La ciudad necesita un plan

J.M.
-
La ciudad necesita un plan - Foto: Alberto Rodrigo

El director general de Caja de Burgos, el presidente del San Pablo y el gerente del Sistema Atapuerca abogan porque el próximo Ayuntamiento aborde proyectos a largo plazo

J.M. / BURGOS
Tienen en común que son directivos de éxito y grandes expertos en gestión. Alejandro Sarmiento, al frente del Sistema Atapuerca, Félix Sancho, a la cabeza del equipo de baloncesto San Pablo, y Rafael Barbero como director de la Fundación Caja de Burgos. Son Expertos en el desarrollo de proyectos culturales, deportivos, económicos y sociales y los tres coinciden, aunque cada uno con sus matices, en que Burgos tiene un potencial que necesita ser explotado y en que la Corporación del próximo Ayuntamiento debería de tener «un plan» o «un proyecto» en el que se fijen sus objetivos a medio o largo plazo y no pensar solo a 4 años vista.
El más crítico de todos ellos es Barbero, quien afirma tener «la sensación de que teniendo Burgos lo que tiene, unas bases muy sólidas y muy envidiadas por otras ciudades, está totalmente estancada». Tanto desde el punto de vista «poblacional» como «económico». Y eso, a juicio del director general, es algo que «me parece inaceptable». «Faltan proyectos de medio plazo, no a 3 o 4 años vista que parece que son los que dan rentabilidad a un político».
Para el directivo, la causa de esa parálisis es precisamente que «no hay un plan que defina los objetivos de crecimiento de la ciudad y que permita que todos juntos sepamos qué es lo que queremos, hacia dónde vamos y, sobretodo, qué objetivos queremos cumplir». Una estrategia en la que, según defiende, debería participar toda la sociedad burgalesa ya que «si lo hace el Ayuntamiento solo, lo va a trabajar solo el Ayuntamiento. Pero si es de la sociedad, lo va a trabajar toda la sociedad». Junto a ello, también sugiere, desde su perspectiva como uno de los actores principales del Consorcio de Villalonquéjar, que el próximo alcalde debe «de estar empezando a pensar cuál va a ser el suelo industrial que esté disponible en Burgos a medio plazo» ya que el que hay ahora en Villalonquéjar IV, en condiciones normales, «se agotará en 4 o 5 años». Su propuesta es reactivar el CAE, ya que el Parque Tecnológico debería reservarse, sostiene, para acoger empresas tecnológicas.
Sarmiento coincide en que «lo fundamental que tiene que tener el alcalde y cualquier gobernante es un proyecto». Y lamenta que «con los políticos parece que el mundo amanece con ellos cada día». Lo concreta en que «hay muchas cosas que se vienen haciendo y bien y no se puede empezar de cero cada día». Eso sí, aboga por «un cambio de paradigma». Y lo ejemplifica en que «no podemos estar hablando toda la vida de despoblación, sino de qué hacemos para insertar a los jóvenes en el sistema productivo». ¿Cómo se hace? Con «una apuesta por la ciencia, por la tecnología y por la cultura».
Pero frente a ese inconformismo, el gerente del Sistema Atapuerca también defiende que en algunos casos el camino se ha hecho bien y «Burgos ha sido capaz en los últimos 15 años» de reinventarse. «Me atrevo a decir que hay un antes y un después del proceso de la Capitalidad Europea de la Cultura». Recuerda que hace dos décadas la ciudad «estaba anclada en el tradicionalismo» y ahora, también gracias a todo lo que se ha hecho en relación a Atapuerca, «ha conseguido poscionarse en un imaginario colectivo» con valores positivos.
En relación a la capitalidad cultural sí lamenta, como en tantas otras cosas que nacieron con la candidatura, que ese proyecto, del que fue testigo, «se tirara por la ventana». Y reclama que «esa reinvención» en la que se empezaron a poner algunos esfuerzos, «es el proceso fundamental en el que tenemos que seguir trabajando».
Algo de esa buena herencia parece que hay, según defiende, en la iniciativa del VIII Centenario de la Catedral, que tantos apoyos está recibiendo. «Un proyecto de ciudad, de hacer una reflexión y de aunar a todas las empresas y a las industrias culturales para dar una imagen eficaz de lo que queremos ser». Sancho presume de que ellos se implicaron desde el primer momento con el logo de la efeméride en la equipación del San Pablo y Barbero lo define como un «gran proyecto que busca dinamizar nuestro patrimonio cultural». Ahí parece que los tres coinciden en que sí se están haciendo las cosas bien.
Otro proyecto en el que Sarmiento defiende que hay que profundizar es en poner en valor a Burgos como «origen del castellano». Una pieza que encajaría también con el papel protagonista de la provincia en el origen de la humanidad.
El presidente del San Pablo coincide tanto en la idea de que Burgos, como cualquier empresa, «necesita un plan», como en el hecho de que hay que «quitarse los complejos». «Hay muchas cosas que se deben de mejorar y hacer para que la ciudad siga creciendo. Hemos pasado una crisis muy fuerte a nivel nacional y lo que hemos notado es que se ha estancado». Eso sí, al mismo tiempo defiende que somos «un ejemplo a nivel cultural, industrial... y hay que venderlo como debemos».
En el ámbito deportivo, defiende que poco a poco se van consiguiendo avances (el Coliseum, la reforma del Plantío o el campo de rugby de San Amaro), aunque es necesario profundizar en «mejoras» en las infraestructuras.
Se felicita no solo por tener al baloncesto en la elite «y con vistas a poder hacer un proyecto internacional», sino también porque el rugby esté en la máxima categoría, por la importancia del Burgos BH en el ciclismo o por un proyecto en el balonmano que podría llevar al equipo a la liga Asobal en un plazo de «3 o 4 años». El fútbol reconoce que «es el pequeño debe pero con ganas de que pueda subir» a segunda A.
Al próximo Gobierno municipal le pidió «que apoye el deporte, en general» ya que es una «pieza fundamental para la educación de nuestro hijos. Cultura y deporte van de la mano, crea muchos valores», entre los que destaca su utilidad por «apartar a mucha gente de la calle».