Una noche para recordar

M.S.B.
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Una noche para recordar - Foto: Patricia González

La M.O.D.A. protagoniza un multitudinario concierto en el Espacio Atapuerca, donde miles de fans corean todas sus canciones y otros miles se dejan atrapar por su magia

Es una orquesta maravillosa. Lo del alcohol, un pecadillo de juventud, y porque empieza por a. Está de moda. Mejor dicho, sigue. Cada día, y cada noche, más. Pero permítanme que robe parte del protagonismo a David Ruiz y sus chicos de la camiseta blanca de tirantes. El 18 de enero de 2013 en este mismo periódico se leía esto: «...No sabe lo que significa el nombre del grupo y posiblemente tampoco el mensaje de la canción, pero ahí está ella estos últimos días al volver de la escuela entrando en internet y escuchando Gasolina y su pegadizo estribillo... Se llama Ángela y tiene 10 años. Los cantantes son La M.O.D.A., unos jóvenes de Burgos que van a grabar su primer disco. ¿Y por qué no pueden triunfar? Tienen algo. A su hermana, Marta, de 15 años, también le gusta mucho esta banda».
Seis años y medio después (y sudaderas, camisetas, fotos, discos, pósteres, conciertos en Barcelona o Villadiego, cientos de horas en el móvil, libro de poesía, saltos, coros, lágrimas...), ninguna de las dos podía faltar a su día grande de los Sampedros, en medio de una multitud emocionada y orgullosa que se sabe la mayoría de sus canciones, incluida la que acaban de colgar esta semana en su web y en sus redes, La zona galáctica.
Noche de himnos, con magia y versos que atrapan a gentes de todas las edades y que tienen el sabor auténtico de lo cercano, que es universal, y lo humilde; de la tierra, sus huellas y herencias. Sonidos frescos que, sin caer en el estribillo pegajoso, alegran y animan a levantar la mirada. Y la voz.
El concierto arrancó con temas clásicos, como Nubes negras (de su disco La primavera del invierno -2015-), para continuar con La vieja banda, Una canción para no decir te quiero, Disolutos... Melodías y mensajes que forman parte de una ‘comunidad’ de fans que no duda en desplazarse a cualquier rincón de España para volver a dejarse llevar por el banjo, el acordeón, el saxofón, la guitarra y la genuina voz de La M.O.D.A., la de David Ruiz.
Aires folk, rock y country configuran un estilo único y propio que da señales de que va a seguir de moda bastante tiempo, porque está en continua búsqueda y comunión con la actualidad, con las periferias y desde las emociones.
Y si no, que se lo pregunten a Ángela (16 años) y a Marta (21), que gozaron de este concierto a manos levantadas, a saltos entusiastas, a grito pelao y con lágrimas. Por cierto, son las hijas del que escribió aquellas líneas premonitorias del principio. Y estas. Y también le maravilla esta orquesta.