"Si gano, lo primero que haré es mandar detener a Torra"

Benjamín López (SPC)
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"Si gano, lo primero que haré es mandar detener a Torra" - Foto: Alberto Cuéllar

Curtido en el PP vasco en los años de plomo del terrorismo, el líder de Vox se presenta a la elecciones con unas recetas para España en las que no caben las medias tintas, suscitan tanto adhesiones incondicionales como odios radicales. Pese a todo, las encuestas coinciden en que su irrupción en el Congreso del pasado 28 de abril no solo se consolidará, sino que se ampliará.
¿Qué posibilidades ve de desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa? ¿Hay partido?
Las posibilidades las determinarán los españoles en las urnas. Yo deseo que sea posible, porque no puede haber nada peor para España y sus ciudadanos que seguir gobernados por un desenterrador de odios que, con nuestra patria amenazada por un golpe de Estado y con una emergencia social grave, se dedica a profanar tumbas y avivar los tristes odios de una Guerra Civil que nuestros abuelos cerraron con el abrazo de la Transición.
El PP lanza el mensaje de que apoyarles a ustedes, sobre todo en provincias pequeñas, es tirar el voto. ¿Qué contesta?
Contesto que tirar el voto es confiar en el PP y ver cómo sus líderes mantienen todas y cada una de las medidas y leyes aprobadas por la izquierda sectaria y radical. Y contesto, ya no al PP, sino a todos los españoles que nos eligieron en provincias en las que VOX no consiguió representación que, aunque algunos les digan que su voto no sirvió porque no tienen diputado en esa demarcación, tienen 24 escaños en el Congreso. Y les digo también que sus votos sirvieron para que nosotros estemos convencidos y comprometidos para seguir trabajando y no rendirnos nunca. Yo creo que a eso le podemos llamar voto ultra útil.
Y si usted llegara a La Moncloa, ¿cuáles serían sus primeras decisiones? La de Pedro Sánchez fue cambiar el colchón de su cama...
Si los españoles otorgan a VOX ese honor, lo primero que haré será dar orden para detener a Quim Torra y presentar una querella de la Abogacía del Estado por rebelión. Es inconcebible que un sujeto que ha puesto a Cataluña y al resto de España en esta situación de enfrentamiento y falta de libertades continúe su periplo suicida. Y lo siguiente, será una reducción radical de impuestos y del gasto político para que las familias no tengan que pagar otra vez la crisis económica que se avecina.
Si se repiten los resultados de las pasadas elecciones, ¿cómo cree que se tendría que desbloquear la situación?
Si se repiten los resultados es muy probable que veamos un pacto entre PSOE, PP y Ciudadanos. Ya lo han avanzado todos ellos, que conforman ese tricentrito que, aun con diferentes siglas, comparte en realidad un amplio consenso progre del que Vox jamás formará parte. Solo nosotros decimos con claridad que no apoyaremos jamás a Sánchez.
¿Se fía de las encuestas que les dan un importante ascenso? ¿Perder algún escaño sería un fracaso?
Es curioso que se hable de fracaso porque precisamente esa fue la palabra que muchos medios usaron cuando Vox llegó al Congreso con 24 diputados. Hace un año habríamos firmado un solo representante en el Parlamento, porque una sola voz que dijera en la sede de la soberanía nacional lo que dice Vox nos habría parecido un éxito. Tuvimos 24 representantes, y muchos medios de comunicación hablaron de fracaso. ¿Por qué? Porque antes, quizá intencionadamente, se había dicho que íbamos a tener 40, 70... Aquellas encuestas nos daban una proyección enorme. Ahora parece que también. Nosotros recibimos todas -sobre todo, la del CIS del señor Tezanos- con prudente escepticismo porque somos conscientes de que son herramientas electorales que en muchas ocasiones no reflejan la realidad. Este domingo, Vox sale a ganar, pero son los españoles los que deben decidir qué papel nos otorgan. Para eso habrá que esperar. Lo que puedo asegurar ya es que, sea cual sea el resultado, todos los que hayan depositado la papeleta de Vox en las urnas pueden estar convencidos de que el partido que quieren que les represente seguirá trabajando por España y por todos los ciudadanos.
Si la prioridad es sacar a Sánchez de La Moncloa, ¿por qué rechazaron la fórmula España Suma?
Porque España Suma no era más que una acción propagandística del PP que ni ellos tenían clara. Mientras Pablo Casado apelaba a un presunto consenso ideológico que nosotros no reconocemos, el señor Feijóo y el señor Maroto decían que con Vox no iban a ningún lado. Es lógico. Nosotros no vamos a ningún lado con un partido que se ha convertido en la alfombra de las políticas progres, asumiendo desde la Memoria Histórica a la ideología de género.
¿Siguen pensando que se les discrimina en los medios?
Rotundamente sí. Hemos visto cómo en el Congreso, en debates importantísimos como el de investidura, el discurso de Vox era directamente ignorado por medios de comunicación nacionales. De nuestro partido se han publicado afirmaciones falsas entrecomilladas, se han cortado declaraciones absolutamente manipuladas... No nos sorprende. Somos perfectamente conscientes de que para muchos medios de comunicación Vox solo será noticia cuando nos equivoquemos y nunca se hablará de nosotros cuando hagamos las cosas bien.
Muchas veces se han quejado de cómo se distorsionan y manipulan sus mensajes. ¿Algún ejemplo?
Cuando se dice que Vox está en contra de la inmigración o que es un partido machista. Tanto en nuestro programa como en nuestros actos decimos bien claro que estamos en contra de la inmigración ilegal -algo, por cierto, que deberían corroborar el resto de partidos, porque parece de sentido común querer respetar las leyes-, y a favor de la inmigración legal y ordenada, que venga a nuestra patria a buscar un futuro mejor y con ganas de integrarse. Y sobre la otra cuestión, Vox siempre ha dicho que está a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. Por cierto, fuimos los únicos que luchamos por esa igualdad cuando una delegación iraní visitó el Congreso pretendiendo realizar un saludo protocolario en el que no se saludara ni se tendiera la mano a las mujeres. Solo nosotros nos plantamos ante esa barbaridad, pero a los medios ese Vox no les interesa. Prefieren dibujar otro muy distinto.
Ustedes han pedido aplicar el estado de alarma o de excepción por la situación catalana. Y también el artículo 155. ¿En qué condiciones considera que debería aplicarse?
Cataluña vive actualmente una situación de caos insostenible por dos motivos: la violencia y el sectarismo del separatismo, y la inacción de los sucesivos Gobiernos de PP y PSOE. En Cataluña se necesita ahora contundencia y firmeza. Ese 155 que aplicó Mariano Rajoy no fue el 155 de la Constitución, sino el 155 de una derecha acobardada y de unos partidos -PSOE y Cs- que intentaron no enfadar demasiado a los independentistas. Hay una evidente e intolerable falta de libertades en Cataluña, donde millones de españoles que no comulgan con las ideas separatistas viven atemorizados en su propia tierra. Por eso Vox pide que se empleen las herramientas que otorgan las leyes para restaurar el orden constitucional, garantizar el ejercicio de las libertades individuales, meter a los golpistas en la cárcel e ilegalizar a los partidos separatistas. 
Ustedes han sido muy críticos con el Tribunal Supremo por la sentencia del procés. ¿Creen que la sala presidida por Llarena ha actuado por motivos políticos?
Creemos que ni Su Majestad cuando pronunció su histórico discurso el 3 de octubre, ni el fiscal Maza, ni el juez Marchena, ni la Abogacía del Estado -antes de convertirse en Abogacía del Gobierno- estaban equivocados cuando hablaban de delito de rebelión. Y creemos que el PSOE de Sánchez ha dado muestras de un comportamiento con tintes chavistas que da miedo a las instituciones.
Mas allá de la sentencia o quizás debido a la sentencia, ahora se plantea la posibilidad de que los condenados salgan de prisión en un muy breve plazo de tiempo. ¿Cómo lo evitaría usted si fuera el presidente del Gobierno?
Hay que recuperar la competencia sobre las prisiones y no solo por este proceso. Es absurdo que los españoles encarcelados también sean desiguales dependiendo de la comunidad donde cumplan su condena. En cualquier caso, nuestra propuesta es la suspensión de la autonomía en Cataluña hasta la recuperación total del orden constitucional en esa comunidad.
¿Teme que el movimiento separatista haya derivado definitivamente hacia la violencia y que pueda convertirse en algo habitual?
Si Cataluña se deja en manos de los separatistas y del Gobierno de Sánchez, sí. Pero confío en que el próximo domingo los españoles pongan fin a este Ejecutivo que ha llegado a La Moncloa apoyado por la extrema izquierda y el separatismo. Si de Vox depende, desde luego que se pondrá fin a la violencia de los radicales. En realidad no es difícil si se ponen los medios necesarios.
¿Cómo valora la exhumación de Franco a 15 días de unas elecciones generales?
La exhumación de Francisco Franco es la campaña electoral más burda, miserable y canalla que ha conocido la Historia de España. En un momento crucial para nuestra patria, con Cataluña en llamas y con una crisis económica de camino que vaticinan todos los expertos, el señor Sánchez se dedica a desenterrar la vieja división entre compatriotas. Vox denunció ante la Junta Electoral y ante el Supremo esa terrible utilización de los muertos y la denunciará siempre. Nosotros creemos que a los muertos se les respeta, se apelliden Franco o Ibárruri porque creemos en el abrazo fraterno que se dieron nuestros abuelos, en la concordia y en la reconciliación nacional, y no exigiremos nunca a ningún español que condene su pasado, fuera del bando nacional o del republicano.
¿Teme que la exhumación en lugar de ser el final del franquismo sea el principio de algo más?
No creo que la exhumación de Franco sea el fin de nada. Quienes se sienten orgullosos de ese régimen lo seguirán estando, del mismo modo que quienes se sienten lejanos a él lo seguirán estando. Esta profanación es, sin embargo, el principio de un plan para deslegitimar a la Monarquía y la Transición, de acabar con la Corona y con la Cruz, que es símbolo de las raíces cristianas de España.
¿Le preocupa más el desafío separatista en Cataluña o la desaceleración que empieza a vivir la economía?
Me preocupa más del desafío separatista porque, además de afectar a la esencia misma de nuestra patria, afecta de manera directa a la economía, no solo catalana, sino de toda España. Esa desaceleración de la que habla es un enorme reto al que hay que hacer frente. España vive una auténtica emergencia social, con un 14 por ciento de paro, con jóvenes mejor formados que la generación de sus padres y condenados, si no ponemos remedio, a sueldos míseros que apenas les permitirán independizarse, formar una familia o consolidar un proyecto de vida. Tenemos a miles de militares a los que se manda a la calle con 45 años y sin opciones de futuro; a hombres y mujeres mayores de 50 años que no saben si volverán a encontrar trabajo; a jubilados que, tras toda una vida de trabajo, ven en peligro las pensiones que tanto merecen. Y, frente a todos ellos, una clase política ciega que no comprende que los españoles tendremos que elegir entre Autonomías o pensiones; gastos superfluos en las instituciones públicas o pensiones; ayudas para los inmigrantes ilegales o pensiones; viviendas sociales para los que vienen de fuera o para los españoles... En Vox tenemos claro en qué parte de la ecuación estamos.
Hay dos asuntos de los que ustedes hablan mucho que siempre traen mucha polémica: la inmigración y la violencia de género.
Nosotros proponemos una inmigración ordenada, como le decía antes, y que respete la ley. Proponemos, además, soberanía nacional para decidir quién entra en nuestra casa, en nuestra patria y no, como pretenden otros partidos, entregar cada vez más poder a Bruselas para que las oligarquías nos digan a cuántos y a quiénes hay que acoger. España debe acoger la inmigración que necesite, ni más ni menos. Y los que llegan a convivir con nosotros deben estar dispuestos a adaptarse a nuestra civilización renunciando, por ejemplo, al menosprecio hacia la mujer que defienden algunas culturas.
¿Darían prioridad a la inmigración sudamericana respecto a otros países o zonas de mayoría musulmana?
Daríamos prioridad a quienes comparten con nosotros un acervo cultural. A quienes vienen a nuestra patria con intención de integrarse y de contribuir al bien común y, desde luego, no daremos prioridad a quienes quieren traer a España unos usos y costumbres que discriminan a la mujer, desafían al Estado de Derecho y limitan las libertades.
Y respecto a la violencia de género, ¿por qué derogarían la actual ley? 
Porque la Ley Integral de Violencia de Género es una aberración jurídica que se carga la presunción de inocencia del hombre y lo convierte en presunto culpable. Pero, además, ha evidenciado su ineficacia porque no protege de verdad a las mujeres. Nosotros proponemos una ley que ampare a las mujeres de los hombres maltratadores; a los niños de padres y madres maltratadores; a los ancianos de hijos e hijas maltratadores e incluso a los hombres de otros hombres maltratadores y a las mujeres de otras mujeres maltratadoras. Lo hemos dicho siempre: la violencia no tiene género. Hay que combatirla siempre y a toda.



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