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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El ruido de la redacción

05/07/2021

Ha escrito Carmen Rigalt un libro que no es solo su biografía apasionantemente escrita, sino también la biografía de los periodistas que vivieron el final del franquismo, estuvieron en primera línea durante la Transición y, como Carmen, todavía siguen en la brecha tratando a los personajes de la nueva hornada. Adaptados a nuevas tecnologías, nuevos hábitos, nuevos comportamientos profesionales y nuevos uso del lenguaje, que hoy determinadas fórmulas son consideradas social y políticamente incorrectas y hasta te puede caer una querella por decir según qué cosas.

Uno de los aspectos que más diferencian al antiguo periodista del nuevo, y Carmen lo describe como si todavía trabajara en el “Pueblo” de Emilio Romero, es el ruido de las redacciones. Televisiones y radios a todo volumen cada uno con un canal o una emisora distinta, los gritos de mesa a mesa, las conversaciones telefónicas de las que se enteraban todos los compañeros, las exclamaciones de entusiasmo por un logro o de decepción por no encontrar al personaje buscado.

Más el tecleo de las máquinas, hoy sustituidas por ordenadores silenciosos en los que, al contrario que hace años, la mayoría de los redactores buscan respuestas en google en lugar de acudir a las carpetas de documentación o, mejor aún, llamar a quien pudiera orientarte. Llamar al experto es hoy una costumbre casi desaparecida, al igual que acudir al lugar donde se producía la noticia y entrevistar a los testigos. O al protagonista. Hoy, la reacción inmediata es enchufar el ordenador o a las televisiones y tomar notas sobre lo que cuentan.Un conocido periodista de Radio Nacional, cuando comprobó que las mesas se llenaban de ordenadores, encadenó su barriguda Olivetti-Lexicon a la pata de su mesa. Se dio cuenta de que cambiaba la forma de trabajar. Más facilidades y menos trasiego; más comodidad y menos pasión.

A los políticos los perseguías por teléfono y en los pasillos del Congreso o las sedes, hasta que dabas con ellos sorteando a las secretarias. Hoy les contactas a través de wasap, que no es lo mismo. A veces nunca has estado cara a cara con el personaje con el que te has comunicado una docena de veces. Y así no se consigue la confidencia que solo llega cuando miras a los ojos a tu interlocutor y adivinas si es o no fiable. Cuenta Carmen, y podrían hacerlo la mayoría de los periodistas de entonces, vivencias compartidas con personajes que pasarán a la historia de España, viajes complicados para cubrir informativamente acontecimientos de alcance internacional, conflictos que solo pueden ser narrados si se ha pisado el lugar de los hechos y se ha hablado con sus protagonistas.

El periodismo hoy es otra cosa. Ni mejor ni peor, otra cosa. Aunque los del plan antigua pensamos que el de antes, el de las redacciones ruidosas, con humo, gritos, éxitos y decepciones compartidas, y personajes importantes con los que compartías experiencias, era mucho más apasionante.