Cartel de completo para Sonorama en hoteles y casas rurales

B.A.
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Desde hace días no hay establecimientos para alojarse durante las jornadas del festival. El camping es la única opción, mientras otros deciden alquilar pisos, fincas o locales a particulares y que no se anuncian

Gran parte de los jóvenes que acuden a Aranda para disfrutar de Sonorama optan por alojarse en el camping ubicado en el parque General Gutiérrez. - Foto: Julio Calvo

Empieza la cuenta atrás. Quedan 15 días para que llegue el 7 de agosto y arranque de forma oficial la vigésimo segunda edición de Sonorama Ribera, el festival de música que reúne en Aranda de Duero a una media de 25.000 personas por día para disfrutar de uno de los eventos más prestigiosos a nivel nacional. Son miles los jóvenes que se dan cita en la capital de la Ribera para acudir a las diferentes propuestas que ofrece Sonorama y que también utilizan los servicios de la ciudad: supermercados, bares o restaurantes, un gran impacto económico que abarca también a los alojamientos.

De hecho, desde hace semanas no hay disponible ninguna habitación en hoteles de Aranda y las últimas casas rurales que estaban por ocupar de la comarca ya están reservadas. La única opción viable para instalarse durante los días del festival a día de hoy es el camping. Otros optan por pisos, fincas o locales, pero estos apenas se anuncian por internet, funcionan del boca a boca y por relaciones fraguadas en ediciones anteriores de Sonorama.

La mayoría de hoteles de Aranda, que ofrecen un total próximo a las 600 camas, lo que no cubre ni el 0,4% de la demanda durante estos días, coinciden en que muchos de sus clientes les alquilan ya las habitaciones de un año para otro. «Tenemos usuarios desde hace muchos años y cuando se van dejan ya hecha la petición para la próxima edición. También trabajamos desde hace tiempo con la organización y disponemos de habitaciones para ellos», afirman desde el Hotel Julia. Por otro lado, en el Hotel Aranda abrieron la venta de sus habitaciones para los días del festival el 1 de marzo y en solo una hora alquilaron los 47 cuartos de los que disponen y que albergan 94 camas. Respecto a los precios, según usuarios, algunos los suben ligeramente mientras otros aprovechan más el filón y aumentan sustancialmente el coste por habitación.

Otra opción de alojamiento para los sonorámicos es el alquiler de pisos en Aranda. En este caso, muy pocos se realizan a través de inmobiliarias, en la mayoría de las ocasiones se llega a acuerdos entre particulares, por lo que la operación se desarrolla al margen de la legalidad, ya que no se suele declarar. En la mayoría de los casos la relación entre propietarios e inquilinos viene de años atrás. «Ya hay una confianza entre ellos, a veces alquilan pisos vacíos pero en ocasiones lo que arriendan es su propia vivienda y con lo que obtienen del alquiler se van de vacaciones», comentan desde una inmobiliaria, donde cifran en alrededor de los mil euros el precio de un piso de dos habitaciones durante la semana del festival, y de 1.300 el de tres habitaciones. «Hay veces que en un piso de tres cuartos se meten ocho o diez personas, pero eso lo negocian antes con el propietario», afirman.

Otra de las opciones que cobran fuerza es el de alquilar locales en los que los festivaleros luego duermen en sacos en el suelo o fincas en los alrededores de Aranda. «Esa es la tendencia, porque a veces tienen piscina, jardín y barbacoa y es lo que busca la gente. En este caso el precio suele rondar los 3.000 o 4.000 euros a la semana, aunque también es cierto que se meten muchas más personas, que bien duermen dentro o plantan la tienda en el jardín», dicen. Cualquiera de estas alternativas es difícil verlas anunciadas en internet, sino que las ofrece la experiencia y conocer a gente de Aranda con el paso de los años. Lo que sí se ofrece en la red, a través de la plataforma Airbnb, son habitaciones en casas particulares, pero en ningún caso hay en Aranda, sino en pueblos de otras provincias, como Peñafiel o Sepúlveda lo más cerca.

También están completas ya las casas rurales de la zona, según explican desde Acriduero. «Cuando ya está todo reservado en Arada comienzan a llamarnos a nosotros», señalan desde esta asociación, que recuerda que las primeras reservas empiezan a hacerlas pasado carnaval y que durante estos días además de festivaleros también tienen alojados a trabajadores, que buscan tranquilidad en sus horas de descanso frente al barullo que se respira en Aranda las 24 horas, y a algunos grupos. «Vienen a tocar un día y ya se quedan a disfrutar», comenta. En este caso, el precio de las casas se incrementa sobre el 15% esos días.

A estas alturas el camping es la opción más factible para alojarse. La organización espera este año ocho mil personas en el parque General Gutiérrez. Además, como novedad, los que quieran usarlo esta edición deben de pagar un precio por persona de tres euros y disponer de entrada para el festival.


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