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La inmunidad de rebaño, con 175.000 burgaleses vacunados

H.J.
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Suponiendo que los ya contagiados conserven anticuerpos, es la cifra necesaria para llegar al 70% de población resistente al virus que la Junta estima para poder regresar a la normalidad

Colas para el cribado masivo del pasado noviembre en el Coliseum. - Foto: Alberto Rodrigo

Hasta hace 10 meses, solo los muy expertos habían escuchado ese concepto tan malsonante. «Inmunidad de rebaño». Parecería que nos están llamando borregos, pero son los términos que utilizan los epidemiólogos y virólogos para definir aquella situación en la que un porcentaje suficientemente alto de la población es resistente a un virus, tanto como para impedir o frenar radicalmente su circulación.
Cuando estalló la pandemia algunos países se lanzaron a buscarla abiertamente de forma natural, pretendiendo que así se pasaría rápida e indolora. Lo sugirieron el primer ministro británico, Boris Johnson o el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Ambos han acabado contagiados, el primero de ellos se pegó un buen susto tras su paso por la UCI y ni el Reino Unido ni Norteamérica son precisamente un ejemplo de lucha contra el virus. El transcurso de los meses y otros ejemplos como el de Suecia han demostrado que pretender la inmunidad de rebaño no funciona sin colapsar todo el sistema sanitario, así que la nueva estrategia mundial es apostar por las vacunas. Pero será un largo camino.

Aunque hay diversas opiniones sobre el porcentaje necesario, la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León estima que para frenar el coronavirus hará falta que «de un 70% en adelante» de los ciudadanos sean resistente a él. Eso es mucha, muchísima gente.

El último censo del INE sitúa la población de la provincia en 355.693 habitantes. El 70% de ellos son 248.985, pero no todos necesitarán ser vacunados para lograr inmunidad. Si damos por bueno que los ya infectados están protegidos, al menos en gran parte, hay que recordar que según el último estudio  de seroprevalencia el 12,4% de los burgaleses ya ha pasado el virus.

Esto serían 44.105, y habrá que sumar los que puedan contagiarse de aquí a lo largo de 2021. Supongamos que se le suma otro 7 u 8 por ciento, que es el dato de infectados durante la segunda ola. Tendríamos así un 20% de inmunizados de forma natural, que son 71.138 personas. El resultado, restándolo de la población total, permite concluir que tendrán que pasar por la vacunación al menos 177.846 hombres y mujeres de la provincia.

Un proceso de muchos meses. Desde luego, al ritmo de vacunación anunciado hasta ahora se tardarían muchísimos meses en lograrlo, pues por el momento Castilla y León ha adquirido, para toda la comunidad autónoma y pensando en el primer mes de inyecciones, dosis para 123.000 personas.

Hay expertos a nivel nacional e internacional que ya han advertido de que una verdadera inmunidad de rebaño no se alcanzaría hasta  de 2022, pero mientras llega aparecerán nuevas vacunas que se sumarán a la de Pfizer, el ritmo de citaciones se incrementará y al mismo tiempo la velocidad de propagación del virus debería ir disminuyendo poco a poco, porque no se acabará de la noche a la mañana cuando pasemos del 69 al 70% sino que debería ir frenando.

En cualquier caso, se trata de aproximaciones de carácter muy provisional, pues este coronavirus nos ha demostrado ya en varias ocasiones que apenas tenemos certezas sobre él. Otros virus de fácil contagio, como el sarampión, no se han considerado erradicados hasta el 90 o 95% de inmunidad de grupo, pero con tasas como el 70% que maneja la Junta se espera que podamos empezar a hablar en pasado de la actual pandemia que tiene en vilo al mundo entero.

(Toda la información sobre el proceso de vacunación, en la edición impresa)