Silencio en el hemiciclo

Ángel A. Giménez (EFE)
-

Silencio en el hemiciclo - Foto: TAREK

Acostumbrados al ruido, el silencio estremece. Es lo que han debido sentir los 40 diputados que entraron en el Hemiciclo para los tres plenos que se han celebrado desde el pasado 12 de marzo. Durante este mes, el Congreso, como todo el país, se ha convertido en un sitio muy triste.
A partir de hoy se reactiva cierta normalidad, aunque la Cámara Baja, tal y como se conocía, tardará un tiempo en volver. 
Todo empezó el pasado 9 de marzo, cuando el positivo de Javier Ortega Smith, de Vox, llevó a su grupo a pedir la paralización total de la actividad parlamentaria, y la Junta de Portavoces suspendió la agenda de la semana.
Ana Pastor, Santiago Abascal, Irene Montero, Carolina Darias... Los contagios se fueron sucediendo y la Junta, el 12 de marzo, congeló la actividad hasta el día 24.
Internamente, un comité de salud se puso a trabajar para hilvanar un plan de actuación, que pidió que los diputados practicaran teletrabajo. El Congreso estableció servicios mínimos, el acceso a la prensa se cerró. El miedo era ya palpable.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretó el confinamiento obligatorio para el día 15, y la Cámara Baja convocó un pleno para que expusiera los motivos del estado de alarma el 18. Por primera vez, la Mesa tuvo que acordar límites de asistencia, debido a las recomendaciones sanitarias, donde acudieron unos 40 parlamentarios.
La trabajadora del servicio de limpieza que tiene contratado el Congreso también formará parte de esa Historia. Con mascarilla y guantes, se encargó de desinfectar la tribuna de oradores cada vez que terminaba el interviniente. Las fotos del Hemiciclo casi vacío, las de los diputados llegando separados entre ellos, los periodistas desde sus casas... Hasta el silencio se notaba por televisión.
Ha habido dos plenos más desde entonces, el 25 de marzo y el 9 de abril, ambos para autorizar dos prórrogas del estado de alarma y convalidar decretos leyes. El del pasado 25 acabó a las dos de la madrugada del día siguiente; el del 9 duró 12 horas.
Y aunque los debates han sido broncos, el ambiente fantasmagórico y triste no ha decaído.

 

Pablo Casado

«Sánchez intenta tapar la incompetencia de su gestión con un gran pacto de Estado»

Es pura incompetencia

Eso es lo que  cree el presidente del PP, Pablo Casado, que hay detrás de la propuesta del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de alcanzar un gran pacto de Estado similar a los llamados Pactos de la Moncloa. 
«Quizás lo que Sánchez está intentado ahora es tapar la incompetencia en la gestión hablando de lo que pasó hace 43 años», señaló el líder popular.
En su opinión, los Pactos de la Moncloa de Sánchez son los que firmó en enero con el dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, y el de ERC, Oriol Junqueras. «Ahí eligió a sus socios», afirmó.
Tras insistir en que el presidente del Gobierno «parece que quiere tapar su incapacidad y compartir sus errores con los demás», Casado le trasladó su petición para que ponga en marcha un plan de choque que evite que sigan muriendo cada día cientos de españoles.
Le he pedido asimismo «que no se rinda todavía» y que, más que en la reconstrucción, se centre ahora en evitar la destrucción y en ganar al virus. «Y luego ya hablaremos», señaló.
El dirigente consideró que dentro del Ejecutivo son conscientes de su «incapacidad» y, por ello, buscan «falsos culpables» en Europa, en las regiones y en la oposición.
Al ser preguntado si cree que podría haberse evitado la crisis, afirmó que «podría haberse anticipado mejor» y definió como un «cóctel explosivo» las mentiras, la arrogancia y la incompetencia» del Gobierno.
Es «evidente» que se está ocultando información en relación con las cifras de muertos, a juicio de Casado, quien añadió no entender el «oscurantismo» del Ejecutivo ni su rechazo a decretar el luto nacional.

 

Santiago Abascal

«El Gobierno tendrá que asumir consecuencias penales por su negligencia»

Todo el peso de la ley y de la política

Eso es lo que le pronosticó ayer el líder de Vox, Santiago Abascal, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por la gestión de la crisis sanitaria. El mandatario derechista avisó ayer al socialista que tendrá que asumir las consecuencias «políticas y penales» que ha provocado su «negligencia y sectarismo» en la dirección de la pandemia, y que a su juicio «han ocasionado más muertos en España».
Abascal insistió en su petición de dimisión de todo el Ejecutivo y la formación de un Gobierno de emergencia nacional como la mejor salida a la actual situación.
Abascal cree que el Ejecutivo «ha bajado los brazos» en la lucha contra el COVID-19 y también en el objetivo de evitar la crisis económica y está solo pensando «en su agenda ideológica», sobre todo la Vicepresidencia segunda dirigida por Pablo Iglesias. «Eso tiene mucho que ver con la imprevisión, con que no se tomasen decisiones y con que se ocultase información a la población», lamentó.
El líder de Vox entiende que una de las primeras decisiones que debería asumir el Gobierno sería el pago de las nóminas de todos los trabajadores y autónomos que no pueden desempeñar su labor durante estas semanas. A su juicio, es la única manera de evitar la destrucción del tejido productivo.
Esta medida es uno de los puntos que ha puesto como condición para participar en los pactos de la Moncloa. «Si el Gobierno transmite que está dispuesto a plantear cómo se evita la destrucción de la economía podríamos plantearnos esa discusión, pero estamos convencidos de que solo quiere una falsa fotografía de unidad», aseguró.