La música de las pequeñas cosas

A.S.R.
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Soul, rock y blues bailan en el primer álbum del cuarteto burgalés Sioqué, 'Singular', que lanza el 27 de septiembre, estrena en directo el 4 de octubre en La Rúa y adelanta el 19 de septiembre en un acústico en el Festival Tribu

La música de las pequeñas cosas - Foto: RODRIGO MENA RUIZ @RODRIGOMENARUIZ

Un paseo por la playa cuando la tarde se deshilacha eterna, la nota de una guitarra en una plaza desangelada, un café con vistas, la sombra de un sauce en medio de una ola de calor... Hay momentos sencillos, sin artificio, que, sin buscarlos, sin llamar a su puerta, sin evocarlos, se encaraman al día de uno para voltearlo y convertirlo en único. Aesas pequeñas cosas canta Singular, el primer disco de Sioqué, que lanzará el 27 de septiembre y estrenará en directo el 4 de octubre en La Rúa.
Soul, rock y blues mecen las once canciones de este álbum, grabado el pasado mes de febrero en el estudio de El Hangar, producido por Santiago Mancho y David Ruiz (La M.O.D.A.).
«Hemos intentado que represente todas las cositas de la música que nos gustan. Los cuatro somos muy diferentes en intereses musicales y la confluencia de todos hace que cada tema sea distinto», avanza Martín Queija, bajo del cuarteto burgalés, que caldea el ambiente antes del gran momento con varios adelantos. Antes de verano, publicaron un primer sencillo, Salitre, al que el 6 de septiembre sucederá el segundo, Ros, y el 19 de septiembre, el tercero, Tu color negro, que  se colará en el acústico que darán en el Carabás, en el marco del Festival Tribu, al que vuelven dos años después. Ahí ya habrá empezado la cuenta atrás.
La música de las pequeñas cosasLa música de las pequeñas cosas - Foto: El reloj marcará el paso hacia la salida de esta ópera prima, creada sin fuegos de artificio, que busca la naturalidad en las letras y en las melodías.
«El disco se llama Singular -el diseño de la portada es de Blanca Guinea- porque quiere hablar de esos pequeños momentos que parecen poca cosa, aunque luego son los que te marcan, que pueden pasar todos los días, pero que uno sucede algo que hace que se quede para siempre, que te hace sentir especial», detalla el bajista al tiempo que espera que cualquier persona que escuche esos temas se sienta identificada «porque no hablan de situaciones concretas, sino que describen las sensaciones que te producen esos instantes de felicidad, nostalgia, melancolía...».
Con las cosquillas que juegan en el estómago en toda primera vez, se enfrentan a la inminente presentación del álbum. «Ahora mismo tenemos muchas ganas de poder tocarlo en directo, ver la reacción de la gente, eso es lo que nos apetece», confiesa y habla de este primer disco como un paso muy importante en una incipiente carrera que, como otras en al ciudad, se mira en el espejo de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, imposible no hacerlo teniendo, además, a su cantante como productor, pero no por el éxito que los está llevando de festival en festival. Otra cosa los seduce más: «Es un referente por su capacidad de autogestión, tener muy claro lo que quieren conseguir e ir cumpliendo plazos».
Sueñan, claro, con mantenerse tocando sus canciones, de escenario en escenario, de plaza en plaza, pero las metas no les obsesionan, sí les motiva «llegar a más gente, que el grupo crezca y ser mejores músicos».
Sioqué -el nombre, como el de muchos, nace a bote pronto y alude a una expresión que se repite entre sus miembros ante la propuesta de hacer algo- se creó hace cuatro años. El boceto de su historia es similar al de muchas bandas jóvenes. Dos amigos que se conocen en la residencia Gil de Siloé, Martín Queija (bajo) y Álvaro Guinea (batería). Forman su primer grupo, pasan las tardes, se entretienen. Dejan el alojamiento y el pasatiempo musical. Mantienen el contacto. El bajista coincide con Cristian Barquín (guitarra) en un máster en la Universidad de Burgos. Toca la guitarra y le apetece hacer algo. Otro compañero de clase levanta la mano, su hermana, Marina López (voz y guitarra), canta. Quedan en un bar, se caen bien. Cuatro amigos en la carretera. Se meten en el local de ensayo. Y eso funciona. Se suben al escenario con ganas de diversión. Y se divierten. Se apuntan a los concursos musicales.Y los ganan (Música Joven, UBULive y La Rúa). Siguen aprendiendo, tocan en pequeñas salas, dicen sí a los festivales. Y el pasado mes de febrero entran en el estudio de grabación de El Hangar. Llega la hora de alumbrar su ópera prima. Y, pronto, de ilusionar con ella.