Tabera tardía, pero animada

M.J.F. / Santa Casilda
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Este año, la rogativa más popular de la comarca burebana casi cierra mayo • El evento volvió ayer a dar muestras de su poder de convocatoria • El tiempo se portó

Momento en el que se inauguró oficialmente el Juego de la Taba. El subdelegado del Gobierno, que fue el más afortunado, lanzando el caprichoso huesecillo. - Foto: M.J.F.

Cientos de romeros se trasladaron ayer hasta el Santuario de Santa Casilda, situado a once kilómetros de Briviesca, para participar en la Rogativa de La Tabera, Fiesta de Interés Turístico Regional por su gran singularidad dentro del calendario burgalés. Esta edición era de las más tardías de los últimos años al caer a finales de mayo. La fecha de la fiesta es variable porque depende de cuándo se celebre la Semana Santa.
Los asistentes a la romería renovaron sus votos a la santa, arroparon la inauguración oficial del Juego de la Taba y degustaron un millar de raciones de paella en las campas del enclave.  El día amaneció nublado y con temperatura suave. Los nubarrones del cielo hacían pensar que tarde o temprano llovería pero finalmente se aguantó. La comida popular se pudo hacer sin contratiempos para alegría de todos.
La agenda de actos del día arrancó con la procesión con la santa que congregó a un gran número de devotos y continuó con una misa en el interior de la ermita presidida por el vicario parroquial de Briviesca, Miguel Ángel Saiz,  y concelebrada por varios sacerdotes. Poco después de las dos de la tarde, las autoridades procedieron a la inauguración oficial del Juego de la Taba en la plaza del santuario donde se instaló una mesa con la tradicional manta. El público se arremolinó para tomar sitio y jalear a las autoridades pidiendo «culo», la posición de la taba que da como ganador a los apostantes. Eran habituales también los empujones para intentar llegar a la mesa y dejar unos euros para casar la apuesta. Entre los jugadores, había muchas caras conocidas y también visitantes que se estrenaban.
- Foto: Maria Jose Fernandez El encargado de abrir  el juego fue el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Baudilio Fernández-Mardomingo, por representar a la Administración con competencias en la materia. Seguidamente, tomó el relevo el presidente de la Diputación, César Rico, que dio paso al subdelegado del Gobierno, José María Arribas. Fue éste quien más suerte tuvo porque sacó siete ‘carnes’ seguidas, lo que significa que ganó a los apostantes. Pero el dinero no fue a su bolsillo, sino que se quedó en el cepillo de la ermita. Tras Arribas, la taba fue lanzada por el alcalde briviescano, José María Ortiz.
Acabada la inauguración oficial del juego, las autoridades fueron reclamadas por los medios de comunicación presentes en el evento, para pulsar sus impresiones sobre la fiesta. Fernández-Mardomingo calificó a La Tabera como «un evento señalado al que no se puede faltar» mientras que Arribas resaltó los elementos religiosos y lúdicos de la misma y César Rico destacó la «larga tradición» del evento.
Por su parte, el alcalde briviescano recalcó que es una fiesta «muy entrañable» para los burebanos. El capellán del santuario, Alejandro Millán, indicó que La Tabera es «una fiesta muy bonita» y agregó que «media Briviesca está aquí volcada en honor a la santa».  Una vez cerrada la inauguración oficial del juego, el foco de atención se trasladó a las campas donde cientos de romeros tomaron sitio para tomar la paella.
Pero antes, las mil raciones de arroz elaboradas por el restaurante del santuario fueron bendecidas. «La elaboración ha transcurrido muy bien, aunque echando un ojo al cielo por si llovía», apuntó Roberto Llorente. Tras la comida campestre, la animación se trasladó a Briviesca donde el juego de la taba en los bares fue el gran protagonista en las veinticinco mesas de juego instaladas en otros tantos bares de la ciudad.