Las diferencias políticas frenan la ordenanza de animales

Adrián del Campo
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Un vecino de Aranda pasea a su perro por las calles de la villa. - Foto: Juan Carlos Ontoria

La moción aprobada por el pleno y la norma final propuesta por el equipo de Gobierno son muy similares. IU acusa al PP de no presentarla en el pleno para no votar junto a la izquierda

El Ayuntamiento de Aranda trabaja desde hace meses en una nueva ordenanza de protección animal que regule de una forma más efectiva sus cuidados y controles, pero la norma final parece no acabar de hacerse efectiva y, en época de campaña electoral, el motivo podía ser de diferencias ideológicas entre partidos, es decir, de colores políticos. «Lo que pasa que él (el concejal de Medio Ambiente, Alfonso Sanz) no la quiere llevar al pleno (la ordenanza) porque, y esto lo ha reconocido, va a quedar el PP votando solo con Sí Se Puede (SSPA) e IU, y al PP eso parece no gustarle. Ellos no se quieren quedar votando solos con nosotros», declara el portavoz de Izquierda Unida en la capital de la Ribera, Jonathan Gete.

Toda la polémica surgió a raíz de la moción presentada hace meses por IU y aprobada por el pleno de Aranda para establecer una ordenanza de protección animal. «Era un texto que habíamos redactado en base a las ordenanzas de otros ayuntamientos que tienen mucho más avanzada la materia. Esa moción fue a pleno y al aprobarse hay que darle trámite. Y eso es que esa moción, tal cual, vaya a la comisión, recoja las aportaciones del resto de grupos, y en el momento que se han recogido, vaya a pleno y se modifique finalmente. Lo que hicieron desde la Concejalía fue elaborar un nuevo documento diferente al que aprobó el Ayuntamiento. Entonces pierde nuestro apoyo en ese momento en el que ha desvirtuado toda la ordenanza que creaba consenso entre parte del movimiento político y animalista de Aranda», explica Jonathan Gete.

La versión del concejal de Medio Ambiente es bien distinta. Él recuerda que la propuesta planteada por su Concejalía está aprobada por la comisión pero que la oposición decía que «quizá era demasiado extensa». «La comisión lo que quiere es que vaya al pleno un poco más clara, para que tenga el voto de los partidos. No sé si se va a llevar a algún pleno de los que quedan antes de elecciones. Depende de lo que quieran los concejales, por mi parte no tendría ningún problema. Para mí me vale la ordenanza que tengo», insiste Alfonso Sanz. El propio concejal del área defiende la propuesta del Ayuntamiento llevada a comisión porque obedece «a un borrador hecho por los técnicos» y que toma como referencia las normas de otras ciudades como Valladolid. Además aclara que el documento se envió a los grupos y asociaciones como Huellaranda y se recogieron sus alegaciones. 

Al leer y comparar los dos documentos, tanto la moción de IU como la propuesta de la Concejalía de Medio Ambiente coinciden en la gran mayoría de sus artículos, derechos y obligaciones (sus diferencias más notables se resumen a la izquierda). Ambos documentos hablan de la mayor concienciación social, de las normativas nacionales e internaciones y del objetivo de garantizar el bienestar animal, controlar las poblaciones y perseguir actos como el abandono. Ante estas mayores similitudes y a pesar del conflicto ya descrito, en IU adelantan que si la ordenanza se lleva a pleno, ellos «seguramente» votarían «a favor». «Tenemos una ordenanza súper escueta que se reduce a siete páginas y que no está adaptada a la actual legislación», manifiesta Jonathan Gete para seguir incidiendo en la importancia de aprobar una norma local que regule la protección animal.