El último de su nombre

R. Pérez Barredo
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Honorato Rupelo rastrea la historia de su apellido, que tiene su origen en el pueblo del mismo nombre, porque ya sólo quedan cinco personas que lo llevan de primero. Y que se extinguirá con ellos

Honorato Rupelo, en el pueblo del que procede su apellido. - Foto: Patricia González

Un silencio casi perfecto, de manzanas doradas y moras exuberantes, reina en Rupelo, corazón de Tierra Lara. Sobre el cartel que anuncia el pueblo se apoya Honorato para ser fotografiado por Patricia, y hay en ese gesto una enorme carga simbólica; se diría que lo abraza, que lo acaricia con la mirada. Es, en cualquier caso, un ademán tierno. Podría pensarse que Honorato es hijo del pueblo, de ahí tanto mimo. Pero no. Se trata del nombre, Rupelo, que es el primer apellido de Honorato. Y que está a punto de extinguirse. Según el Instituto Nacional de Estadística ya sólo quedan cinco personas con el Rupelo como primer apellido, todas residentes en Burgos: Honorato y sus dos hijas y dos hermanos del primero, que no tienen descendencia. Honorato lleva años rastreando la historia y la genealogía de su apellido y se halla inmerso en su escritura, que aspira a dejar como legado cuando ese Rupelo se pierda para siempre.


Ha rastreado en archivos, ha buceado en las procelosas aguas de internet, ha incluso encargado tareas detectivescas a terceros con tal de aunar toda la información posible. "Parece claro que el origen del apellido es el pueblo de Rupelo. El primer registro que encontré es una partida de nacimiento que data de 1586, donde se habla de una María Rupelo, hija de Pedro Rupelo y Catalina. En aquellos años no era extraño que se adoptara como apellido el lugar de origen. Los apellidos toponínimos eran comunes. Otra partida de nacimiento antigua es la de un tal Pedro de Rupelo, nacido en1599 en Arlanzón". Aunque pueda parecer increíble, tras media vida de investigaciones Honorato puede afirmar que jamás vivió un Rupelo en el pueblo de Rupelo. "Lo que no es de extrañar, dado que el apellido lo tomaban cuando se desplazaban de su lugar de origen. Pero no cabe duda de que el apellido parte de este pueblo, porque en los siglos XVI, XVII y XVIII hubo bastantes Rupelo en la zona de Lara". 


Una de las sagas de la que más información ha conseguido aparece en Zael en 1683, dedicada al pastoreo durante varias generaciones. Es la saga de los Rupelo de la que procede él; la que terminó en Burgos en los albores del siglo XX al frente de una panadería que todavía hoy muchos recuerdan. Pero ha localizado ‘Rupelos’ en lugares de lo más variopintos: en Francia, "donde alguno de los nuestros pudo llegar bien como prisionero, bien como afrancesado en la Guerra de la Independencia. También en Estados Unidos: concretamente en Virginia Beach vive alguien llamado Rupelo Dexter Williams. Posiblemente algún intrépido Rupelo emigró en el siglo XIX a aquellas tierras, porque he podido saber que también hay allí un eminente oftalmólogo llamado Rupelo, y debió existir un gánster con el mismo apellido", explica Honorato.


También ha podido recabar información de algún Rupelo en Alemania en los siglos XVII, XVIII y XIX. Y Honorato tiene su particular tesis al respecto: "Alguna persona emigró a este país en siglos anteriores, quién sabe si con las guerras de Flandes, y se estableció allí". En la Barcelona del siglo XX, apostilla Honorato, hubo un intelectual y político llamado Josep Molas Rupelo, hijo de Juana Rupelo Villandiego, originaria de Burgos. "Siempre he sentido curiosidad e interés por mi apellido, quizás por tratarse de un nombre tan singular, tan raro. Es algo que llevo muy dentro y por eso he dedicado tanto tiempo y esfuerzo a investigarlo. Sé que no será fácil hacer más indagaciones, ni tendría recompensa el esfuerzo que el trabajo conlleva, pero he conseguido recuperar unas pinceladas de mis antepasados para comprender que durante generaciones hemos arrastrado nuestra existencia por las duras tierras de la meseta castellana, donde siempre nos ha tocado trabajar para sobrevivir", señala con seriedad. 


Y le duele ser consciente de que esta saga se va a perder en la noche de los tiempos. "A lo largo de los siglos naiceron muchos varones que debieran haber esparcido el apellido, si no por toda la geografía, sí al menos por la zona del Arlanza, en la que siempre  se movieron. Sin embargo, no ha sido así. Posiblemente muchos de ellos murieron jóvenes, tal vez niños, por las epidemias de las épocas, como la peste. Lamentablemente el apellido Rupelo  habrá desaparecido de España en el próximo siglo", apunta con verdadera tristeza Honorato, a quien le gustaría que sus hijas y sus nietos heredaran la pasión por el apellido como una manera de perpetuarlo en la memoria colectiva de la familia antes de que se extinga para siempre. No va a dejar de rastrear cada pista que le pueda llevar a conocer más sobre su apellido y tiene claro cómo se llamará el libro que dejará escrito al respecto: El último Rupelo.


lugar bonito, entre peñas. Rupelo procede del latín Rupel  Lum, que significa lugar bonito, rodeado de peñas. El primer asentamiento romano en el actual Rupelo, villa bañada por el río Valparaíso, data del año 50 a. C.; hasta hace unas décadas se conservó una fuente de origen romano, que al cabo fue sustituida por la actual. Durante la posguerra fue explotada una pobre mina de calcantita para la obtención de cobre.