Inquietud en Miranda por los despidos de Aernnova

O.C.
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La compañía prescindirá de 650 trabajadores en toda España; la cercana planta de Berantevilla tiene una plantilla de 460. Aciturri no ha tomado ninguna decisión, pero no descarta medidas de este tipo

Aernnova afronta despidos, aunque la compañía por el momento no ha especificado cuándo se harán y en qué medida afectará a Berantevilla. - Foto: O.C.

El sector aeronáutico tiene un gran peso en el tejido empresarial de Miranda. La principal referencia de esta industria en la ciudad es Aciturri, aunque no es la única, puesto que Aernnova tiene una planta en la vecina localidad alavesa de Berantevilla. En ella trabajan 460 personas, de las que aproximadamente un centenar son mirandeses. La empresa anunció ayer que para superar la crisis del coronavirus acometerá despidos masivos. En las factorías españolas se traducirán en una reducción de 650 personas y en el extranjero otras 300. En total el recorte será de un 20% de la plantilla, lo que desde la ciudad se ve con preocupación, por la incertidumbre que demuestra este sector estratégico para Miranda.
Tras conocerse la decisión de Aernnova las miradas se pusieron en Aciturri. Por el momento la firma mirandesa no se ha posicionado, aunque reconocen que no descartan medidas de este tipo. Los despidos, si llegan, sostienen que se harán cuando sean la única solución para salvar crisis y poder «salvaguardar la viabilidad de la empresa». Aún así, reiteran que la compañía encabezada por el mirandés Ginés Clemente no ha tomado ninguna decisión y consideran que todavía tienen tiempo para ver cómo evolucionan sus pedidos, sin olvidar la actitud que puedan tomar las administraciones públicas.
La fecha que tienen en mente es septiembre, cuando finalizarán la mayoría de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), aprobados con el respaldo sindical, como no sucedió en el caso de la planta de Aernnova en Berantevilla. Por el momento esta es la prevención más drástica adoptada para que la empresa capeé la crisis, que ha golpeado muy fuerte al sector con una caída en el volumen de pedidos.

Organizaciones. Las organizaciones empresariales de la ciudad asisten a la evolución de la industria aeronáutica con preocupación. En la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), su presidenta enMiranda, Nuria Navarro reconoce la inquietud que se respira porque «es evidente que el turismo está muy afectado y la industria aeronáutica está directamente relacionada». Navarro espera que las administraciones públicas sepan valorar a esta sector «porque aporta empleo de calidad y es el momento en el que hay que apoyarles porque es bueno para todos». 
Por este motivo en el reparto de los fondos para salir de la crisis del coronavirus, el Gobierno tiene que prestar mucha atención «a las empresas estratégicas y las aeronáuticas los son». A pesar de los malos presagios, la presidente de FAE valora la innovación que ponen sobre la mesa este tipo de empresas y por eso defiende que «esta actitud hará que igual tardan más de tres años, pero este tipo de compañías podrán remontar».
Por parte de la Cámara de Comercio e Industria, su presidente Fernando Escobillas, habla de una situación delicada y presagia que en general «desgraciadamente va a haber más defunciones que nacimientos». Sobre el mundo aeronáutico afirma que el «problema no va a ser de hoy, lo va a ser durante los próximos cuatro o cinco años hasta que remonte porque hay un millón de aviones en el suelo cuando tenían que esta volando», resume el presidente cameral.
Desde Miranda Empresas siempre han destacado la importancia de Aciturri para el empleo de la ciudad, a pesar de que reconocen que no han necesitado hacer mucho esfuerzo para que la compañía apostara por la ciudad donde nació. El gerente de la oficina municipal indica que todavía es pronto para saber hasta qué punto afectará el coronavirus al sector cuando en septiembre acaben los ERTE. Roberto Martínez de Salinas ensalza esta herramienta, aunque asume que hay cierta preocupación, puesto que la clave estará en «adaptarse a las circunstancias y de cómo evolucione la pandemia». «Me gustaría tener una bola de cristal», ironiza el gerente, que ensalza que a Aciturri «le han quitado muchos pedidos pero lo que no les han quitado es un ápice de ilusión».