Las visitas a Urgencias caen casi un 70%

GADEA G. UBIERNA
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La media de consultas diarias en los ocho últimos días de marzo fue de 129 personas, frente a las 386 del mismo período de 2019. La mayoría están relacionadas con el coronavirus

La carpa de pre ingreso está dirigida por Urgencias, pero la atienden facultativos y enfermeros de otras especialidades. Recuerdan que no es un sitio para hacer pruebas de infección del coronavirus. - Foto: Patricia González

gadea g. ubierna / burgos
El decreto del estado de alarma ha provocado un desplome de las consultas en el servicio de Urgencias del HUBU, como muestra la estadística de los últimos ocho días de marzo: mientras que en 2019 atendieron a una media de 386 personas al día por motivos variopintos, este año han sido 129, y la mayoría por síntomas compatibles con la infección por la cepa de coronavirus SARS-CoV-2. En total, se ha pasado de 3.092 consultas semanales a 1.038; es decir, un 66,5% menos. 
La pregunta ahora es si la pandemia ha servido para que la sociedad entienda cual es el cometido de las urgencias de un hospital o si, en cambio, se está esperando demasiado para pedir ayuda. En ausencia de una explicación profesional -que este periódico solicitó sin éxito por el cauce oficial- habrá que esperar al final de la emergencia sanitaria, cuando la sociedad retome su actividad convencional y se haya disipado el temor a contagiarse de lo que no se tiene en un centro sanitario. 
El miedo al coronavirus, de hecho, no solo ha rebajado a la tercera parte la presión asistencial en las urgencias del HUBU, sino que también ha provocado una caída sin precedentes en las visitas al hasta hace no tanto tiempo omnipresente Punto de Atención Continuada (PAC). Después de meses y meses hablando sobre la ubicación de las urgencias ambulatorias, este espacio celebró ayer sus primeros treinta días de actividad en el Divino Valles con una afluencia física casi testimonial;la mayor parte de las consultas son avisos domiciliarios y aunque el motivo de la llamada a priori no tenga que ver con el coronavirus, al final todo acaba confluyendo en la infección que ha paralizado el mundo.
La situación no es distinta en las Urgencias del HUBU;la mayor parte de esas 126 personas que, de media, están acudiendo a este servicio, lo hacen porque tienen síntomas compatibles con la infección o con la enfermedad que provoca en las vías respiratorias, oficialmente llamada COVID-19. Esta patología es todavía muy nueva y esconde sorpresas para los sanitarios que se enfrentan a ella a diario, que, a veces, no entienden por qué en unas personas se complica con rapidez pasmosa y en otras no tanto o no de la misma forma.
menos de 100. Por ese motivo, todavía hay un volumen casi constantes de personas que, al ver que los picos de fiebre no remiten o que empiezan a tener dificultad para respirar, recurren al HUBU. Así lo demuestran los datos oficiales de los últimos ocho días de marzo, en los que solo se bajó del centenar el pasado domingo, día 29. Entonces solo se atendieron 93 consultas. El año pasado, ese día se cerró con 380 pacientes.
Es llamativo que en los dos períodos analizados coincida el día de máxima afluencia: el 25. En 2019 cayó en lunes y, como suele ser habitual tras el fin de semana, los urgenciólogos trabajaron a destajo para atender 451 consultas. Este año era miércoles, undécima jornada del estado de alarma, y todo eran malas noticias: Burgos alcanzó el récord de nuevos contagios confirmados (93), los pacientes con coronavirus llenaron el bloque H y empezaron a ser ubicados en el B y el D, los respiradores comprados para el HUBUestaban bloqueados en Estados Unidos (siguen sin llegar, por otra parte) y la UCI no paraba de extenderse por el hospital.
Inaugurado abril no hay grandes motivos de alegría, pero al menos parece confirmarse que en Burgos estamos al comienzo del descenso.