Luis Haro realizará para la ciudad una escultura naif sobre la vendimia

J.C.O. / Aranda
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Luis Haro muestra en primicia para DB el boceto del monumento que va a erigir con la colaboración municipal. - Foto: DB

A sus 89 años, está empeñado en dejar su impronta creativa en una de las plazas de la capital ribereña rindiendo un homenaje a la principal riqueza de la zona y a los campesinos

La vendimia. Ese es el tema que ha elegido el veterano escultor Luis Haro, segoviano de nacimiento pero arandino de adopción, para la obra que realizará para la capital ribereña  con motivo de la celebración en 2014 de Las Edades del Hombre. Un proyecto para el  que la comisión municipal organizadora del evento ha consignado recientemente una partida de 4.000 euros  destinada a comprar la piedra  con la que se realizará la talla.
A sus 89 años y después de algo más de dos décadas dedicado  en cuerpo y alma a la escultura, en la que se inició de manera autodidacta tras jubilarse forzosamente a los 66 años, Haro está empeñado en dejar su impronta creativa  en una de las plazas de la capital ribereña erigiendo un monumento a una de las principales fuentes  de riqueza de la comarca y a sus gentes, siempre muy presentes en su obra.
«El vino es una de las mayores riquezas de la Ribera del Duero, que da prestigio y progreso a esta tierra. Y Aranda no tiene ningún monumento alusivo así que hace falta algo que lo represente en una plaza y que los vea cualquiera que venga de paso», argumenta.
Con esta pretensión ya realizó  una propuesta formal al Ayuntamiento en el año 2005, cuando el gobierno municipal también estaba en manos del PP, pero confiesa «que no le hicieron mucho caso».  Haro había venido dando clases de manera altruista en un taller de escultura y talla que había puesto en marcha en el año 2000 en el Centro Cívico Norte bajo la esperanza de que sus discípulos contribuyeran a embellecer las calles y plazas de la ciudad con sus concepciones pétreas  pero la ingratitud municipal le llevó a abandonar la docencia.
Sin embargo no arrojó la toalla y la designación del trabajador municipal José María Jimeno como coordinador de las Edades del Hombre le animó a intentarlo de nuevo. «Como con Jimeno siempre he tenido buenas relaciones y lleva el tema de cultura de Las Edades del Hombre le dije: ¿Qué te parece esto? . Le pareció bien, hice un escrito a la alcaldesa -Raquel González- y lo han aceptado»,  explica ilusionado.
Formado en su juventud  como cantero e iniciado en la escultura por vía del empirismo su obra ha evolucionado desde aquellas primeras tallas primitivas a esculturas de aspecto naif, alejadas de los cánones academicistas. Unas esculturas en las que, mayoritariamente, realiza un análisis de la sociedad, reflexionando sobre la diferencia de clases y con una atención especial hacia los campesinos.
Esa ingenuidad estilística se refleja también en el boceto de la escultura que donará a su ciudad de adopción y que mostró en primicia para DB. Un monumento que entre la base y la imagen tendrá cuatro metros de altura y que para trabajarlo va a requerir que el Ayuntamiento, además de financiarle la pieza, le busque un taller con la maquinaria apropiada para poder mover y esculpir un bloque calizo  sacado de las canteras de Silos de unos 7.000 kilos de peso.
 Una limitación de espacio que precisamente ha condicionado a la largo de toda su trayectoria creativa la utilización de la madera como el material empleado principalmente en su obra, hasta el punto de que hasta la fecha solo ha firmado otra talla en piedra, dedicada a la mujer rural, que se exhibe en la localidad segoviana de Aldehorno desde el año 2008.
El autor ha concebido una parra a cuyos pies recolectan la uva un vendimiador, tocado la tradicional boina, y una vendimiadora. Para la base ha previsto plasmar cestos llenos de uvas, algún vendimiador o el transporte de las uvas en albardas a lomos de burros. «Se trata de representar cómo empezó todo», resume, sin dar más detalles «porque  -subraya- quien debe hablar es la obra».
Haro confía en tener fuerza para finalizarla, aunque    asegura que en ningún caso quedará a medias porque le ayudarán sus antiguos alumnos «y si no tengo salud la terminarán ellos».
Aunque aún no está decidido donde se ubicará la escultura y Haro reconoce que en la ciudad hay muchos espacios públicos huérfanos de imágenes que podrían acogerla, a su juicio un emplazamiento ideal sería la remozada plaza de la Constitución «que ha quedado muy bonita y por allí pasa todo el mundo porque es muy céntrica».