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El Burgos CF crece desde la defensa

J.C. MORENO
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El equipo de Julián Calero no ha encajado ni un solo gol en los últimos cuatro partidos, ha marcado siete y ya está entre los bloques más solventes y regulares de toda la categoría

Undabarrena y Lobato presionan a un jugador del Sporting B. - Foto: Luis López Araico

El Burgos Club de Fútbol enseñó sobre el césped de Mareo las virtudes que lo han llevado a consolidarse en el liderato de su grupo. Ante un rival de  calidad, joven y con mucho ritmo mostró una solidez defensiva envidiable, casi perfecta; y una mejora evidente en el remate. Y este trabajo no es por casualidad, es fruto de la evolución en su juego del equipo de Julián Calero. Sus cifras han sido, en las últimas cuatro jornadas, espectaculares. Ni un solo gol encajado y siete tantos marcados. 

El trabajo colectivo en defensa ya se comenzó a ver en pretemporada, aunque luego pasó por algunas dudas, que se disiparon a partir del partido ante el Numancia. Desde entonces ni un solo gol encajado en Liga, es decir, más de 360 minutos con la portería a cero, lo que convierte al Burgos ya en uno de los mejores de toda la categoría.

Repasando por grupos, solo hay tres equipos que encajen menos goles que el Burgos: Unionistas, Calahorra e Ibiza. Pero esta estadística mejora incluso si se comparan los goles marcados y encajados, faceta en la que solo dos rivales lo superan, el Ibiza y el Badajoz de Estévez.

Fichajes. Pero esta solidez no es fruto de la improvisación, es el resultado de una planificación deportiva muy meditada y concluida con acierto.

Michu y Calero son los responsables de este éxito. La configuración de la plantilla se centró, primero, en dotar a la plantilla de buenos defensas. Renovados Cerrajería, Miki Muñoz y Rubén Lobato y con Juanma, Aitor Córdoba, Undabarrena, Leak y Alarcón con contrato, Michu se lanzó a completar su defensa. Ya tenía a un lateral (Lobato), dos centrales (Leak y Córdoba) y a un Undabarrena al que querían en el centro del campo. El primero en fichar fue Álvaro, un lateral de mucho recorrido, y con clara vocación ofensiva, al igual que Lobato. Por ese motivo Calero quería centrales de jerarquía que acompañasen a Córdoba, con un Leak en periodo de formación. Con laterales de ese tipo Undabarrena sería el medio centro más defensivo; con Miki Muñoz y Cerrajería para labores más creativas.

La primera apuesta fue segura, Míchel Zabaco, un central de una solvencia ya demostrada. Luego llegó Raúl Navarro, un futbolista para todo, capaz de jugar en los dos laterales y en cualquier puesto del centro del campo.

Pero la guinda llegó casi al final del mercado. Michu sorprendió a todos con la contratación de Unai Elgezabal, un futbolista muy por encima de la mayoría de los jugadores que ocupan su puesto en Segunda B. Su dominio en el centro de la zaga resulta demoledor. Y, además, ya ha demostrado su capacidad para jugar también en el centro del campo.

La estructura defensiva ya estaba formada, con dos laterales titulares (Álvaro y Lobato), tres centrales de una solvencia probada (Elgezabal, Zabaco y Córdoba) y un recambio de garantías para casi cualquier puesto (Raúl Navarro). Por delante de ellos el infatigable Undabarrena, siempre dispuesto a hacer las coberturas a los dos laterales.

A partir de ahí Calero comenzó a trabajar y ahora se ve el fruto de ese trabajo. Ante rivales de la entidad del Numancia o de la calidad de los filiales de Oviedo y Sporting la zaga ha estado imperial, cediendo poquísimas ocasiones de gol.

Las estadísticas no mienten y la historia en esta categoría deja claro que el equipo que quiera aspirar a subir a Segunda División tiene que crecer, sobre todo, desde el trabajo defensivo en todas sus líneas.