Sitiados en Honduras y sin fecha de regreso

ADRIÁN DEL CAMPO
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Un joven arandino y su pareja sufren la cancelación de su vuelo de vuelta a España y no encuentran una forma viable de retorno

Guillermo Sanz y Alejandra permanecen en la ciudad de Tegucigalpa. - Foto: DB

El joven arandino Guillermo Sanz y su pareja Alejandra aterrizaron el pasado 2 de marzo en Honduras. Volaron al país para pasar unas vacaciones y a la vez coger ideas para el futuro negocio que quieren abrir en España. Lo que nunca se imaginaron entonces es que su aventura centroamericana se iba a alargar y 20 días después iban a estar sitiados y sin fecha de regreso. La crisis del coronavirus les ha pillado, como a la inmensa mayoría de personas, por sorpresa y, además, a miles de kilómetros de sus casas. Ambos tenían un vuelo de vuelta directo, pero la compañía, AirEuropa, lo canceló debido a la alarma sanitaria. Ellos critican que la aerolínea lo hiciera "sin ni siquiera avisar" y se tuvieran que enterar "por la televisión".

Sin una fecha de retorno, la joven pareja no cesa en su búsqueda de una alternativa, aunque hasta el momento no han tenido suerte. Se han puesto en contacto con la embajada española, que, según declara Guillermo, les está "intentando dar soluciones, pero de momento las que presenta son complejas. Exigen desplazarse hasta Managua por tierra y es complejo en la situación de sitio actual. Hay policías y militares por las calles". Otra de las opciones que no les convencen es tener que "pagar dos vuelos más haciendo escalas en distintos aeropuertos de diferentes países infectados cuando teníamos pagados vuelos directos de regreso".

Dentro de la gravedad de la situación, Guillermo y Alejandra juegan con cierto margen al no tener que estar pagando noches de hotel. Ella es natural de Tegucigalpa y ambos se alojan en su casa de infancia. Sin embargo, esto no es consuelo. Guillermo relata que la situación en Honduras no es la mejor. A pesar de reconocer el buen trato recibido por las autoridades locales y de sus esfuerzos por controlar los contagios, el joven arandino afirma que "hay muchísimas actividades económicas no controladas por el gobierno, quien más quien menos vende comida o agua, pues no hay agua corriente aquí, hay que comprarla".

Las respuestas de sus familiares aquí en España han sido muy variadas. "Hay quien nos urge a volver y hay quien nos dice que aquí estamos mejor", afirma Guillermo. Él mismo reconoce que al principio todo fue complicado, pero ahora tratan de ser positivos y aprovechar para estudiar y pensar en su futuro negocio.