Una casa para la alondra ricotí en el páramo de Corcos

I.M.L.
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La Fundación que lleva el nombre del ave está adquiriendo terrenos para conservar esta especie, de la que solo quedan 12 parejas en la comarca. Cuenta con la ayuda de UBUVerde y Fundación Oxígeno

Una cincuentena de estudiosos y aficionados al medio natural visitaron el páramo de Corcos para conocer in situ el hábitat en el que mantiene esta especie. - Foto: UBUVerde

La alondra ricotí es una especie en peligro de extinción. Tan solo quedan 2.000 ejemplares en todo el mundo, principalmente en el Norte de África y en España, y la comarca ribereña cuenta con una colonia de a penas 12 parejas que resisten en el páramo de Corcos. Hace unos años también se podía localizar estas aves en parajes de Caleruega y en Casanova, pero los cambios en la explotación de la tierra han provocado su desaparición en esos entornos. Para que no suceda lo mismo con este último reducto ribereños de alondra ricotí, la fundación que ha tomado su nombre de esta ave está trabajando en colaboración con UBU Verde y la Fundación Oxígeno para visibilizar este problemas y propiciar la conservación de estos ejemplares.
Entre otras medidas, la Fundación Alondra Ricotí está adquiriendo poco a poco parcelas de terreno en el páramo de Corcos para preservar su hábitat natural. «Una actuación fundamental se centra en la adquisición de parcelas, para que las aves tengan un espacio mayor y pueda haber más parejas y recuperar sistemas de gestión de este espacio a través de ganadería extensiva tradicional de ovino fundamentalmente», explica Luis Marcos, de UBUVerde. La fundación, comandada por Jesús Lázaro, se ha marcado un claro objetivo. «Actualmente, en el páramo de Corcos, en los parajes de La Jorja, Las Mesas y Campejón, situados en los términos municipales de Haza y La Sequera de Haza, existen 197,50 hectáreas de terreno estepario donde habitan 10 machos de alondra ricotí (en los censos solo es posible registrar machos). Nuestro reto es adquirir las fincas que pertenezcan a propietarios particulares y además otras 85,5 hectáreas de terreno en un periodo de 5 años», apuntaban como meta en el momento del nacimiento de esta fundación, hace ahora dos años.
Y en esa línea se sigue trabajando porque, a pesar de que la alondra ricotí no tiene la prensa que otras especies en peligro de extinción, su presencia en un ecosistema es muy significativa. «El tener la presencia de la alondra ricotí para la Ribera, para el páramo de Corcos, no es solo una colaboración para que no se pierda la biodiversidad, que ya es bastante importante, sino que es un indicador de la calidad del medio ambiente, el poder tener la alondra quiere decir que ese entorno todavía mantiene unos valores ambientales y unas relaciones ecológicas con el territorio que permiten la existencia de una especie muy vulnerable, es como un sello de calidad», asegura Marcos.

Un ejemplar del ave.
Un ejemplar del ave. - Foto: Seo BirdLife
Entre los trabajos que se están desarrollando para mantener y, si es posible, recuperar esta especie en la comarca, es analizar las necesidades de esta ave para poder reproducir en su entorno las mejores condiciones de conservación posibles, que no pasan por otra cosa que recuperar su hábitat anterior. «Lo que hay que hacer fundamentalmente es hacer pequeñas infraestructuras para recuperar cómo era el páramo en algunos lugares para que se reproduzca el hábitat que tenía anteriormente, es decir, no interesa que haya zonas forestales, la zona arbustiva tiene que estar pastoreada para que no sea muy alta, porque es un ave muy pequeña, y el objetivo del proyecto es ver qué actuaciones se pueden hacer para que no desaparezcan las aves que existen actualmente y que se pueda incrementar su número», aclara Luis Marcos.
Este proyecto de compra de parcelas se está financiando con fondos privados, algunos logrados con la venta del vino Ricotí 2016, de la Bodega Ecológica Kirios de Adrada de Haza.