"Todas las caras de la verdad de un 'inka'"

Berta López (EFE)
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César Andrade cuenta su vida en 'El rey. Diario de un latin king', que intenta ofrecer una imagen distinta de esta polémica banda

"Todas las caras de la verdad de un ‘inka’"

«Estoy en el mejor momento de mi vida. No podría estar mejor, de verdad», asegura César Andrade -que fue líder o inka de los latin kings en España- un tanto tímido y nervioso, el día que presentó el libro en el que ha volcado toda su vida, El rey. Diario de un latin king.
César Andrade, más conocido como King Manaba, estuvo en Barcelona recientemente para dar a conocer su obra, editada por Ned Ediciones, en la que junto al antropólogo Carles Feixa repasa su vida en Ecuador y su experiencia como rey o inka latino.
El texto pretende revertir el relato criminalizador que generalmente se ha utilizado para hablar de los latin kings, aunque Feixa advierte que «el libro no pretende lavar ninguna imagen, sino dar toda las caras de la verdad», más allá del estigma que rodea a determinados grupos como este.
César -en palabras de Feixa- «nació dos veces», la primera en 1976 en la ciudad ecuatoriana de Manabí, y «la segunda en Santo Domingo, a los 20 años, cuando fue coronado como rey latino», aunque era más conocido como King Manaba.
Este peculiar chico es ahora asistente de investigación de Transgang, un proyecto sobre bandas transnacionales, para el que trabaja como agente de mediación, y que pretende ir más allá de la visión policial y judicial que generalmente predomina al hablar de estos grupos.
«La migración es un proceso muy duro, nadie quiere tener que irse de su país», explica Andrade, que llegó a la Ciudad Condal en 2003, después de pasar dos años en Madrid.
Tras casi dos décadas, espera recibir en las próximas semanas su permiso de residencia, que ya obtuvo cuando llevaba unos cuantos años en España pero, después de cumplir tres años de condena por tráfico de drogas, no se lo volvieron a renovar.
El Rey. Diario de un latin king es la culminación de una promesa hecha hace 15 años, cuando César Andrade conoció a Carles Feixa, al que bautizó como King Book, y le pidió que escribiera un libro sobre su vida.
Al final, lo han acabado haciendo juntos. La autobiografía, en palabras de Feixa, «es como un vino añejo, que ha estado muchos años madurando en una barrica» y al cabo de 15 años ha visto la luz, tras superar la desconfianza que había entre ambos al principio.
César y Carles se conocieron cuando pidieron al antropólogo que ejerciera de mediador entre las administraciones y la banda. «Al principio César tenía miedo que en realidad fuera un policía o algo peor, un periodista», recuerda sonriendo Feixa, muy crítico con el papel de los medios en la construcción de un relato en torno a las bandas callejeras que, en su opinión, no se ajusta para nada a la realidad.

‘Mano dura’

Carles Feixa, que es catedrático de Antropología Social en la Universitat Pompeu Fabra, es también crítico con la «mano dura» que, a su juicio, adoptaron los Mossos d’Esquadra con la llegada de Ramon Espadaler al mando del Departamento de Interior de la Generalitat en 2012.
Seis años después se abrió una causa contra 30 latin kings, entre ellos César Andrade. El abogado de este, Pere Vallés, califica lo ocurrido de «causa general contra los latin kings», de los que se proyectaba una imagen de «banda criminal», cuando en su opinión no es ni mucho menos así.
El día antes de mandar el libro a la imprenta se conoció la sentencia que absolvía a 22 de los 30 acusados -Andrade fue uno de ellos- y condenó a ocho por delitos de lesiones y contra la salud pública. Una decisión que, según el abogado, «absolvió a César como persona y a los latin kings como organización delictiva».
Feixa asegura también que los latin kings «partían con la presunción de culpabilidad», al tiempo que desmiente de forma contundente el relato de que la asociación cultural que agrupaba a los latin kings «era solo una tapadera» para que pudieran cometer robos, tráfico de drogas, agresiones a miembros de otras bandas...
«Ser latin king es ser parte de una familia y hacer cosas para la comunidad», concluye King Manaba, que espera que su libro sea un ejemplo para los jóvenes, sobre todo latinos. Aunque muy posiblemente más de uno que no lo sea se sentirá identificado en muchos pasajes de la autobiografía.