Raúl Berzosa está a la espera de nuevo destino apostólico

I.M.L.
-
Raúl Berzosa está a la espera de nuevo destino apostólico - Foto: Jesús J. MatÁ­as

Tras su salida del obispado de Ciudad Rodrigo, el religioso arandino ha estado más de medio año de retiro y reflexión

Tras más de medio año alejado de todo, en un retiro temporal de su labor pastoral al frente de la Diócesis de Ciudad Rodrigo (Salamanca) que contó con la autorización del Papa Francisco, monseñor Raúl Berzosa ha vuelto a contar con la aceptación del Sumo Pontífice para renunciar a su cargo eclesiástico en la ciudad charra. Ayer se hacía público en el boletín de la Santa Sede que Francisco I «ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Ciudad Rodrigo», lo que significa que deja de estar al frente de esta responsabilidad pero no abandona su obispado, que tendrá que recibir un nuevo destino apostólico por decisión del Pontífice.
En este periodo en el que el obispo arandino ha permanecido de retiro, se ha hecho cargo de la diócesis salmantina el arzobispo emérito de Burgos, Francisco Gil Hellín, como administrador apostólico. Un cargo del que ahora se le va a relevar, ocupando su lugar Jesús García Burillo.
Por el momento, monseñor Berzosa va a continuar con su retiro espiritual, «un período de reflexión y renovación espiritual», como lo califica la Comisión Episcopal Española, que empezaba en junio del año pasado. Una decisión que en ese momento pillaba a todos por sorpresa y que daba lugar a múltiples rumores, nunca confirmados por el prelado, que ha guardado silencia total desde ese momento.
Raúl Berzosa nació en 1957 y realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Menor de Burgos y en la Facultad Teológica del Norte de España, ubicada también en la capital burgalesa. Fue ordenado sacerdote en Valencia en 1982 y desempeñó diversos puestos docentes y formativos. De 1982 a 1983 fue vicario parroquial de Medina de Pomar y el año siguiente lo fue párroco de Pampliega, Villazopeque, Palazuelos de Muñó, Barrio de Muñó y Belbimbre. Además, entre 1987 y 1993 ejerció como delegado diocesano de Medios de Comunicación, y director de la revista diocesana Sembrar.
Entre 1987 y 2005 compaginó su labor pastoral con las clases de Teología Dogmática en la Facultad Teológica del Norte de España y director del Instituto de Ciencias Religiosas ‘San Jerónimo’, etapa en la que también fue párroco de Arcos de la Llana y anejos y de Sotresgudo entre 1997 y 1998. De 1994 a 2005 fue secretario de los obispos de las diócesis de Castilla y León. Y de 1993 a 2004 pro-vicario general y vicario de Pastoral de la archidiócesis de Burgos.
Fue nombrado obispo auxiliar de Oviedo el 22 de marzo de 2005, recibiendo la ordenación episcopal el 14 de mayo en la Catedral de Oviedo. El 20 de abril de 2009 fue elegido Administrador Diocesano de Oviedo y el 2 de febrero de 2011 Benedicto XVI le nombró Obispo de Ciudad Rodrigo tomando posesión de la diócesis el 9 de abril. El 29 de marzo de 2014, la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro del Pontificio Consejo para la Cultura.