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Hacia el doble de jubilados que de niños y adolescentes

H.J.
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El llamado Índice de Envejecimiento ha crecido más de 20 puntos desde 2010 y a este ritmo llegará al final de esta década con los mayores de 65 años duplicando a los menores de 15

Instituciones y fundaciones han cerrado muchos centros sociales. - Foto: VALDIVIELSO

Cuando los expertos analizan la sostenibilidad del sistema de pensiones manejan siempre la ratio de dos cotizantes por cada pensionista. Por debajo de esa proporción, dicen que el futuro de los jubilados está en riesgo. Sin embargo, para intentar analizar la necesidad de inversión pública en sanidad y asistencia social se utiliza el Índice de Envejecimiento. Es el porcentaje de población mayor de 64 años sobre los menores de 16, y en esto Burgos no sale bien parada.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, correspondientes al 1 de enero de 2021, la provincia de Burgos presenta un índice de 178,79. Son tres puntos más que al inicio del año anterior y 23 más que al comenzar la década. De seguir así el ritmo, y no hay ningún fenómeno demográfico a la vista que permita pensar lo contrario puesto que la natalidad están a la baja y la inmigración estancada, para el año 2030 el número de jubilados duplicará al de niños y adolescentes.

Los sociólogos interpretan este indicador como una advertencia frente a las transferencias intergeneracionales en el futuro inmediato, y su crecimiento imparable, algo común a muchas provincias españolas, implicará para las administraciones estatal, autonómica y locales un mayor gasto orientado a las personas de edad avanzada.

Hoy en día el envejecimiento parece asumido, pero el fenómeno no es tan antiguo como pudiera parecer. En la provincia de Burgos, por ejemplo, el número de mayores de 65 años no superó al de menores de 16 hasta el año 1993. Hasta ese momento siempre habían sido menos, y de hecho en 1979 eran la mitad.

Entre los años 2003 y 2009, coincidiendo con la llegada masiva de extranjeros en un momento económico claramente expansivo, el índice de envejecimiento se contuvo primero e incluso descendió después. Sin embargo, tras el azote de la crisis financiera empezó a dispararse y su ritmo de aceleración va en aumento. De ahí que para el final de esta década, o quizás incluso antes, supere la temida barrera psicológica de los 200.

La décima de españa. Si analizamos el conjunto de provincias españolas, Burgos se sitúa en el puesto décimo de entre todas las más envejecidas. La lista la encabeza Zamora, donde ya están por encima de los 300, y en los primeros puestos encontramos a casi toda Castilla y León incluyendo León, Salamanca, Palencia, Ávila y Soria. Solo Valladolid está por debajo de la tasa burgalesa.

En el extremo contrario, Ceuta y Melilla se sitúan en un índice de 61 y 46, más propios de los años 70 u 80 en tierras castellanas. También Almería, Murcia, Guadalajara y Sevilla pueden presumir de tener una población muy joven en la que los niños y adolescentes superan a los jubilados. Fuera de ellas, el resto de España está claramente envejecida, y cada día más.

Miranda encabeza a las grandes. De los tres grandes municipios de la provincia, Miranda de Ebro es el más envejecido, con un índice de 153,4 que está ligerísimamente por encima de la capital, donde se registra un valor de 153,1. Aranda de Duero, por su parte, se queda un tanto alejada con solo 141.

Por otra parte, el análisis del envejecimiento realizado por el Instituto Nacional de Estadística incorpora también un listado con todas las capitales de provincia del país, a las que suma las localidades con más de 50.000 habitantes. En esa clasificación, la ciudad de Burgos ocupa el puesto 32 de un total de 158.

De entre las capitales de Castilla y León destaca Salamanca, donde los jubilados ya duplican a niños y adolescentes y tiene un valor superior a 200, seguida de León, Zamora, Valladolid, Segovia, Soria y Ávila, por este orden.