Multa por negarse a reparar el edificio de Cardenal Segura 2

J.M.
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La Concejalía de Licencias, que negó que el inmueble fuera declarado en ruina, impone una primera sanción de 3.300 euros y advierte con otras 9 más

El edificio conserva la fachada en buen aspecto pero sus problemas están en el interior. - Foto: Jesús J. Matías

A la Concejalía de Licencias del Ayuntamiento de Burgos se le comienza a agotar la paciencia ante el inmovilismo de la propiedad del edificio situado en el número 2 de la calle Cardenal Segura (esquina con la Plaza Mayor), que desde hace ya algún que otro año no obedece a los requerimientos para realizar obras de conservación en el inmueble. Tal es así, que este área municipal ha impuesto a los dueños una primera multa cohercitiva de algo más de 3.300 euros con la advertencia de que en el caso de que no se actúe llegarán otras 9 sanciones más por idéntico importe hasta sumar los algo más de 33.000 euros que hacen falta para elaborar un proyecto técnico en el que se concreten las deficiencias del bloque y para realizar unas primeras actuaciones que garanticen tanto la habitabilidad del inmueble como la seguridad.

Si la propiedad no interviene, el Ayuntamiento tiene previsto hacerlo con el dinero que recaude a través de estas multas cohercitivas. Una primera sanción que llega después de que desde la Casa Consistorial se negaran a conceder la declaración de ruina que pretendía el dueño que acumula más del 50% de la propiedad del inmueble.

La otra parte se ha opuesto siempre a la declaración de ruina y en esta ocasión ha presentado un escrito en el Ayuntamiento en el que solicita que la sanción se le imponga solo a la parte que se niega a invertir en el arreglo del edificio ya que ella no se opone. En el área de Licencias, sin embargo, entienden que ellos lo que hacen es poner la multa a la propiedad. En otras palabras, que esas responsabilidades lo más probable es que se tengan que dirimir en los tribunales.

Incrustado en pleno centro histórico, los problemas con este edificio vienen ya de atrás. Ya en 2013 no superó la entonces denominada Inspección Técnica de Construcciones (ITC) y en 2014 se requería a la propiedad para que solicitara licencia y arreglara las deficiencias detectadas en forjados, cubierta, escalera, fachada...

De poco sirvieron esos avisos ya que la inacción ha continuado a lo largo del tiempo. La situación no solo no ha mejorado sino que se ha ido agravando con el paso del tiempo. No puede ser de otra forma al comprobar la presencia de ventanas rotas y de miradores abiertos en los pisos superiores que permiten tanto el paso de agua al interior del inmueble como que las palomas campen a sus anchas. Situaciones que solo contribuyen al deterioro de un edificio situado en plena Plaza Mayor y a apenas unos pasos de la Catedral.