El estado de alarma genera largas colas en los supermercados

J.M.-J.D.M.
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El temor al desabastecimiento lleva a decenas de personas a esperar en la calle la apertura de los establecimientos

Son las 8.55 horas de la mañana y una larga cola rodea el Mercadona de la calle Caleruega, en la zona de Cellophane, a la espera de que el establecimiento abra sus puertas. El temor de muchos ciudadanos al desabastecimiento no cesa con los días sino que aumenta, haciendo caso omiso a la recomendación de las autoridades sanitarias de quedarse en casa y evitar aglomeraciones para prevenir la rápida propagación del coronavirus.

En el mismo establecimiento pero este viernes, las colas en el interior iban desde las cajas hasta el final de unos lineales en los que ya se echaban de menos algunos productos. Ni rastro de pañales, de carne de pollo y cerdo y el gran misterio que muchos no alcanzan a comprender: ni rastro de papel higiénico. Ya sea porque esos paquetes ocupan mucho más que otros y las grandes cadenas prefieren llenar sus camiones con otros artículos o por cualquier otra razón, lo cierto es que esos estantes están vacíos.

También lo están desde primera hora de la mañana vacíos los lineales en los que se puede leer que allí en algún momento hubo carne de pollo o de cerdo. Sucede en el Mercadona, pero también en el Lupa de la misma calle o en el Día de San Pedro y San Felices. No es de extrañar. La fiebre consumidora de primera hora se va difuminando a lo largo de la mañana y también por la tarde.

Pasadas las 9 de la mañana las colas llegaban desde la zona de cajas hasta el final de los estantes.Pasadas las 9 de la mañana las colas llegaban desde la zona de cajas hasta el final de los estantes. - Foto: DB

En el Mercadona de Cellophane se preguntan a las 13 horas por el camión que tenía que haber llegado para reponer los productos frescos. Por lo que comentan, un día normal suelen llegar dos vehículos de gran tamaño, pero para ayer (al igual que hoy) se planificaron descargar tres. "No estábamos preocupadas, pero al ver que esto no para...", comenta una trabajadora a un cliente.

En el Lupa, el arroz también ha volado. Igual que las legumbres y la leche. Pocos paquetes de harina. Faltan huevos. Contrastan con otros estantes, como el de los refrescos, a rebosar.

Una mujer de avanzada edad, que no ha ido al súper para esquilmarlo sino porque probablemente lo visita cada día, expresa su deseo de que "esto se pase cuanto antes". Y mientras un joven, que decidió cambiar de cadena al ver que a la que acude habitualmente "estaba imposible" y que confía en que "la próxima semana se acaben las compras compulsivas", una pareja reconoce que lo que está pasando "es una locura", pero a ellos les ha podido más aquello del "por si acaso".

Aspecto del Mercado Sur ayer al mediodía. Aspecto del Mercado Sur ayer al mediodía. - Foto: Jesús J. Matías

Hoy los lineales han vuelto a amanecer llenos. ¿Se volverán a arrasar? Tiene pinta de que sí...