Los repartidores optan por usar vehículos pequeños en Oña

S.F.L.
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Las obras de la calle del Agua comenzaron el lunes e impedirán pasar a camiones grandes por la arteria principal. Los comerciantes están dispuestos a recoger los pedidos en otros puntos

La mayoría de los camiones que abastecen a los comercios del municipio son de pequeño tonelaje y no tendrán problema para llegar hasta el casco histórico. - Foto: S.F.L.

Los transportistas que reparten en los comercios de Oña usarán vehículos más pequeños a partir del próximo lunes con motivo  del inicio de la rehabilitación de la calle de Agua, la arteria principal de la localidad y en la que más establecimientos se ubican. La parte en la que se ejecutarán las obras se alarga desde la Cuesta de Alejo (vía de entrada y salida de vehículos) hasta el centro de salud y al corresponder con el tramo por el que los repartidores pasan a diario el levantamiento de la calzada se realizará por fases. «Intentaremos que no permanezca abierta toda la calle a la vez y lo primero en restaurar será la cuesta», declara el alcalde de la villa condal, Arturo Pérez. El motivo de tal decisión se debe a que una vez finalizada esa parte, los coches, furgonetas y pequeños camiones podrán salir del pueblo por el Torrejón sin necesidad de usar la calle Barruso, en la que se habilitarán semáforos para dirigir el tráfico. «El problema llegará cuando las obras se dispongan a entrar en la zona más estrecha de la vía pero los vehículos de reparto podrán aparcar en las inmediaciones de la calle y llevar los pedidos a mano o bien, dirigirse hasta el ambulatorio y luego dar marcha atrás», indica Pérez.
Desde el Consistorio se han puesto en contacto con todos los propietarios de los locales -panadería, supermercados, farmacia, carnicería y peluquería- para exponer las restricciones de circulación que durante el próximo mes y medio habrá en el pueblo. Asimismo, para que tuviesen tiempo de avisar a los proveedores para que no repartan con camiones de gran tonelaje. El regidor considera que con el confinamiento en los hogares de todos los ciudadanos provocado por la COVID-19 «es un buen momento para llevar a cabo dichas labores». Igualmente, añade que «el tráfico es prácticamente nulo a día de hoy y aunque las molestias existan, la situación no será tan caótica como cuando los coches campan a sus anchas», añade el regidor.
También han mantenido contacto con la empresa encargada de realizar las labores de mejora del monasterio de San Salvador -solventadas con la subvención del 1,5% Cultural y con aportación económica de la Diputación- y con la que gestiona la piscifactoría -porque meten oxígeno para las truchas cada diez u doce días.
«Nos avisaron hace más de una semana por lo que hemos dispuesto de tiempo suficiente para avisar a los transportistas de la situación», expone Pilar Saiz, dueña de un supermercado. Los camiones de grandes dimensiones tendrán que aparcar en la parte baja del pueblo y «nosotros recogeremos los pedidos y los subiremos a mano hasta la tienda o con la furgoneta», declara Víctor Rodríguez. «Lo importante es que lo dejen todo bien para que los clientes no tengan problemas para acceder a las tiendas», añade.