 euros. 
Un bar se encarga de suministrar bebidas pero algunos usuarios se lamentan de la imposibilidad de comprar alimentos en las propias instalaciones. El Ayuntamiento ha pensado en alguna ocasión ofrecer un servicio gastronómico e incluso ampliar el recinto pero sin tener una idea clara. «Hemos valorado incrementar la zona y en sacar a concurso la explotación de un bar-restaurante pero no hay nada firme. Tenemos que estudiar en que condiciones sería factible ejecutarlo», afirma el regidor.
El recinto deportivo de Poza incluye también frontón, campo de fútbol, zona de columpios y una posta de pádel. Todas las instalaciones son gratuitas excepto esta última, que por un módico precio de 1 euro los abonados y de 2 los que no lo son, lo pueden disfrutar durante una hora.
Tomás se lamenta que las personas que durante la época estival se acercan al municipio para bañarse no se quedan en la villa una vez que se cierran las piscinas. «Es una pena porque durante el día hay gran afluencia de visitantes pero una vez cae la tarde, todos regresan a sus pueblos». 
BRIVIESCA Y OÑA.

Las dos localidades cuentan con piscinas municipales pero no todas han sufrido un ascenso tan significativo como en Poza. En la capital burebana se han vendido 2.630 entradas y ha habido 3.834 abonados. En Oña, se han hecho 224 bonos y  se han despachado 3.134 entradas. La apertura de los tres servicios ha generado este verano 16 puestos de trabajo entre taquilleros, socorristas, limpiadores, jardineros y responsables de los bares. Los alcaldes de los cuatro municipios están de acuerdo que, aunque no sea muy rentable, no pueden permitirse el lujo de cerrarlos. «Es la principal atracción de ocio de la que disponemos», manifiestan.