El primer decreto de Rajoy pone en jaque la inversión municipal de 2012

Á. M. / Burgos
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Al prorrogar la limitación del endeudamiento al 75% impedirá contratar un nuevo crédito

El vicealcalde Ibáñez (i) dando la alternativa al de Hacienda (Salvador de Foronda) antes del Pleno de presupuestos. - Foto: DB/Ángel Ayala

Lo que no consiguieron ‘los de la oposición’ podrían conseguirlo ‘los suyos’. Curioso el panorama que se cierne sobre el presupuesto elaborado y aprobado inicialmente por el equipo de Gobierno de Javier Lacalle, documento que dice cómo y en qué se gastarán los más de 200 millones que cuesta mantener abierta la ciudad de Burgos durante un año.

La historia es seria, pero tiene su guasa. La merma de ingresos ha propiciado que el funcionamiento ordinario de la ciudad se coma prácticamente todo el dinero disponible, de forma que para poder acometer menos de 25 millones de euros en inversiones (casi la mitad para el Arena), una cifra muy lejana a la tendencia de los últimos años, el área de Hacienda calculó que será necesario contratar un préstamo por valor de 17,8 millones de euros.

La oposición en bloque condenó esta práctica durante la celebración del pleno extraordinario de diciembre convocado para dar el visto bueno inicial al documento. Consideran en PSOE, UPyD e IU que la carga financiera ya es lo suficientemente alta como para contratar un nuevo préstamo y que, a la larga, esa operación encarecerá la vida de los burgaleses. El PP defiende, por contra, que la inversión pública no puede reducirse a cero y que hay proyectos considerados estratégicos que se deben ejecutar. Esto ocurrió el viernes 30 de diciembre.

Pero mientras eso sucedía Mariano Rajoy sentaba a su Consejo de Ministros para adoptar un paquete de medidas que pretenden atajar el déficit público. A la consabida subida de la presión fiscal se suman otras actuaciones que no han pasado desapercibidas. No al menos para el PSOE. La concejala socialista Carmen Hernando subraya que la disposición adicional decimocuarta del Real Decreto firmado por Rajoy prorroga las limitaciones al endeudamiento de los ayuntamientos que ya fueron fijadas por el Ejecutivo de Zapatero y por la misma vía, la del decreto, en 2010.

De inicio, problemas

Dicha orden prohibe a los ayuntamiento contratar préstamos si el nivel de su deuda  viva excede el 75% de los ingresos corrientes liquidados. En católico practicante significa que si lo que se debe supera tres cuartas partes de lo que se ha ingresado, no se pueden pedir créditos. Punto.

De vuelta al presupuesto, la estimación del propio equipo de Gobierno es que ese nivel, incluyendo la nueva operación de crédito, superaría el 83%. Es decir, no cuadra. Además, cabe reseñar que el porcentaje real de endeudamiento no se conocerá hasta el mes de marzo, que es cuando queda cerrado el ejercicio 2011 y se puede saber con certeza cuánto se debía y cuánto se ingresó a 31 de diciembre de 2011.

Así que, concluyendo, no se podrá pedir el crédito antes de marzo (no se suele hacer nunca precisamente porque es necesario el plácet de la Junta y para eso hay que conocer el dato exacto de la liquidación) y es más que probable que cuando se pueda hacer efectivo haya que reducir sensiblemente su cuantía para no exceder la limitación marcada.

«Los presupuestos no se sostienen y ya advertimos que esta limitación era previsible», valora Hernando, que al tiempo avanza que su grupo presentará una reclamación al documento y solicitará informes para saber a cuánto quedará limitado el préstamo «en el supuesto de que se pueda contratar alguno». La edil socialista añade que «no fue prudente ni responsable» incluir en presupuesto los ingresos de un crédito incierto porque «ahora se tendrá que reelaborar el presupuesto y eliminar inversiones ya programadas vinculadas al crédito, que financiaba más del 60% de todas las inversiones previstas».

A futuro, casi seguro

Siendo realistas, lo más probable, por no decir seguro, es que haya que recortar las inversiones. Máxime cuando es previsible que los ingresos municipales mermen aún más por la reducción de las cuantías que reciben de las otras administraciones. Eso aumentaría el porcentaje de endeudamiento, cuya previsión ya supera en ocho puntos el límite decretado.

«Sí, claro que puede ocurrir y claro que incidiría en las inversiones, pero hasta marzo no sabremos en cuánto hay que reducir el crédito. En cualquier caso, cuando llegue el momento de modificará el presupuesto, que es algo que ya hemos hecho en ejercicios anteriores», admite el vicealcalde Ibáñez, y anterior responsable de Hacienda, sobre las consecuencias de las primeras decisiones de Rajoy, que en este caso comulgan con las tomadas por Zapatero.