Juzgan a un aspirante a bombero por certificado médico falso

J.M.
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La Concejalía de Personal sospechó del intento de fraude y el colegio profesional y el doctor ratificaron que se había modificado el escrito que el ciudadano presentó para la prueba

Foto de archivo de unas pruebas de acceso a bomberos. - Foto: DB

El excesivo empeño de un ciudadano por lograr una de las 14 plazas de bombero que el Ayuntamiento convocó el año pasado le puede salir caro. La investigación realizada por la Concejalía de Personal hizo llegar a la conclusión de que el aspirante había falsificado su certificado médico y tras ponerse el caso en conocimiento de la Fiscalía, el Juzgado de Instrucción Número 1 de Burgos fijó para el pasado 13 de noviembre el juicio sobre delitos leves.

Fue en diciembre del año pasado cuando el candidato a bombero presentó en el Ayuntamiento la solicitud para ser admitido en el proceso de selección, que acompañó de un certificado médico oficial expedido en septiembre. En la Concejalía de Personal vieron que ese documento estaba incompleto, por lo que no cumplía con los requisitos para aspirar a la plaza.

Fue entonces, tras conocer esta diligencia del área de Personal, cuando el aspirante presentó el certificado original subsanado, pero muy pronto en el Ayuntamiento vieron algún detalle que no cuadraba demasiado.

Al examinar el documento se apreció que el escrito estaba redactado «de forma manuscrita con dos tipos distintos de letra, no siendo coincidente la que se emplea en la mayor parte del certificado» con la que se utiliza para consignar que el interesado cumplía con las condiciones exigidas y dentro del plazo establecido.

Para comprobar si las sospechas eran ciertas o no, la decisión municipal fue la de solicitar al Colegio Oficial de Médicos de Burgos que confirmara «si la totalidad del certificado es auténtico» o si al menos una parte del manuscrito no había sido escrita por el médico.

La respuesta del colegio profesional no se hizo esperar y en ella, el doctor que firmaba el certificado confirma que la última parte del documento «no ha sido manuscrito por mí».

La entonces concejala de Personal, Carolina Blasco, presenta denuncia ante la Fiscalía en ejercicio de las competencias que le habían sido dadas por la Junta de Gobierno (no a título particular).

En el Ayuntamiento confirman que este tipo de situaciones, aunque excepcionales, se han detectado en más ocasiones.