El cantinero 2.0

P.C.P.
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Doblemente parado, en su trabajo y en el bar de Revilla-Cabriada, José María Rodríguez se dedica a dinamizar el pueblo en la distancia y piensa en «un fiestón con carpa» para la vuelta

Los más perjudicados a veces son los que menos se quejan. Como José María Rodríguez del Castillo, doblemente parado por el COVID-19 en su trabajo habitual como albañil y por el cierre de la cantina que regenta los fines de semana en Revilla-Cabriada, una pedanía de Lerma a la que le cambió la vida cuando se puso tras esta modesta barra, hace ya tres temporadas.

«Lo de José Mari es un plus. Se ha convertido en el dinamizador del pueblo», reconoce la alcaldesa, Ana María Valdivielso. Su grado de compromiso va mucho más allá del negocio, que no renta como tal, puesto que en invierno apenas quedan residentes en una pedanía con poco más de 40 personas empadronadas. «La mayoría está fuera, en Barcelona, Francia, Madrid... Pero sobre todo en el País Vasco, a donde emigró un porcentaje muy amplio, el 60 o el 70% de la población», explica la regidora.

Pero en verano se juntan más de 200 y prácticamente todos ellos tienen su teléfono o el de algún familiar incluido en el grupo de difusión que José Mari ha creado para amenizar estas semanas y mantener la armonía y las ganas de compartir unas raíces comunes. «Nos hace más llevadero el confinamiento y nos recuerda a nuestro pueblo sin olvidar los valores fundamentales», remarca Valdivielso.

José María Rodríguez del Castillo.José María Rodríguez del Castillo. - Foto: DB

Acaba de mandar su décimo vídeo, en el que simula noticias del periódico Diario de Revilla y enlaza imágenes, bandos y chascarrillos. Incluye hasta una petición a la oficina de objetos perdidos, la de las fotos de los años 2017 y 2018 que ha extraviado.

Aunque no nació en el pueblo, José Mari llegó al pueblo hace más de 20 años y ha organizado desde karaokes hasta una corrida de toros, que será la protagonista de un próximo vídeo. Además de gestionar la cantina es secretario de la asociación de Revilla y colabora en la semana cultural y en todo lo que le pidan. El tiempo libre le da ahora no solo para editar esos vídeos caseros, sino también para pensar en «un fiestón con carpa y todo» con el que celebrar el reencuentro.