Dulzaina, qué bonito nombre tienes

A.S.R.
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La felicidad propia y ajena es la filosofía con la que se pone en marcha 'Los de Gamonal', una charanga con instrumentos tradicionales

Santiago de la Fuente, Basilio Torrientes y Guillermo Oca (de i. a d.). - Foto: Patricia

De un tiempo a esta parte, las charangas viven un momento dulce. No hay fiesta que se precie sin su animación. No corre la misma suerte la música tradicional, de dulzaina y caja a secas, sin aditivos ni reinvenciones. Por eso cuatro amantes de este sonido, que se conocieron en la Escuela de Capiscol, se han propuesto revitalizarlo con la creación de un conjunto que interpreta todo el repertorio de aquellas con los instrumentos tradicionales castellanos. 
Guillermo Oca, Basilio Torrientes y Santiago de la Fuente (el cuarto prefiere quedarse en el anonimato) forman la Charanga Los de Gamonal. Apenas llevan seis meses, acaban de alquilar un local en Pentasa para ensayar y esta tarde debutan oficialmente con un concierto en el Centro Cívico Gamonal Norte (19.30 horas, entrada con invitación a repartir allí).

La búsqueda de la felicidad propia y ajena es su primer mandamiento. Y lo piensan cumplir a pies juntillas. "No hay nada mejor que la sonrisa de los mayores cuando actuamos en las residencias o vamos a animar las fiestas de un pueblo. Ese es el mejor pago", convienen los tres músicos que tienen en la alegría a su más fiel aliada. No necesitan más. Si es menester, un trago de vino. 

"Lo nuestro es la locura musical", resumen ataviados con el uniforme de faena, pantalón negro, polo rojo serigrafiado en blanco y sombrerito yeyé negro con lazo rojo, con el que piensan colorear toda la provincia. De pueblo en pueblo. Y los primeros serán los suyos: Atapuerca, Quintanapalla, Alarcia y Villacienzo. 

En ellos, cada uno por su lado y a su manera, los picó el gusanillo por esta música. De aquello han pasado diez años en el caso de Santi y Basilio, que ya habían hecho sus pinitos como dúo artístico con actuaciones, sobre todo, en residencias de la tercera edad. Más reciente es el furor de Guillermo. Un año escaso lleva en las aulas y ya le ha declarado amor eterno. 

La reivindicación de la dulzaina y su promoción entre los jóvenes, "que cada vez prestan menos atención a este instrumento e incluso te miran raro si lo tocas", se encuentran también entre las oraciones de este grupo intergeneracional con edades que van de la cuarentena a la setentena. ¡Y qué les quiten lo bailao (y tocao)! 

Y lo tocao, van enumerando de memoria, abarca el imprescindible Burgalesa, burgalesa, El mete, mete; saca, saca, Si te ha pillado la vaca, jódete, La Mariloli, Adiós con el corazón... y, como no podía ser de otra manera, jotas de aquí y allá.