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Los coros sueltan lastre en el Arlanzón

A.S.R.
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La Asociación Española de Directores elige #Burgos para dar «el pistoletazo de salida de la reconstrucción» de esta actividad en unas jornadas a celebrar del 24 al 26 de septiembre

El concierto del Coro Aurum, aplazado el pasado otoño, tendrá lugar en el Principal el 25 de septiembre.

La práctica coral estuvo en el punto de mira desde los primeros compases de la pandemia. Se la apuntó con un dedo acusador y ese estigma aún la persigue, aunque durante este año largo ha demostrado que es una actividad segura. Para soltar ese lastre definitivamente la Asociación Española de Directores de Coro (Aedcoro) vuelve a elegir Burgos. Tras el congreso nacional de diciembre, reducido a la mínima expresión y realizado básicamente de forma telemática, se desquitan con la celebración de la III Feria deCoro, del 24 al 26 de septiembre con una programación en la que tomarán el puso al sector. 

«Queremos que sea el pistoletazo de salida del año de la reconstrucción coral», resume el presidente de Aedcoro, Ramón Gil, quien, sin dejar atrás su siempre contagioso optimismo, prefiere ser realista. 

Y esas gafas le llevan a sentenciar que la actividad está herida; que el cartel de ‘práctica de riesgo’ puesto en los primeros compases de la crisis les hizo un daño que aún arrastran, con, incluso, la prohibición de cantar en algunas comunidades; que muchos coros han desaparecido en toda la geografía española y otros lo harán; que los que se mantienen han perdido muchas voces por el miedo al contagio; que los directores profesionales aguantan en la cuerda floja tras la suspensión de certámenes en los que eran jurados u organizadores y los talleres que impartían; que los programadores aún prefieren invitar a un cuarteto de cuerda que a un conjunto vocal... 

Pero también le ponen delante que la práctica coral ha confirmado que no propaga el virus; que los protocolos seguidos han funcionado; que el público ha respondido a los conciertos; que los grupos que resistan resurgirán con más fuerza; que la crisis ha evidenciado la necesidad de unirse y Aedcoro ya tiene alrededor de 150 socios... 

De todo esto, del pasado, presente y futuro, hablarán en la mesa redonda Recomenzando, que reunirá a profesionales de la gestión cultural, de la medicina y figuras de la actividad coral. «Queremos que nos digan qué hacemos con este curso y resuelvan las muchas dudas que nos surgen como qué medidas se mantendrán cuando lleguemos a la inmunidad de grupo, si habrá que seguir usando mascarilla indefinidamente...», se pregunta Gil al tiempo que manifiesta los muchos interrogantes sin respuesta que aún permanecen. 

Como un lugar donde los directores pueden hallar «herramientas para afrontar este curso con fuerza y ganas» se erige la feria propiamente dicha, que cerrará esta cita en la que Gil espera una importante participación. «La gente tiene ganas de encontrarse, de coincidir, charlar... Son lugares para generar nuevas sinergias e intercambio de pareceres, tan necesarios ahora», agrega y admite que sí, que además servirá para llorar las penas juntos. 

Para lamentarse juntos... y también celebrar juntos como mejor saben: encima del escenario. Las jornadas, que recuperan parte de la programación truncada en el último congreso, incluyen una muestra en el Monasterio de San Juan y el concierto del Coro Aurum de Luanca (Asturias) en el Principal.