El CEPA de Aranda vuelve a ganar alumnos

Adrián del Campo
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Clase de informática del CEPA Conde de Aranda. - Foto: A. del Campo

El colegio de adultos sobrepasó los 600 estudiantes en 2011. En 2015, con la recuperación económica, la cifra bajó más de 150 matrículas. Hoy supera las 500

Cuando se habla de enseñanzas obligatorias siempre se piensa en niños o adolescentes, pero no solo ellos pueden disfrutar de dicha formación. Los que sobrepasan los 20 años, incluso en varias décadas, también tienen su oportunidad de graduarse en Primaria o Secundaria y la tienen gracias a espacios como el Centro Público de Educación de Personas Adultas (CEPA) Conde de Aranda. Este tipo de colegios ganan importancia cuando hay dificultades laborales y así pasó durante la crisis. El CEPA ubicado en la calle Santo Domingo de Guzmán de la capital ribereña alcanzó sus cifras más altas de alumnos durante los años de mayor declive monetario. En 2010 tuvo 559 alumnos y en 2012 llegó hasta los 609. Con la recuperación económica, a partir de 2015, las matrículas bajaron y se situaron en los 436 estudiantes en el pasado curso 2017/2018. Sin embargo, este año el Conde de Aranda ha vuelto a ganar alumnos y se ha situado en los 518.  

Desde la dirección del centro vinculan este incremento a la mayor oferta formativa. «Este año los alumnos han aumentado porque hemos aumentado las enseñanzas», explica el secretario del CEPA, Miguel Ángel Revilla, que no, no es el presidente de Cantabria. Los cursos más demandados son los talleres, ya sean de informática, de inglés, de arte, enología, psicología, memoria... «En todos tenemos lista de espera», señala la directora, Maribel Quijada. De esta forma se explica el aumento registrado este curso ya que en las enseñanzas formales el número es más o menos el mismo que en el anterior. En Secundaria hay dos alumnos menos, en Español para Extranjeros, 13 menos; en Primaria, tres más y en alfabetización los mismos. Eso sí, desde la dirección del centro señalan que demanda existe en muchas enseñanzas solo que en las obligatorias intentan que cubrir todas las peticiones. «En Español para Extranjeros hay también mucha gente aunque no hay lista de espera porque ahí les metemos aunque sea con calzador, porque son enseñanzas obligatorias. En Secundaria hay dobles turnos, en los talleres no...», aclara el secretario.

El perfil de los alumnos es una de las cosas que no ha cambiado desde los años más duros de la crisis. «Era de gente que se había quedado en paro, de 30 a 40 años. Muchos tenían ya el graduado escolar pero claro, para tener una titulación necesitaban la ESO. Junto con esos tenías alumnos mayores, abuelos, que se mezclaban en clase con chicos de 20 años que habían dejado el instituto y que seguían con las mismas pocas ganas de estudiar, y yo observaba que había algunos que no maduraban y pasaban, pero a otros les venía muy bien el apoyo de esas abuelas, de estos de 40 años que podían ser sus padres…», recuerda la jefa de estudios del CEPA, Rosa Pérez. Hoy, el perfil de los matriculados sigue siendo similar y a los descritos habría que sumar los inmigrantes. «Que en ocasiones redactan mejor que los de aquí», admiten en la dirección. 

En el Conde de Aranda se muestran muy orgullosos de su labor y sobre todo valoran el buen ambiente que se crea en el centro, donde el intercambio generacional favorece a todos y donde son conscientes de las necesidades de sus alumnos que tienen familia o trabajo, por eso hay turnos de mañana y de tarde, flexibilidad y sobre todo empatía. Esa que es necesaria para dar una segunda oportunidad.