Burgos, ciudad cerrada por alerta y responsabilidad

M.L.M. (ICAL)
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La capital burgalesa baja sus persianas para frenar la pandemia y el miedo sigue vaciando algunos productos de los supermercados

La calle Avellanos, vacía de gente y con los negocios cerrados cuando un sábado cualquiera estaría repleta de personas. - Foto: Ricardo Ordóñez (ICAL)

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Una ciudad en estado de alarma

La capital burgalesa se encuentra cerrada por alerta y por responsabilidad tras el avance del coronavirus, como medida de prevención ante posibles contagios y siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias de quedarse en casa y evitar aglomeraciones para prevenir una rápida propagación del virus.

Apenas se ven por sus calles a gente paseando o de compras en un soleado sábado de marzo, como hubiera sido lo más habitual. Bares, restaurantes, establecimientos hoteleros, peluquerías, tiendas de ropa, cines...echaron el cierre ante el avance del coronavirus. Los 156 parques infantiles de la ciudad castellana están precintados, vacíos y sin los gritos de los niños correteando.

No hay transporte público. Tan solo tienen autorización los taxis para que puedan prestar servicio durante todos los días sin la restricción habitual de calendario. Una medida que fue adoptada a propuesta de los propios taxistas. Si bien todos los vehículos de este servicio están siendo desinfectados de manera regular.

También las máquinas expendedoras de tickets de la zona de estacionamiento regulado (ORA) son desinfectadas de manera regular, pero, con el fin de reforzar la prevención, se recomienda utilizar la aplicación móvil. Se mantiene el servicio de BiciBur y se desinfectan las bicicletas de manera regular, pero el Ayuntamiento recomienda que cada usuario realice una limpieza adecuada del vehículo antes y después de cada uso.

Largas colas y fin de 'stock'. Sin embargo, el miedo ante un “por si acaso” sigue vaciando algunos productos de los supermercados a pesar de la llamada de las autoridades a practicar un consumo responsable y a evitar las aglomeraciones. Largas colas a primera hora de la mañana en muchos de ellos, que se reducen conforme avanza el día, acaban con el papel higiénico, de cocina, pañales, huevos, leche, arroz, legumbres o carne de pollo o de cerdo.

Esta ciudad turística por excelencia también ha visto resentidas sus visitas para prevenir la propagación del virus Covid-19. La Catedral de Burgos, la iglesia de San Gil, la iglesia de San Esteban, donde se encuentra ubicado el Museo del Retablo, así como la iglesia de San Nicolás, cerraron ya ayer sus puertas al turismo como medida preventiva y hoy sus accesos están vacíos de turistas y peregrinos.