«Nos han vilipendiado por actuar con absoluta honestidad»

Á.M. / Burgos
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La congregación del Niño Jesús anuncia la vía judicial para «defender los derechos adquiridos» por la polémica modificación del PGOU y reitera que obró con «absoluta transparencia»

Las cuatro religiosas que conforman la congregación, para las que no existe relevo generacional, frente al edificio del antiguo colegio Niño Jesús. - Foto: Valdivielso

«Nos están haciendo un daño moral que nos machaca». Las cuatro religiosas de la comunidad del Niño Jesús viven «entre el asombro y la indignación» lo que consideran un «ataque infundado» por el proyecto que prevé la construcción de 17 viviendas en el solar que se liberaría por el derribo de uno de los tres pabellones del antiguo colegio de la congregación, sito entre el paseo de la Audiencia y la plaza de Castilla.

A las críticas políticas y vecinales que han calificado el proyecto como un «pelotazo» se suma la aprobación en Pleno, por unanimidad, de una proposición para pedir que se vuelva a proteger el pabellón (un añadido al edificio original que data de principios del siglo XX) en el Plan General. Si dicho cambio se lleva a cabo, el proyecto para levantar las viviendas (en los dos bloques que sí se mantendrían se previó hacer apartamentos tutelados) quedaría abortado y las religiosas no obtendrían ningún rendimiento económico por su patrimonio, salvo la indemnización a la que pudieran tener derecho por la ‘yenka’ administrativa.

«Todo lo que hemos hecho con este asunto ha ido en la línea de ayudarnos a financiar el nuevo colegio (construido y funcionando en Parralillos) para poder continuar la obra educativa. Allí estábamos abocados al cierre porque era un lugar pequeño, que incumplía todas las normativas y que necesitaba inversiones que no podíamos afrontar. Así lo planteamos al Ayuntamiento al pedir el cambio en el Plan General y así se ha dicho en todos y cada uno de los documentos que hemos registrado», exponen las monjas, para las que no habrá relevo generacional en Burgos y que ya están en edad de jubilación.

Ese es otro de los argumentos que ponen sobre la mesa: el mantenimiento del empleo. Sólo ellas cuatro de un claustro de 80 profesores son religiosas, el resto son laicos. El nuevo centro «se construyó con lo que sacamos vendiendo nuestras propiedades en San Sebastián y pidiendo un crédito con el ánimo de poder pagarlo gracias a esta operación. Si el Ayuntamiento nos hubiera dicho que no, no habríamos construido el centro nuevo», aseguran.

Habrá batalla

 

La acusación de estar pegando un pelotazo urbanístico es lo que más parece haber escocido a esta reducida comunidad. «Es sencillo: que vayan a la Dirección Provincial de Educación y vean nuestra cuentas anuales, que están depositadas allí. Hemos perdido dinero siempre, todos los años, pero queríamos mantener la labor docente», continúan mientras muestran los balances de 2014 (47.290 euros de pérdidas) y de 2015 (26.560 euros de pérdidas) a pesar del concierto con la Junta de Castilla y León. De ahí que consideren «insultante que digan que estamos dando un pelotazo».

Visto desde su orilla, las religiosas creen que «se han manipulado datos y han ido a hacernos daño» porque «la modificación fue clara, con un objetivo claro y fue aprobada y está vigente. Ahora pretenden que lo que está aprobado no se apruebe». «Estuvo expuesto a la vista de todos y si ahora, por el arte de birlibirloque, se echa para atrás, ¿qué tipo de seguridad existe para hacer nada en esta ciudad?», se preguntan.

Tan seguras están en la defensa de su actuación que ya han puesto el asunto en manos de un abogado y avanzan que «si se hiciera el cambio que piden ahora» acudirán «a cuantas vías sea necesario emprender para defender los derechos adquiridos» tras la modificación que permitía el ahora cuestionado bloque de ocho alturas. «Nos han vilipendiado por algo que hemos hecho con absoluta honestidad y defenderemos nuestra actuación», resumen.

Con respecto a la cesión de la parcela en Parralillos sobre la que se invirtieron seis millones de euros para dar cobertura a sus 700 alumnos, la congregación subraya que se trata de «una cesión del suelo, que no de un regalo». Esto es, volverá a manos del Ayuntamiento cuando el solar, que es dotacional, deje de estar dedicado a la actividad formativa que en él se desarrolla. De producirse finalmente la operación de venta, aseguran que no ingresarán «por mucho» una cantidad equivalente a la inversión realizada en el nuevo centro.