"El Burgos está abocado a la entrada de nuevos inversores"

J.C. MORENO
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"El Burgos está abocado a la entrada de nuevos inversores" - Foto: Luis López Araico

Miguel Ángel Pascual acaba de dejar la dirección general del Burgos CF y analiza en una entrevista el pasado, el presente y el futuro del club del Plantío

Durante dos años ha sido uno de los hombres fuertes en el Burgos CF. Mano derecha de Gonzalo Antón, ha estado al cargo del funcionamiento diario del club y fue el encargado de la transformación en SAD. Miguel Ángel Pascual defiende su trabajo y el de Gonzalo Antón, aunque admite algunos errores en la planificación deportiva y asegura que si el Burgos quiere llegar al fútbol profesional debe encontrar socios inversores.
¿Por qué ha decidido abandonar su puesto de director general?
Fundamentalmente es una cuestión de tiempo y de dedicación. Mi implicación con el proyecto del Burgos CF era puntual, es más, contractualmente había gente que pensaba que yo me dedicaba ‘full time’ al Burgos. No es así, yo tenía un acuerdo de colaboración, un contrato de media jornada. Hablando como en el fútbol, lo que era un partido amistoso se estaba convirtiendo en un partido de champions. Eso estaba provocando dejación de mis funciones  en otros proyectos en los que tengo responsabilidades, como es el caso de mi actividad profesional en el mundo de la radio. Tengo una sociedad en Madrid, que en los últimos meses empezaba a tener una dimensión especial. Además, se da una circunstancia personal, ya que mi familia vive en Madrid y en un año y medio me hecho 130.000 kilómetros. Ya en verano hablé con Gonzalo Antón y le dije que me replanteaba seriamente mi presencia en el proyecto del Burgos.
¿Hasta qué punto influyó en su decisión la marcha de Gonzalo Antón?
En el mundo de fútbol mi vida ha estado vinculada a la figura de Gonzalo Antón, los cuatro años en el Alavés y ahora en el Burgos. Sí es cierto que hay una relación muy estrecha y vinculada a la figura de Gonzalo Antón, pero también creo que la figura de Miguel Ángel Pascual tiene un crédito en sí misma. Aunque sí, efectivamente, esa circunstancia ha sido determinante para reconducir algunas de mis ideas profesionales que se han acelerado con la salida de Gonzalo.
Cuando se marchó Gonzalo Antón pidió que usted siguiese en el puesto.
Le agradezco ese gesto porque significa que tiene confianza en mí. Me ha visto trabajar durante muchos años y también hemos tenido nuestras discrepancias. En el Burgos he sido la persona que más ha trasladado su opinión y no siempre ha sido igual a la de Gonzalo. Siempre hemos tenido buena sintonía. También entiendo que si Gonzalo se retira de la primera línea de la gestión hay un equipo que asume esa gestión. Cuando nos hemos reunido siempre se han abordado los temas con absoluta trasparencia, cordura, con sentido común y se ha obrado en consecuencia. Esto es igual que cuando yo me fui del Alavés cuando estaba en su mejor momento. Entendí se había completado un ciclo. Me llamaron de otra compañía y tomé la decisión de abandonar el fútbol. Ahora he tomado la misma decisión.
Desde la marcha de Antón, ¿se ha sentido respaldado por los miembros del consejo de administración?
Creo que sí, no tengo ningún reproche. Lo único que he intentado es encontrar mi propio camino. El mundo del fútbol en Segunda B se ha transformado de una forma vertiginosa, nadie pensaba que se iba a convertir en algo tan complejo y tan difícil, donde los recursos han tomado un papel estratégico. Ya no es una cuestión únicamente de acierto, ahora todo el mundo intenta correr para llegar cuanto antes a la meta del fútbol profesional. Ha adquirido una dimensión tremenda que ha condicionado todas las áreas de gestión.  En mi última etapa en el club me he centrado en encontrar compañeros de viaje para este proyecto del Burgos, con propuestas y recursos que permitan garantizar la viabilidad del proyecto deportivo.
¿Y cómo van esas gestiones?
Hubo una opción que a mí me tocó abanderar y teníamos muy avanzadas conversaciones con un grupo de referencia, pero no fructificaron como consecuencia de disparidad de criterios en la interpretación de diferentes argumentos. El 30 de diciembre se rompió el acuerdo. Había otras conversaciones pero la situación deportiva del equipo no invitaba a continuar y se decidió posponer estas conversaciones. El Burgos CF está abocado y necesitado de encontrar un camino en compañía, con inversores que aporten los recursos que garanticen la apuesta estratégica del club. En este sentido, seguiré colaborando para incorporar al proyecto entidades o particulares que vean en el Burgos un valor.
¿Cómo valora su trabajo?
Ha habido tres etapas y la primera fue muy complicada. Incluso le decía  a Gonzalo Antón que quería ir en un transatlántico con tres remeros, que éramos Víctor, Manolo y yo. Necesitábamos tiempo para adecuar el club a los nuevos tiempos. Finalmente apostó por ello, dimensionó el club y trabajó para darle la estructura necesaria. El tiempo me juzgará pero hubo  momentos complicados, como el proceso de transformación en SAD. Fue mucho más difícil de lo esperado, con muchas piedras en el camino. Reclamo un reconocimiento para la situación actual del Burgos, que ha requerido mucho trabajo. Hemos intentado profesionalizar el club de la mejor manera posible. Tiene unas bases sólidas para el futuro. También se trabajó en el proyecto deportivo. No ha arrancado de la manera esperada, pero mucha gente reconoció que se había creado un equipo más competitivo. Nos trastocó mucho jugar en el Grupo I, que es mucho más competitivo y más difícil. Me he dejado la piel y hemos hecho cosas importantes. A nivel económico hemos duplicado los ingresos y los hechos son el mejor testigo.
Pero económicamente se convirtió el club en SAD con un capital social de un millón de euros y ahora se necesitan otros 750.000. Eso significa que el nivel de gasto ha sido muy importante.
Claro, sobre todo en personal deportivo. Pensemos que hace años un sueldo máximo en Segunda B eran 30 o 40.000 euros y ahora hablamos de más del doble. Eso provoca que un proyecto competitivo necesita recursos. Otra alternativa es adecuar el proyecto a los ingresos. En caso contrario estará abocado a buscar socios que aporten los recursos necesarios para llegar al mundo profesional. Y para eso es difícil hacerlo con el presupuesto actual porque la calidad está ligada a los costes. Los recursos son los que son y hay que asumir cuál es la realidad del Burgos. Es cierto que van a ser necesarios 750.000 euros pero también es verdad que hay un equipo mucho más competitivo.
Pero deportivamente, pese al incremento tan importante del presupuesto el equipo está luchando por no descender.
Es verdad y por eso digo que en el fútbol todo hay que relativizarlo. El arranque del campeonato ha sido difícil y complejo, y por eso se tomaron las decisiones que se tomaron con el entrenador. En el nuevo entrenador percibí madurez y experiencia y pensé que es la persona que nos podía sacar de ahí porque entendíamos que teníamos los mimbres. Está claro que en algunas incorporaciones de ese años nos hemos equivocado y había que reconducir un poco la situación. También creo que el paso al grupo I nos ha hecho un daño tremendo.
Cuando se marchó Gonzalo Antón no asumió ningún error. ¿Cree usted que no se han cometido equivocaciones en su gestión?
En alguna reunión de la junta Gonzalo ha reconocido algunos errores. Creo que aquí hay responsabilidades compartidas. Gonzalo es una persona responsable, que ha hecho una gran labor en el Burgos CF y pocos reproches se le pueden hacer.
¿Pero él era, según dijo, el máximo responsable deportivo y económico y como tal tenía esa responsabilidad?
Creo que son compartidas. Era la cabeza visible pero hay más personas que hemos estado ahí. El último responsable es Gonzalo, pero no el único. Tenía las ideas bastante claras y ha actuado con responsabilidad. Ni éramos tan buenos cuando en el Alavés nos dieron dos premios a la mejor gestión y nos metimos en la UEFA, ni ahora somos tan malos.
A nivel institucional también hubo problemas, sobre todo con la salida de José Luis García de la presidencia
No se le puede reprochar nada, todo lo contrario, es una persona entrañable, un tipo extraordinario. Solo tiene un defecto, que ama al Burgos. Vive por y para el Burgos, es su vida. José Luis es un gran activo del club y solo puede haber palabras de agradecimiento. Puntualmente se produjo una discrepancia con la figura de Patxi Salinas.