El 91% de los contratos de la Ribera fueron temporales

Adrián del Campo
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El sector servicios es el que más contrataciones genera y también uno de los de mayor estacionalidad. - Foto: DB

Solamente el 4,3 por ciento de los acuerdos de empleo de 2018 se iniciaron como indefinidos y el 4,5 por ciento alcanzó esa consideración tras el proceso de conversión de eventual a fijo

Si la Ribera cerró 2018 con buenos datos del paro, al bajar este un 8,8 por ciento con 281 desempleados menos que al empezar el año, la calidad de los trabajos que propiciaron ese descenso no trae tan buenas noticias. El 91,2 por ciento de los contratos laborales que se firmaron en la comarca durante 2018 fueron temporales, es decir, no aportaron la estabilidad que es deseable en un empleo para fijar población u ofrecer la posibilidad a los asalariados de hacer planes de futuro, ya sea formar una familia, invertir o crecer laboralmente. Por el contrario, solo el 4,3 por ciento de los contratos fueron inicialmente indefinidos mientras que el 4,5 alcanzaron ese estatus tras el proceso de conversión de eventual a fijo establecido por ley.

Como casi la totalidad de los acuerdos laborales de la Ribera en 2018 fueron temporales, eso provocó que se firmara un gran número de ellos. En total, el año pasado se cerraron 22.818 contratos en la Ribera, de los que 20.807 fueron temporales y 2.011 indefinidos. El sector que más trabajos aportó fue el de servicios, con 9.476 contratos (el 41,5 por ciento del total), seguido de la agricultura con 8.308 (el 36,4 por ciento), la industria con 4.497 (el 19,7 por ciento) y la construcción con 537 (el 2,3 por ciento).

Respecto a la brecha de género, esta se notó en el número de ofertas pero no en la calidad, periódica, de las mismas. En la Ribera los hombres disfrutaron 13.250 contratos, 3.682 más que las mujeres. Sin embargo, los datos se igualan al comprobar que un 91,8 por ciento de los contratos que ellos firmaron fueron temporales, mientras que un 90,3 por ciento de los que ellas sellaron también eran eventuales. En el único dato que las mujeres se imponen a los hombres es en el número de contratos inicialmente indefinidos. Ellas disfrutaron de 500 de estos acuerdos, 15 más que ellos. La balanza vuelve a girar en los convertidos a indefinidos, donde los ribereños obtuvieron 601 contratos, 176 más que las ribereñas.

En cuanto al reparto de las oportunidades laborales entre los diferentes municipios de la Ribera, la capital se llevó casi todo el protagonismo. Más de las mitad (el 57,4 por ciento) de los contratos registrados en la comarca durante 2018 se concentraron en Aranda de Duero, que cerró el año con 13.098 acuerdos. La siguiente localidad que más empleos selló, muy por debajo de Aranda pero también muy por encima del resto, fue Roa de Duero. La villa raudense acumuló 3.459 contratos en 2018, un 15,15 por ciento de todos los ratificados en la comarca.

Al margen de Aranda y Roa, que tuvieron respectivamente una media de 1.000 y 300 contratos mensuales, muy pocos municipios ribereños consiguieron pasar de los cien documentos al mes. El primero en lograrlo fue Fuentespina, que en mayo alcanzó las 113 altas laborales. Más tarde entraron en estos niveles Anguix, con 129 contrataciones, Castrillo de la Vega, con 136, Gumiel de Mercado, con 195, La Horra, con 137, y Pedrosa de Duero, con 396. Todos estos pueblos registraron dichas cifras en el mes de octubre, que con diferencia fue el de mayor impulso al empleo de todo 2018, debido principalmente a las labores de la vendimia. En octubre los contratos se dispararon hasta los 5.289 en toda la Ribera, llevándose la mayoría Aranda, con 2.062 firmas, y Roa, con 1.054.

Como la agricultura y los servicios fueron los grandes generadores de trabajos, aunque fueran temporales, las mayores cifras de contrataciones se dieron en la época estival, con una media de 2.000 altas al mes en la comarca. En el otro lado de la balanza, los meses más pobres a nivel de firmas laborales fueron los primeros del año, con medias de 1.200 acuerdos suscritos.

Si Aranda y Roa tienen los mejores números de la Ribera, en el otro extremo, en el de los que menos trabajo generaron en 2018, se encuentran municipios como Haza, Hontangas, Santa María del Mercadillo, Oquillas o Valdeande. Por ejemplo, en Haza solo se firmó un contrato en todo 2018 y fue en el mes de mayo. Lo mismo ocurrió en Santa María del Mercadillo, que en abril cerró su único acuerdo. Por su parte, tanto en Oquillas como en Valdeande no sellaron ni una sola contratación nueva desde agosto hasta diciembre del pasado año.