Baja un 15% la presencia de la Policía Local en las calles

I. ELICES
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Baja un 15% la presencia de la Policía Local en las calles - Foto: Diario de Burgos Patricia González

Se debe a que se han retirado 33 agentes. Objetos Perdidos funcionará solo por la mañana de lunes a viernes. El Cuerpo pide voluntarios para este servicio y para el de recogida de armas, que ahora carecen de efectivos

Los efectos de la entrada en vigor del Real Decreto que permite la jubilación anticipada a los 60 años de los agentes municipales no por esperados dejarán de ser menos perjudiciales para el funcionamiento de la Policía Local en los próximos meses. El retiro de 33 efectivos -incluidos mandos- reducirá la presencia de policías en las calles un 15% en el corto plazo, pues 20 de esos profesionales que se han marchado ya integraban unidades de vigilancia del tráfico o seguridad ciudadana. Otros ocho también son patrulleros, pero esos aún no han abandonado su puesto, lo han solicitado y habrán de esperar al momento en que cumplan la edad preceptiva o sumen 37 años cotizados. Causarán baja a lo largo de este ejercicio.
Los servicios en la calle no son los únicos que se resentirán. También lo hará, por ejemplo, el departamento de objetos perdidos, que se ha quedado sin ningún efectivo de la noche a la mañana. La Concejalía de Seguridad Ciudadana y la dirección de la Policía Local ya han decidido recortar drásticamente el horario de atención al ciudadano de este servicio que se halla en el vestíbulo de la planta baja de la base de avenida de Cantabria. Abrirá de lunes a viernes solo por la mañana cuando hasta la fecha lo venía haciendo los siete días de la semana y también por las tardes.
Otra de las unidades que ha perdido a todos sus integrantes es la encargada de proporcionar y recoger los equipos, uniformes y armamento que utilizan los agentes a diario. Se trata de un servicio necesario porque la custodia de todo este material -sobre todo de las pistolas- se rige por unos procedimientos regulados de custodia que hay que cumplir a rajatabla, según informan desde el Cuerpo.
¿Qué va a hacer la Policía Local para dotar de efectivos a estos dos servicios? Pues ha solicitado a la plantilla voluntarios para llevar a cabo estas misiones. Ya se ha abierto el plazo para presentar las peticiones y, una vez en poder de los mandos del Cuerpo, elegirán a los candidatos en función de las circunstancias personales de cada uno y de las necesidades del conjunto de la plantilla. Es decir, a la hora de escogerlos tendrán en cuenta su edad o condiciones físicas para no detraer de las calles a efectivos que puedan dar más de sí en labores de patrulla, vigilancia o control del tráfico.
Lógicamente quienes ocupen finalmente esos puestos vacantes en esas unidades dejarán de hacer trabajo en la calle, por lo que la presencia en la vía pública de la Policía Local seguirá resintiéndose sin solución de continuidad.
Las vacantes en el Cuerpo han pasado de 34 -demasiadas de por sí, según han criticado los sindicatos en los últimos años- a 67 con la jubilación anticipada este ejercicio de 33 efectivos. Una cuarta parte de las plazas que figuran en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) está sin cubrir. Por escalafón, están sin ocupar 42 puestos de policías; 12 de oficial; 7 de subinspector; 5 de inspector y una de mayor.
La concejala de Seguridad Ciudadana, Gema Conde, reconoce que ha «fracasado en hacerle entender a la concejala de Personal», Carolina Blasco, que «ciertos servicios policiales van a pasar por una situación dramática en los próximos meses, se van a resentir porque no se va a poder mantener lo que hay».
Y es que los procesos de selección de nuevos agentes, lejos de agilizarse, se eternizan en el tiempo. La oposición para la incorporación de 18 nuevos funcionarios se halla todavía en la fase de admisión de los aspirantes, cuyas candidaturas ya han sido recogidas por el Cuerpo. Pero todavía no se ha iniciado ninguno de los ejercicios. Quienes saquen la plaza -si no son ya agentes en otras localidades- habrán de esperar a enero de 2020 para empezar el curso preparatorio en la Academia de Ávila, por lo que no comenzarían a trabajar en la capital burgalesa hasta agosto de ese año.