La UBU se reserva el ala sur de la Concepción

Á.M.
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Nuevos retrasos en la entrega del proyecto básico amenazan con extender las obras hasta 2025. El equipo de Gobierno se asegura 3.100 metros útiles propios y más de 800 compartidos con el Archivo Histórico Provincial

La UBU se reserva el ala sur de la Concepción - Foto: Luis López Araico

El Hospital de la Concepción es la gran oportunidad de la zona sur. El silente complejo renacentista permanece comatoso (se salvó de la ruina gracias a una intervención en tres fases sufragadas con cargo al 1% Cultural y a fondos propios de la Universidad de Burgos) a la espera de que se materialice el proyecto para insuflarle en torno a 15 millones de euros y devolverlo a la vida plena.
El acuerdo firmado a tal efecto en mayo de 2018 contempla que sea el Estado el que, a través del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, sufrague esa inversión a cambio de reservarse parte del espacio resultante para albergar el Archivo Histórico Provincial, sin sede desde el derribo de la antigua biblioteca de San Juan. Por cierto: parte de los fondos de ese depósito viajó a Valladolid y nunca ha regresado por la falta de un lugar adecuado para su custodia.
Las primeras previsiones, que fueron también las más optimistas, hablaban de meter las máquinas (pocas, dado el carácter patrimonial del inmueble) en 2019. Las últimas, expresadas por el rector de la UBU, Manuel Pérez Mateos, y el alcalde capitalino, Javier Lacalle, hace menos de dos semanas, pasaban por conocer de forma inmediata el proyecto básico de intervención y poder sacar a licitación las obras en 2020. Los plazos, en cualquier caso, son un material inflamable y la prueba está en el retraso que sufre el proyecto, que por ahora tampoco es alarmante.
Y todo a pesar de que el canal de comunicación entre la UBU y el Ministerio funciona intensamente. Las visitas y reuniones técnicas (también protocolarias) han sido continuadas y, fruto de ese contacto, ambas partes manejan un documento en el que se recogen, entre otras cuestiones, los usos concretos a los que se pretende dar salida en la Concepción, el reparto del espacio. De esa ‘división’ del edificio se concluye que la UBU tiene claro que la Concepción «va a ser un lugar en el que entre y salga mucha gente, vivo y pleno de actividad», en palabras del propio Pérez Mateos.
fases, espacios y actividad. El planteamiento que se mantiene es el de ejecutar por fases la puesta en valor, de forma que el Estado pueda presupuestar en varios ejercicios la inversión en el Hospital. De esas intervenciones resultarán 7.700 metros cuadrados disponibles. El Archivo Histórico Provincial, ubicado en los pabellones Norte colindantes con Barrio Gimeno y en una ampliación de nueva construcción, ocupará algo más de 3.700 metros en el edificio histórico. La Universidad, que concentrará su actividad en los pabellones Sur aledaños al bulevar y San Pablo, se reserva otros 3.100, mientras que los usos compartidos, ubicados en la galería central que discurre paralela a la calle Madrid, ocuparán 800 metros más.  
Con esa división, toda la actividad universitaria queda concentrada en las antiguas enfermerías, mientras que el Archivo ocuparía el perímetro del claustro (cuya cobertura se sigue entendiendo como necesaria), la capilla y el edificio de acceso desde Barrio Gimeno. El bloque central permite ejercer la división de forma física y gobernar los accesos del público dependiendo de cuál sea su destino.
La UBU mantiene su intención primigenia de dividir en tres áreas la prestación de sus servicios, pero ya ha decidido qué se mudará a la Concepción y qué nuevos servicios prestará allí, confirmando algunas de las apuestas que mantiene desde que hace dos años decidió emprender el reto de la rehabilitación, inicialmente sin el apoyo del Ministerio. Luego resultó que 8.000 metros cuadrados iban a ser muchos y 15 millones, también.
El nuevo documento de usos recoge que en el bloque estudiantil habrá espacios de docencia (por ejemplo para las defensas de tesis y proyectos) y estarán las demandadas salas de estudio y trabajo abiertas 24 horas. «Habrá dos tipos de zonas: las de silencio y las de trabajo. La apertura en ese horario amplio permitirá dar un servicio novedoso, particularmente los fines de semana», explica el rector. Estará en este área la ventanilla única de atención al estudiante y el gimnasio, «que estará abierto tanto a la comunidad universitaria como al resto de la sociedad burgalesa». Será también la sede de las universidades extranjeras y de un centro de lenguas modernas.
La zona de usos culturales y expositivos, en la que entra en concurso el uso compartido con el Archivo, dispondrá de aulas de «cine, teatro y música» que se pretenden completar con la creación de «un aula universitaria de danza en colaboración con la Escuela Superior de Danza de Castilla y León». Los cursos de verano, UBU Abierta, la Universidad de la experiencia y la sede de la asociación Alumni UBU también tienen un lugar reservado, al igual que el Foro de Empleo las ferias solidarias y el Museo Universitario.
Por último, en el grupo de servicios institucionales destacan el paraninfo, «que tendrá una capacidad para un máximo de 300 personas», una cafetería «que queremos que tenga restaurante» y que se ubicaría en el claustro Sur del Hospital, ahora negado a la vista de los ciudadanos; el salón de grados, la sala de prensa o espacios combinados con el pretendido jardín botánico de las Huertas (que incluye la portentosa morera de 300 años allí ubicada) para desarrollar actividades al aire libre «como proyecciones de cine o conciertos de pequeño formato».

 

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