De 6 a 10 años de cárcel por intentar asesinar a su cuñado

P.C.P.
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La Fiscalía acusa a Joaquín P.P., de 49 años, de presentarse en Hornillayuso con un rifle, una escopeta y abundante munición y disparar a su pariente al salir del bar de la plaza. El deficiente estado de los cartuchos evitó la tragedia

Los hechos sucedieron en el exterior de la plaza de Hornillayuso, junto al bar-txoko. - Foto: A.C.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Burgos juzgará en marzo a un vecino de Medina de Pomar como sospechoso de intentar asesinar a su cuñado en Hornillayuso la tarde del 3 de septiembre de 2016. La Fiscalía reclama para Joaquín P.P. 10 años de prisión, o 6 en el caso de que los hechos se califiquen como intento de homicidio, mientras que la defensa no considera que "el absurdo e incontrolado comportamiento" de su cliente merezca reproche penal y, en todo caso, cree que debe ponderarse un "trastorno mental transitorio" y otras circunstancias para su libre absolución.

Según el relato del Ministerio Público, el procesado llegó a apretar el gatillo contra su cuñado y solo "el deficiente estado de los fulminantes de los cartuchos percutidos" impidió que se materializase el disparo. En el coche con el que se presentó en el pueblo llevaba un auténtico arsenal: un rifle de mira telescópica, una escopeta Benelli, 120 cartuchos de calibre 12-36, 18 de postas, y 18 balas. Fue al bar-txoko de la plaza, procedente de la casa de su madre, preguntó a la gente que estaba fuera si dentro se encontraba su cuñado y les pidió que le dijeran que saliera. Ese día se había celebrado una comida popular en Butrera, por lo que fueron muchas las personas que presenciaron parte o toda la escena. Instantes después, Francisco se asomó a la calle y Joaquín le dijo: ‘te voy a matar, de hoy no pasas fijo, me has arruinado a mí y a mi familia’, consta en las diligencias. Acto seguido, se acercó, le apuntó, tiró del cerrojo y disparó. 

La víctima, en un acto reflejo, se echó al suelo. Mientras, el acusado fue a su coche y sacó una escopeta con la que apuntó a todos los que estaban en la puerta. Después se la colocó en la barbilla y les preguntó si querían que se suicidase y acto seguido pegó "un tiro al aire, sin cesar las expresiones amenazantes a Francisco, tales como que le iba a matar y que era el causante de sus males", detalla el escrito del fiscal. 

Esta tensa situación provocó la intervención de varios vecinos, que trataron de calmarle para que depusiera su actitud mientras otro aprovechaba para ir al coche y quitarle las armas. Finalmente, accedió a marcharse no sin antes lanzar una última amenaza contra su cuñado: ‘Ahora mismo voy a tu casa a matar a tu perro porque tú has matado a los míos’. Aunque sí tomó esa dirección, los animales no sufrieron ningún mal.

Joaquín P.P. se encuentra en libertad provisional por estos hechos, si bien tiene una orden de alejamiento que le impide acercarse a menos de 150 metros de su cuñado y que sigue vigente, pese a que en su día la defensa solicitó que se levantase la prohibición por no tener "intención de causar ningún daño a su cuñado" y porque les impide mantener unas relaciones familiares normales, al no poder coincidir en celebraciones y otros acontecimientos. Sin embargo, los tribunales han rechazado levantar la medida cautelar, que se mantendrá al menos hasta la celebración del juicio. De hecho, en su calificación la Fiscalía sostiene que a la pena de prisión se añada la prohibición de acercarse a 150 metros durante 15 años y 3.000 euros en concepto de daños morales.

Apunta finalmente que no constan antecedentes psiquiátricos, aunque el acusado sí tuvo un periodo depresivo "hace años por la muerte de su padre" y que a raíz de los hechos "ha desarrollado un trastorno adaptativo con ansiedad derivado de una profunda preocupación por las posibles consecuencias", con tratamiento.