Pájaros en la cabeza, pies en el suelo

A.S.R.
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Elsa García-Tuñón, burgalesa de 19 años, estudiante de Educación Social, representará a Burgos en el certamen de belleza Miss World Spain 2020, que se celebrará en verano

Elsa García-Tuñón cumple un sueño con su participación en el concurso. - Foto: Jesús J. Matías

Confiesa tener pájaros en la cabeza, pero también los pies bien anclados en la tierra. Elsa García-Tuñón Villarroel (Burgos, 2000) representará a Burgos en el concurso Miss World Spain 2020. La tantearon el año pasado, pero rechazó la invitación "por motivos personales". Pensó que ese tren había pasado para ella, pero su antecesora, Julia Carrascal, amiga suya, trasladó a la organización su interés. Recibió una llamada y, tras la sorpresa inicial, dio el sí quiero. 

El certamen aún no tiene fecha ni ciudad de celebración. Será en verano y aún quedan por conocer casi a la mitad de las candidatas. Las que ya lucen ese título se van enterando poco a poco de las pruebas que tendrán que pasar para conseguir la corona. "No solo cuenta la belleza". Ya tienen activa una aplicación con la que lucharán por lograr más ‘me gusta’ que sus contrincantes, deberán entrenarse para superar una suerte de triatlón y presentar un proyecto social, que, si es el mejor, repercutirá en la asociación elegida. Ninguno de estos retos asusta a la representante burgalesa. Mucho menos el último. 

Tras un año estudiando la doble titulación de Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE), este curso se pasó a Educación Social, una carrera que le ha permitido conocer la realidad del tejido asociativo burgalés, además de ser voluntaria de Autismo Burgos, donde acompaña a un joven con este trastorno en algunas de sus salidas de ocio. En este desafío va a por todas y aún quiere pensarse bien con qué entidad trabajará. 

Y, claro, el físico también tiene algo que decir. García-Tuñón reconoce que sus medidas no son perfectas ni se ajustan a las proporciones clásicas. Tampoco es necesario. "Ahora se están abriendo más las puertas y hay más variedad de perfiles. Hay una chica que mide 1,60, otra que es transexual, gente de otras razas, dejan que las participantes tengan tatuajes y hasta operaciones de estética. Ahora todo está mejor visto", advierte y no se corta cuando se le pregunta por sus virtudes y posibilidades. "Me veo una chica muy dinámica, muy activa y muy extrovertida. Me veo muy capacitada para superar la prueba en la que te preguntan sobre un tema de interés general y, en cuento a la belleza, esta es muy subjetiva y yo no me considero ni guapa ni fea. Es más importante sentirse bien con uno mismo porque esa es la imagen que darás a los demás y te hará sentirte poderosa y decir ‘aquí estoy yo’", se explaya esta joven que cuenta con el apoyo incondicional de su familia, donde tiene a sus fanes número uno y a sus principales asideros con el sentido común. 

Su inquietud por el universo de la belleza se despertó cuando era una adolescente. No se metió en él a tontas y a locas. Buscó quien la formara y durante dos años compaginó sus estudios de Bachillerato con la Escuela de Modelos de Cristina Camarero, en Laín Calvo. Allí conoció la existencia de estos certámenes, que defiende ante quienes los tachan de anacrónicos y denigrantes para la mujer. "Es una tontería. Si nosotras estamos ahí es porque queremos. Nadie nos obliga. Yo he estudiado en una Escuela de Modelos como si hubiera hecho Medicina", sostiene consciente de que es un mundo difícil y competitivo y muy segura de que ahora solo quiere disfrutar y escuchar el canto de felicidad de los pájaros que revolotean en su cabeza.