Sin miedo al más difícil todavía

A.S.R
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Cuatro artistas locales retan a los tiempos extraños y a la fuerza de la gravedad con la apertura de una escuela de circo en San Julián, con oferta para niños y adultos y un espacio abierto a la práctica y creación

Quique Méndez, Andrés Vázquez Prada, Fran Martín de Loeches y Yésica Balbás (de i. a d.), en la nave donde pondrán en marcha este proyecto. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

No es que Quique Méndez, Yésica Balbás, Andrés Vázquez Prada y Fran Martín de Loeches sean unos temerarios, simplemente afrontan con valentía la vida. Estos cuatro artistas escénicos se han liado la manta a la cabeza y retan a la fuerza de la gravedad por partida doble. Uno, porque esa es su misión cuando suben a un trapecio o a unas telas; dos, porque su iniciativa continúa imparable a pesar de la presión de la crisis sanitaria. Los cuatro ya acarician su propia escuela de circo. Se han puesto manos a la obra para acondicionar una nave en el barrio de San Julián. No empiezan desde cero. Aquí continuarán los talleres que ya impartían con éxito en La Parrala.
Las instalaciones de Parralillos se quedaban pequeñas e impedían crecer al proyecto. Era hora de dar un paso adelante. Buscaron y localizaron el local ideal. Los cuadraba la ubicación, la altura, la amplitud... La primera reunión con el casero fue el 13 de marzo. Luego sobrevino el estado de alarma. Sí tuvieron un momento de ‘oh, horror’. Pero decidieron arriesgar. «Era ahora o nunca. Sabemos que recuperar la inversión será más lento, pero no tenemos prisa». La inauguración coincidirá con el inicio del nuevo curso en octubre. El nombre elegido: Pirouette. Zona Circo. 
Seguirán con la formación que realizaban en el centro de creación escénica, con talleres para niños (a partir de 4 años) y para adultos, que cobijaban bajo el nombre Jugando al circo (inscripciones abiertas en la web), pero ampliarán la oferta con cursos intensivos, profesionales, especializados, de disciplinas complementarias como magia, teatro, clown, acroyoga...
Las medidas de seguridad obligadas por la pandemia están en sus oraciones (han acudido a reuniones de la Federación Española de Escuelas de Circo Socioeducativo) y creen que será sencillo cumplirlas: la superficie de la lonja los permite dar clases respetando la distancia de seguridad, dispondrán de más aparatos para que cada alumno tenga el suyo, se desinfectarán todos tras cada uso, alternarán las especialidades... Saben que despegan en un momento delicado. Quién dijo miedo. 
En cuanto coja un poco de altura, quieren que Pirouette (pirueta en francés) se convierta en un espacio abierto para la práctica y la creación. «Queremos que la gente lo haga su casa, que vengan artistas en residencia a crear sus espectáculos, pero también simplemente a entrenar, que sepan que si pasan por Burgos hay un lugar donde pueden trabajar», exponen y Martín de Loeches observa que echó de menos un lugar así cuando hace seis años se afincó aquí: «Me sorprendió porque en todas las ciudades hay algún sitio donde llegas y compartes, sin tener que asociarte o conocer a alguna compañía». 
Sus planes son a corto, medio... y largo plazo. Con la mirada en lontananza, esperan avivar la ciudad con intervenciones en la calle, presentaciones de galas y otras propuestas e incluso contar con una sala de programación de circo. 
«Estamos muy ilusionados, creemos que va a funcionar y que es muy necesario para la sociedad ya que puede alimentar mucho el sector cultural. Estas pequeñas escuelas hacen una labor fundamental porque acercan a las familias, que empiezan a ver este arte de otra manera, e incluso consiguen que se aficionen muchos chavales que luego dan el salto a la formación superior», se felicitan por esta nueva ventana que abren a un mundo aún por descubrir.