Aranda controlará a sus más de 500 gatos callejeros

Adrián del Campo
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Esther, Seyla y Sara trasladan a una gata recién capturada en la colonia de la Virgen del Carmen para su posterior esterilización y asistencia veterinaria. - Foto: A. del Campo

Lo hará a través de la figura del alimentador. Actualmente la atención a las colonias se realiza de forma ajena al Ayuntamiento por distintos voluntarios

Seyla, Sara y Esther son tres de los rostros que escenifican una labor altruista que está cubriendo una tarea que debería ser municipal. Cualquiera que suela pasar por la campa de la calle Virgen del Carmen de Aranda las habrá visto con guantes, medicinas, jaulas y transportines. Ellas tres se encargan de gestionar la colonia de gatos que hay en la misma campa y evidencian una necesidad de la villa: la de controlar y atender a los más de 500 gatos callejeros que, calculan, hay en la ciudad. «Hay colonias con 50 ó 60 miembros tranquilamente», señalan.

Actualmente el control de los felinos callejeros de la capital ribereña lo llevan a cabo de forma más reconocida la protectora Huellaranda y otros particulares como es el caso de Seyla, Sara y Esther. Ellas son un ejemplo más del altruismo que rige estas actuaciones. No reciben fondos de ninguna administración pública y por eso piden al Consistorio que «de una vez se implante el CES (procedimiento de control de gatos basado en la captura, esterilización y suelta) en Aranda. Pueblos más pequeños como Caleruega lo están haciendo. En Valladolid hay un control exhaustivo de la población felina, incluso instalando la figura del alimentador, del cuidador, que son personas designadas por el Ayuntamiento».

Desde la Concejalía de Medio Ambiente responden que llevan tiempo trabajando en una ordenanza sobre protección animal en la que se regulan las colonias de gatos.  Según el texto, el Ayuntamiento «realizará un censo de colonias controladas» y «requerirá la colaboración de las entidades de protección animal así como de los alimentadores autorizados (figura que regulará la ordenanza y que no será un empleado municipal, sino que mantendrá su carácter altruista y dotará de reconocimiento a los actuales voluntarios) para una adecuada gestión y mantenimiento de las colonias».

Seyla, Sara y Esther remarcan la importancia de que se instale el CES: «Es también por salud pública, no solo por los animales. Te puede arañar un gato y transmitir una enfermedad, tienen enfermedades víricas, hay muchas que no se transmiten a los humanos pero otras sí. Además de la importancia que tienen los felinos como controladores de plagas».

De las muchas colonias que hay en Aranda, Seyla, Sara y Esther eligieron la de la campa de la Virgen del Carmen porque «el estado era más alarmante». Las múltiples enfermedades que veían en los felinos así como las próximas obras en la calle que amenazan a la colonia las llevó a empezar a cuidarlos en junio. Ahora cuentan con más experiencia, se han ido formando ellas mismas, y más colaboración, reciben ayudas de vecinos y donaciones en su cuenta de Teaming Colonia felina Gambri, además del respaldo de la veterinaria Gran Danés. Ellas son un ejemplo de que como cuidadoras no solo alimentan a los gatos, esta es una excusa para atenderlos sanitariamente. También piden «por favor» que no se echen restos de comida humana a los felinos, porque «les daña». Por eso es necesario dar el carné de alimentador a los voluntarios que sepan tratar a los gatos. Virtud que ellas ya han demostrado.