Abajas agota el primer tercio de la ampliación de 2016

H.J.
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El enorme vertedero provincial recibe en tres años medio millón de toneladas y necesitará otro vaso dentro de un lustro

Abajas agota el primer tercio de la ampliación de 2016 - Foto: Alberto Rodrigo

El vertedero de Abajas es una de las mayores infraestructuras de la provincia de Burgos, con una actividad constante, en algunos momentos frenética, y de una necesidad imperiosa para todos sus habitantes. Y sin embargo, no se ve y casi nunca huele.
El sitio al que se lleva la basura de los 371 municipios burgaleses y alguno más colindante de Palencia y Soria está escondido entre los páramos por los que circula la carretera CL-629, la que conduce al puerto de La Mazorra. Allí, oculto entre un paisaje pelado, casi marciano, en medio de una tierra de tonos ocres, se depositan diariamente toneladas y toneladas de residuos que de lo contrario nos acabarían sepultando y que allí reciben su destino final.
El vertedero, no exento de polémica en sus inicios, se construyó en el año 2002 con un primer vaso que tenía capacidad para almacenar 1,9 millones de toneladas. La previsión es que valiera para diez años, pero su capacidad se estiró un par de ejercicios más, hasta que en 2014 se ejecutó una solución provisional y en febrero de 2016 llegó una gran ampliación.
Este segundo vaso, con 1,5 millones de toneladas de capacidad que entró en funcionamiento hace poco más de tres años, ya ha alcanzado el primer tercio de su capacidad prevista. Según los cálculos del Consorcio Provincial de Residuos, que ahora gestiona esta instalación inicialmente construida por el Ayuntamiento de Burgos para las necesidades de la capital, le queda vida útil para 6 años, hasta el ejercicio 2026 «aproximadamente».
Puede parecer un tiempo escaso teniendo en cuenta los tiempos siempre lentos de la administración pero el presidente del Consorcio, Víctor Escribano, se muestra tanquilo al respecto y  explica que «para el año 2023 se empezará a trabajar en una futura ampliación, porque tenemos espacio sobradamente en sus inmediaciones para estar serenos y hacer las cosas bien».
Habla Escribano de «muchas hectáreas» disponibles en las cercanías del vertedero que toma el nombre de la localidad más cercana e insiste en que habrá que «planificarlo en cada momento sin adelantarnos demasiado, porque la normativa medioambiental cambia constantemente, aunque en los últimos tiempos quizás se han serenado algo más».
Se refiere el responsable de esta institución vinculada a la Diputación a los escenarios tan cambiantes en materia de gestión de residuos, que suelen depender de las directrices de la Unión Europea y que también deben amoldarse a los comportamientos de los propios consumidores y las empresas, pues son al fin y al cabo los que generan los desechos.
En la actualidad son 22 las mancomunidades que acaban llevando sus camiones hasta Abajas desde los cuatro puntos cardinales de la provincia, previo paso por siete plantas de tratamiento situadas en Medina de Pomar, Belorado, Salas de los Infantes, Melgar de Fernamental, Miranda de Ebro, Aranda de Duero y Briviesca.
El Consorcio de Tratamiento de Residuos y la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (Somacyl), dependiente de la Junta, cofinanciaron en su día la ampliación de Abajas en un proceso al que se presentaron 35 empresas y cuyos trabajos fueron ejecutados a la unión de empresas Copsa-Acciona por algo más de 3,1 millones de euros, lo que representó una baja del 48% respecto al presupuesto de licitación.
Esta UTE ha estado gestionando el vertedero hasta el pasado mes de febrero, cuando finalizado el plazo de tres años ha pasado a manos de la sociedad Valoriza, que será a partir de ahora su encargada.