El Cronicón está en el aire

S.F.L.
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La representación de uno de los eventos más taquilleros de la comarca burebana pende de un hilo. La organización espera a las medidas que establezca el Gobierno para tomar decisiones pero estudia alternativas para llevar a cabo en agosto

El constante cambio de vestuario y el contacto directo entre los actores dificulta la posibilidad de que la obra pueda realizarse manteniendo su formato original. - Foto: Jesús J. Matías

El coronavirus ha provocado un cambio radical en la vida de los ciudadanos de prácticamente todo el mundo, impidiendo que se pueda disfrutar de la libertad de divertirse al aire libre, de acudir a un evento o de dedicar el tiempo a estar con familiares y amigos. Restaurantes, hoteles, bares, discotecas, bibliotecas, salas de conciertos y tiendas han echado un cierre momentáneo del que nadie conoce la fecha de su final. Uno de los sectores que más azotado se ha visto con esta crisis corresponde al de la cultura, que ha comprobado como miles de fiestas, conciertos, representaciones, bailes y un largo etcétera de actuaciones se han suspendido.
El Cronicón de Oña compete a uno de los acontecimientos dentro de esta índole más significativos de la comarca burebana. Declarado Fiesta de Interés Turístico Regional aglutina a lo largo de sus cinco días de representación a más de 2.000 asistentes de público y a unos 170 vecinos entre actores y voluntarios. Su éxito se debe al incomparable marco en el que tiene lugar, la capilla mayor de la iglesia de San Salvador, dando cabida a una escenografía única e irrepetible gracias también al espectáculo de luz y sonido.
Sin embargo, el 2020 será un año complicado y diferente para todos. Aunque la junta directiva de la asociación no haya tomado aún decisión alguna sobre el futuro incierto de la edición XXXIII, es consciente de que corre bastante peligro. «Si el Gobierno prohibe la celebración de este tipo de eventos no hay más que añadir», manifiesta la coordinadora de la obra, Berta Tricio. Asimismo, en el caso de que se pueda celebrar con la condición de cumplir una serie de medidas, estudiarán las posibilidades.
La principal fuente de financiación da nombre a la taquilla. Respetar la distancia de seguridad que se establezca para así prevenir el contagio de la COVID-19 implicará que el aforo se reduzca considerablemente, un hecho que la organización contemplará pero que en un principio considera que no parece que vaya a resultar económicamente rentable. «El montaje, la iluminación, el sonido, la dirección, el vestuario genera unos gastos que sin un número concreto de entradas vendidas no se puede sufragar», afirma Tricio. Igualmente, parte de esa ayuda va de la mano de las empresas y establecimientos de la villa condal. «La situación por la que está atravesando todo el mundo es tan delicada y sensible que realmente considero que hay que ser respetuosos con el momento que les toca vivir y no pedir ninguna cuantía económica. No es ético ni correcto porque son los primeros que lo están pasando mal», añade.
Pero sin lugar a dudad, el elemento clave depende de la seguridad de los propios actores, mujeres que visten y todos aquellos que trabajan bajo las sombras. El contacto entre ellos es muy estrecho tanto en el escenario como en los vestuarios. Resulta indispensable rozarse, tocarse e incluso compartir prendas y accesorios para que la magia del Cronicón se aprecie en su total esplendor. La posibilidad de que los protagonistas acudan al escenario vestidos desde sus domicilios para así evitar el contacto es inviable. Por todas estas cuestiones va a resultar muy complejo que se pueda representar este año la obra.
No obstante, los miembros de la junta directiva aún no se han pronunciado a la espera de comprobar como va surgiendo la desescalada. A partir de entonces, será cuando se reúnan y tomen una decisión. Se han mentalizado en que seguramente no se podrá hacer pero en el hipotético caso de que se lleve a cabo creen que podrían arrancar sin problema gracias a la experiencia acumulada. «Nos permitiría funcionar de manera bastante operativa y en un tiempo récord», expone la coordinadora del evento teatral.
La directiva continúa trabajando y plantea que en el caso de que  no se puede realizar el Cronicón en el formato original se buscarán alternativas para hacer una evocación, un recuerdo virtual, una proyección o una escena de calle con distancia social en algún lugar de Oña. «Algo se nos ocurrirá y haremos para no cortar el ritmo en función de lo que nos digan», expone.
Agosto es el mes de alegría, felicidad y actividad por excelencia en todos los municipios y pequeñas localidades del país. En la villa condal se programa cada año un largo listado de actividades. Para los propietarios de negocios de hostelería los cinco días de espectáculo -que en esta edición van del 12 al 16 del mes estival- son fechas muy buenas de mucho trabajo. Ramón Pérez, del bar Deportivo, asegura que «desde que abren hasta que cierran no dejan de atender gente».