Un empleado despedido denuncia a Eurofrits por estafa en sus productos

J.M. / Burgos
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El trabajador, que ocupaba un cargo intermedio, asegura que el fraude se produce al menos desde 2002. - Foto: Jesús J. Matías

El trabajador ha sido acusado por la empresa de llevarse más de 500.000 euros. Ahora este asegura que la composición de los productos es diferente a la que figura en los etiquetados

El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Burgos ha abierto diligencias para investigar a Eurofrits por la presunta comisión de los delitos de estafa, falsedad y delito contra la salud pública. El procedimiento se inició después de que un mando intermedio de la factoría, despedido el pasado verano tras ser acusado por la empresa de haber falseado rutas de transporte con los que se habría llevado más de 500.000 euros, se presentara en el juzgado de guardia de la capital para presentar una denuncia contra la factoría.
En la denuncia, el extrabajador aporta abundante documentación que habría obtenido de la empresa durante meses y en la que, tal y como asegura, quedaría acreditado que al menos entre los años 2002 y 2015 los productos congelados fabricados en Eurofrits (hamburguesas, albóndigas, croquetas...) tendrían una composición diferente a la que aparece en sus fichas técnicas y etiquetados y que no se alcanzaría el portentaje de materia prima prometido. Un fraude que cifra en 26,8 millones de euros.
El denunciante incorpora en la denuncia cientos de documentos entre los que figuran partes de fabricación y de los costes de los productos elaborados en cada uno de los años en los que presuntamente se cometió la estafa. En esos partes aparecería la materia prima que se ha utilizado para la elaboración de cada uno de los productos y el porcentaje de la misma que finalmente contienen. Inferior a la que los clientes creían que compraban.
El denunciante señala una relación de 19 productos que estarían afectados por el fraude, tanto bajo el etiquetado de Eurofrits como de marcas blancas que se suministran a grandes superficies.
De todos ellos, el fraude más elevado se habría producido en las albóndigas de vacuno de grado A., en las que se habría vendido el producto con un porcentaje de carne de res muy inferior. Si en la ficha técnica se aseguraba que contenían un 65% de esta materia prima, en realidad la cantidad oscilaba entre el 21,36% que se utilizó en los años 2011 y 2012 al 35,19% que se incorporó en 2002 y 2003 (la época en la que el fraude sería menor). Siempre según figura en la denuncia.
El antiguo empleado asegura que la empresa ha sustituido sistemáticamente la carne (principalmente vacuno) por otros productos más económicos como, recortes de bacon, carne de cerdo o soja.
Desde Eurofrits califican de «invención» la denuncia del extrabajador y se muestran confiados de que el caso, que el Juzgado ha derivado al Seprona de Madrid para que lo investigue, se archivará. En su defensa destacan que los tribunales  declararon procedente el despido del empleado, le acusan de buscar «represalias» contra la compañía tras la negativa de la empresa a llegar a un acuerdo y recuerdan que tienen dos querellas criminales abiertas contra él. También en ellas se acusa a otros transportistas.
El trabajador defiende que cuando descubrió el fraude y lo trasladó a la empresa sufrió una «una serie de presiones» que desembocó en su despido.