"En Gamonal no se hace nada porque lo dicen 4"

G. ARCE
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No presiden, no representan, no quieren foco... Pero son parte esencial de esta ciudad. La crónica de Burgos se escribe en las vidas de quienes ayudaron a construirla. Carlos Temiño es uno de esos hombres y esta es (parte) de su historia

Carlos Temiño lleva más de 16 años vinculado al Sindicato Obrero Independiente (SOI-FSC) y ha estado otros veinte al frente de las APAS escolares - Foto: Patricia

*Este artículo se publicó en la edición impresa de Diario de Burgos el pasado lunes 31 de mayo.

El pasado lunes puso el punto y final a 36 años de trabajo en Ubisa. Aún es joven, pues cumplirá los 60 en enero del 22, pero un accidente de moto hace tres años le dejó secuelas en la espalda y le incapacitó para seguir trabajando con normalidad en la fábrica de Villalonquéjar. El caso es Carlos Temiño lleva unos días de balance vital, repasando un currículum inclasificable e hiperactivo, cargado de proyectos y en el que sobresale el padre de estudiantes, el vecino de Gamonal, el consejero de Cajacírculo y el sindicalista... Queriéndolo o no (aunque más lo primero), ha estado en casi todos los tinglados que se han montado en Burgos en las últimas cuatro décadas, incluso se ha sentido "cabeza de turco" en muchas polémicas. Lo intentó en política, seducido primero por el proyecto en solitario de José María Peña San Martín y saliendo escaldado de las filas del PP a las que entró de la mano de Valentín Niño e Ignacio Ariznavarreta. "He pisado muchos charcos y algunos me han salpicado. Nunca he sabido estar callado ante una injusticia, algo que ha pagado mi familia, que no me ve...", simplifica este prolífico conversador, hombre amable, cercano y sencillo, al que próximamente veremos ante un nuevo reto: el de ser abuelo.

Rebobinemos la grabadora. Nació en Modúbar de la Emparedada en una familia de agricultores integrada por Florencio y Adoración, quien aún vive. Es el pequeño de tres hermanos. A los 13 años se fue a estudiar a los Gabrielistas en Castillo Elejabeitia, en Vizcaya. En segundo de bachillerato, el PNV "expropió" el colegio y le ofrecieron continuar con sus estudios en La Aguilera o en Salamanca. "Querían que yo fuese hermano gabrielista, me veían con vocación, pero volví al pueblo a echar una mano y nunca llegué a acabar el bachillerato".

A los 21 años se casó y "el pueblo se me quedó pequeño". Llegó a Burgos, más en concreto al barrio de Gamonal, a principios de los 80. En las tertulias de sobremesa de los bares de la carretera de Poza conoció a "dos pesos pesados" de los movimientos sociales, Fernando Ochoa y Cristino Diez, que fueron los que -reconoce- encendieron la chispa del "inconformista y guerrero que hay en mi". "Allí arreglábamos España...".

Entre cafés se fundó una asociación vecinal para hacer sombra a Todos Unidos, "más escorada hacia la izquierda", que duró lo que duró pese a los fondos que recibía del Ayuntamiento. "Era la época de las caceroladas, de las protestas en la calle por la venta de drogas y de muchas injusticias sociales que vivíamos en el barrio, y yo las asimilaba de lleno".

Sí que cosechó más éxito la asociación juvenil Ociate (Ocio y Cultura de Burgos), pues tuvo el mérito de reunir a varias organizaciones y pudo disponer de numerosas dependencias municipales en la ciudad (polideportivos) para organizar actos de ocio alternativo para los jóvenes. "Los jóvenes asumieron la presidencia pero les perdió la ambición y el ser de cheque fácil. Fue un fiasco y acabamos en juicios. Pensé que acabaríamos en la cárcel...".

A Ociate entró Carlos Temiño como presidente de la Asociación Diocesana de las APAS, que englobaba a los 36 colegios concertados en Burgos y provincia. Sus dos hijos estudiaron en Santa María La Nueva, cuyo APA presidió durante 20 años. "Fue una etapa muy intensa y enriquecedora", reconoce, en la que mezcló la negociación de los conciertos de Infantil y Primaria, los acuerdos para facilitar infraestructuras y medios a los centros escolares, con la implicación del desarrollo del entorno urbano del colegio.

De esta etapa nace el conflicto generado por la implantación del Proyecto Hombre en pleno Gamonal, otro "charco pisado" que provocó -recuerda- el manotazo del arzobispo Teodoro Cardenal sobre la mesa de nogal de su despacho ("saltaron todos los vasos de la fuerza que le dio") confirmando que sí o sí el centro de tratamiento para drogadictos se instalaría en la parroquia de Santa María la Nueva, a escasos metros del colegio de los hijos de Temiño.

"Conocí a mucha gente que parece buena y no lo es y, a otros, malos de entrada y luego bellísimas personas. Aprendí mucho y me marcó mucho aquello. Entonces pensé que, si quieres cambiar algo, te tienes que involucrar, no dejar que lo hagan otros. Muchos me tildaron de racista y xenófobo y se nos fue de las manos en los momentos claves", recuerda.

"Nunca estuve en contra del Proyecto Hombre, lo único que reproché a esta organización fueron las formas, el que se hicieran las cosas sin hablar y consensuar con la gente, aunque se sabía que podía generar mucha polémica. Es una espina que tengo clavada. Se podía haber hecho de otra manera porque había una guardería y un colegio al lado, donde ocurrieron cosas muy graves. Es el mejor de los proyectos de rehabilitación de los toxicómanos que existe en España, pero compartía espacios con niños y en la primera fase de los tratamientos de los drogadictos".

Con ese afán por implicarse, Temiño también dio el salto a la política, "algo que me costó muchísimo". Valentín Niño le envió a la Policía Local a casa para que firmase los papeles de afiliación al Partido Popular, pues quería a toda costa en sus filas a alguien conocido y que conociese Gamonal. "Era un alcalde que se molestó mucho por el barrio, que venía todas las mañanas a ver cómo iban las cosas". En aquel entonces, Temiño se ‘chupaba’ todos los plenos municipales con ese afán de que los políticos cumpliesen lo que prometían, sobre todo con Gamonal.

"En el PP duré 3 años, fui el número 12 en la lista municipal de Niño por mi conocimiento de Gamonal y mi forma de trabajar. Me metí en las comisiones de educación y de infraestructuras del partido, y en muchas más, en todo lo que me ayudase a aprender. Pero todo me pareció muy encorsetado, muy bonito, todo listo para aplaudir con las orejas... Yo era el del garbanzo en el zapato, el radical de Gamonal para algunos del PP...".

Valentín Niño falleció e Ignacio Ariznavarreta no pudo liderar el partido. "Yo estuve en el lado de los perdedores, como me decían, pero yo creo que me uní a los que decían que iban a cambiar las cosas... Me di cuenta que no me escuchaban y me sentía arrinconado. Allí no pintaba nada y pedí la baja".

Eladio Perlado. En su afán por hacer e implicarse en todo, Carlos Temiño fue uno de los fundadores del consejo de su barrio, el de Gamonal. El primer conflicto generado con el aparcamiento subterráneo de la avenida Eladio Perlado [Derechos Humanos] fue uno de los momentos más difíciles. "Lo pasé muy mal porque una parte de los vecinos de Gamonal no entendieron que era un proyecto positivo, aunque entendía el miedo de la gente visto lo visto con el aparcamiento subterráneo de la plaza Roma, con las casas llenas de grietas...".

Por primera vez, Carlos Temiño no se sintió a gusto en su propio barrio. "Me echaban unos improperios por la calle... Recuerdo las reuniones en la Casa de la Cultura... Fue una etapa muy dura y me involucré de más... Siempre di la cara, representando a lo que pedía la mayoría. En este barrio hay gente que entiende que no se hace nada porque lo dicen 4, no los 60.500 vecinos restantes". Tuvo que cambiar de barrio.

"Hoy veo Gamonal desde la distancia... No necesita un lavado cara sino que se le hinque bien el diente. Gamonal es más de un tercio de Burgos y se merece más atención. El problema es que ahora no se mueve nada en el barrio si no es con un consenso muy difícil de lograr por tantísimos intereses contrapuestos en juego. En Gamonal se ha actuado con mucha nocturnidad y alevosía y la gente necesita que se les expliquen las cosas bien".

el sindicalista. Tras el episodio de Gamonal y el fin de la etapa escolar de los hijos y de las APAS, a Carlos Temiño le ofrecen desde el Círculo Católico la posibilidad de incorporarse al Sindicato Obrero Independiente-Federación de Sindicatos Católicos (SOI-FSC) como delegado sindical de Ubisa. Dos años después asume la presidencia de la organización, cargo que lleva desempeñando 16 años hasta la actualidad. "Somos minoritarios pero estamos metidos en industrias importantes y en pymes, lo que genera mucho trabajo".

"Siempre nos han dicho que somos el sindicato de los curas, el sindicato vertical, pero siempre nos hemos defendido diciendo que vale más amputar un dedo que amputar el brazo, más el brazo que el cuerpo entero. Solo buscamos el sentido común, si hay mala gestión en una empresa hay que buscar soluciones. Nunca he tenido más libertad de actuación que aquí, en el Círculo. Nunca he tenido ninguna injerencia".

Vivió en primera persona el fin de Ansa Lemförder, la empresa automovilística del polígono de Gamonal. "Algunos me decían que era mejor morir gordo que delgado y yo les contestaba que lo peor era morir. Hubo gente mayor que salió muy bien, pero también muchos jóvenes cualificados que se quedaron en la calle".

La caja. Del sindicato católico saltó al consejo de administración de Cajacírculo, como representante de los impositores, ocupando sillón junto a su amigo Jesús Echevarrieta, "las dos voces díscolas" en la última etapa de la caja de ahorros. "También entré a contracorriente. La entidad acababa de celebrar su centenario y empezaron los tambores de guerra de las fusiones. Nos tocó unirnos por obligación con Caja3 de una forma muy rápida porque estaba el Banco de España detrás. Yo di mi voto, a pesar de incertidumbre laboral que se creaba y que ha llegado hasta donde conocemos hoy en día. Y aún no han terminado las salidas...".

En los últimos años ha compaginado el trabajo con labor sindical, tirando de horas sindicales. "La jubilación me llega por motivos de salud que me impiden trabajar. Yo no valgo para estar a medias, estoy o no estoy. He tenido oportunidad de jubilarme anticipadamente y ahora toca reorientar mi vida".

En su agenda de futuro está participar en todas las iniciativas de la plataforma con el Directo Aranda-Burgos y de Socibur, un colectivo que se fraguó en su despacho de la calle Concepción. "Burgos no se merece estar donde está, en todos los aspectos. Somos muy complacientes y poco reivindicativos, aunque dentro de un orden. Necesitamos machacar a los políticos con la demanda de infraestructuras porque las necesitamos. Así se lo dije el otro día al ministro Ábalos".