San Cristóbal urge el arreglo de los locales municipales

C.M.
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Tienen humedades en los techos exteriores y los canalones están rotos. También se quejan del mal estado de las escaleras de acceso, del parque infantil y de la presencia de roedores

Están ubicados en los bajos de las viviendas y la falta de mantenimiento hace que cada vez se deterioren más. - Foto: Daniel Canas

La calle Alcalde Martín Cobos siempre ha dividido el barrio de San Cristóbal pero ahora lo hace todavía más. A un lado de ella, los edificios lucen fachadas ventiladas y los jardines nuevo césped tras una millonaria inversión del Área de Regeneración Urbana (ARU) pero al otro la situación es bien distinta. Escaleras de acceso a las zonas comunes rotas, sumideros atascados, un parque infantil de tierra cuyos columpios no han visto una mano de pintura en años, jardines secos... pero sobre todo unos locales municipales situado en los bajos de los bloques de viviendas cuyos canalones están a punto de caerse y presentan humedades y ofrecen una imagen de abandono.

Los vecinos de los ocho portales de esta zona se quejan amargamente de esta situación y urgen al Ayuntamiento una solución. «Hemos arreglado las fachadas y los locales afean el entorno, por lo menos que los arreglen. El tejado que hay sobre ellos está lleno de humedades y los canalones a punto de caerse», indican los vecinos.

Son un total de 36 los locales municipales que hay en este entorno, algunos de los cuales se han cedido a diferentes asociaciones tras un proceso de concurrencia pero la mayoría están vacíos. La concejala de Patrimonio Municipal, Sonia Rodríguez, reconoce que ha sido complejo saber la situación de cada uno de ellos. «Quizás ha habido una falta de seguimiento de estos locales por la falta de medios y ha sido complejo aclarar la situación en la que están debido a la falta de medios del área de Patrimonio. Hemos tenido que aclarar si se usan o no y quiénes han sido los últimos inquilinos», señaló.

Rodríguez reconoció que son locales pequeños, algunos se han arreglado gracias a los programas mixtos de formación y empleo e, incluso, se hicieron unos aseos al carecer de ellos. «Se ha tratado ir mejorando la situación y se han sacado a concurso para su cesión pero es complicado. Deben ser asociaciones del barrio las que los soliciten por proximidad», aseguró.

Los vecinos proponen la posibilidad de darles vida durante los fines de semana para hacer rastrillos, muestras de oficios antiguos o alquilarlos a los vecinos para que se usen como trasteros o aparcamientos de bicicletas. «Ello haría que estuvieran mejor cuidados. La zona está sin vida tras el cierre de los negocios que ocupaban algunos de ellos».

La plaza situada frente a ello tiene baldosas rotas y faltan trozos en las escaleras de acceso, con el peligro que conlleva para las numerosas personas mayores que viven en el entorno. La falta de limpieza hace que los sumideros se obstruyan y se produzcan inundaciones cuando llueve.

Mención aparte merece el estado del único parque infantil de la zona, cuyos juegos están rotos o no han visto una mano de pintura en años. Además, el suelo es de arena. La aceras y los bordillos que lo rodean también están deterioradas y  los árboles y zonas verdes adolecen de falta de mantenimiento. De ahí que los vecinos reclamen mejoras sin esperar a un nuevo ARU.