"No hubiésemos funcionado con una gran multinacional"

Ó. Casado
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Dorian regresa a Miranda y lo hace como cabeza de cartel. Su actuación de esta noche (1.05 horas) es una de las más esperadas y llega en uno de los mejores momentos de esta banda que se ha hecho a sí misma y que cumple 15 años

"No hubiésemos funcionado con una gran multinacional" - Foto: Alberto Rodrigo

Dorian es una de las referencias del cartel de este Ebrovisión 2019. Una parada que hacía tiempo que no realizaban aunque el grupo catalán conoce de sobre este festival en el que afirman que se sienten a gusto, dentro de un verano lleno de actividad y que está «siendo muy potente» gracias a su último disco: Justicia Universal. En septiembre todavía darán guerra por la península pero pronto cruzarán el océano para tocar en Latinoamérica y Estados Unidos, pero antes estarán en el Multifuncional con su estilo inconfundible que se dejará sentir para volver a disfrutar de un espectáculo con el sello propio de Dorian.
Para todo grupo es una gran noticia tener un verano intenso, pero cumplir 15 años y mantener este nivel viendo lo rápido que va la música ¿sienta mejor?
El mundo del arte en general y el de la música en particular siempre ha sido difícil para los que queremos mantenernos, pero hoy en día todavía más, porque las modas en el mundo de la música van a un ritmo tremendo. Pero Dorian es una banda con un sonido muy personal, con una mezcla de electrónica, pop y otros estilos que hace que nuestro sonido pueda mutar pero reflejándose disco tras disco sin necesidad de sentir los bandazos de las modas musicales. El sonido singular ha hecho que la música de Dorian arraigue en un público muy fiel que nos permite cada año seguir mejorando como banda. La historia de Dorian es una historia de trabajo y de autoconfianza pero a lo tonto llevamos quince años y cada vez estamos mejor.
Justicia Universal es el reflejo del estilo Dorian pero en todo grupo hay una evolución, ¿cómo se gestiona eso con querer conservar la misma línea?
Si tienes un sonido singular y usas unas letras para explicar el mundo, puedes evolucionar alrededor de tu eje sin necesidad de andar dando bandazos o volverte loco con lo que hagan los demás. Eso no significa que Dorian viva asilado, al revés, escuchamos mucha música de ahora, de ayer, de anteayer y de mañana pero sí que es verdad que tenemos una singularidad y que los cinco miembros del grupo cuando nos juntamos sale algo muy particular. Esta es una gran baza que tiene Dorian y de lo que estamos muy orgullosos.
Para poder mantener ese estilo habrá sido importante la autogestión en sus trabajos, ¿hubiera sido posible este Dorian sin esto?
Cada grupo sigue su receta y tiene su posición en la industria musical. Nosotros no hubiésemos funcionado con una gran multinacional. Siempre hemos sido muy rebeldes y habría petado.En su momento optamos por el camino de la independencia y somos soberanos de nuestro sonido, de cómo queremos que suenen nuestros discos. Hay artistas que se sienten cómodos en un modelo más paternalista pero Dorian eligió otro camino y hemos podido hacer una carrera larga. Además, sin haber tenido que traicionar nuestro sonido y nuestra ética profesional. Esto es una gran suerte en los tiempos que corren porque el trabajo escasea para todos y hacer lo que te da la gana es la definición del éxito.
Aún así en los inicios trataron de entrar en discográficas pero fueron todo negativas, ¿cómo recuerda esa época?
En su momento tuvimos más de quince rechazos de discográficas grandes, medianas y pequeñas. Aquello causó una gran frustración y lo pasamos mal porque a nadie le gusta que le digan que no, pero si te lo dicen quince veces pues imagínate... Digamos que no sabíamos cómo meterle mano al mundo. Era como si delante nuestro se hubiese levantado un muro de Berlín infranqueable. Recuerdo la frustración pero de eso también se aprende y lo convertimos en canciones como Te echamos de menos o Cualquier otra parte.
¿De todo se saca algo?
Sí, claro. La negación está a la orden del día en el arte.Los actores van a pruebas o los escritores mandan las novelas a las editoriales. El no está a la orden del día pero cuando empiezas, crees que tienes algo especial y cuando te niegan la entrada en el mundo de la música esa frustración se multiplica y sale la rabia y la angustia. Afortunadamente nosotros en lugar de convertirlo en autodestrucción lo convertimos en canciones que creo que es algo mucho más divertido.
Habla de lo rápido que va el mundo de la música y eso también afecta a los festivales. ¿Cómo ve la apuesta de Ebrovisión?
En esta vida cada uno tiene que saber lo que quiere y creo que Ebrovisión tiene muy claro lo que tiene, lo que quiere y donde quiere estar. Ha encontrado un público fiel y son muchos años de festival. No es fácil mantener durante tanto tiempo un proyecto así y eso es un éxito en sí mismo, pero creo que tiene marcada claramente la línea dentro de un perfil de festival muy militante y Ebrovisión cubre las necesidades de un público que no necesita nombres tan gigantescos para ir a un festival y prefiere otro tipo de artistas. La propuesta está consolidada y ¿qué más quieres? Además se hace en septiembre que para mí es un acierto porque la gente todavía está medio de cachondeo pero está regresando.
¿Es muy diferente tocar en festivales del tamaño de Ebrovisión?
Sí y a nosotros nos gusta tocar en festivales de tamaño medio como Ebrovisión. Nos permite meter canciones de nuestro repertorio que adoramos pero que en propuestas más masiva no podemos meter. Cuando te subes al escenario ante 30.000 personas tienes que mantener la tensión sobre una cantidad de gente que es bestial. Pero en festivales como Ebrovisión donde el público es muy melómano los artistas se permiten el lujo de sacar piezas importantes de su repertorio.