El casco histórico arandino soporta 350 barreras

I.M.L.
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La asociación de vecinos Zona Centro y Disfar inciden en el mal estado de los adoquines de calles principales, en la proliferación de bolardos y en los veladores.

El mal estado del adoquinado en calles peatonales las hace impracticables. - Foto: DB

Transitar como peatón por las calles del casco histórico de Aranda de Duero se ha convertido en una carrera de obstáculos. Una situación que se hace más presente cuando se arrastra algún problema motriz, se empuja un carrito de bebé o uno de la compra, y se torna insalvable en el caso de tener cualquier discapacidad física, ya sea motora o visual. En un exhaustivo recorrido didáctico realizado por la Asociación de Discapacitados Físicos de Aranda y la Ribera (Disfar) y miembros de la AAVV Zona Centro se han contabilizado hasta 350 barreras urbanísticas que incumplen la norma de accesibilidad vigente, y que algunas lo hacen incluso con respecto a la anterior normativa.

Uno de los escollos más repetidos es la continua interrupción de los itinerarios peatonales, ya sea por elementos en el espacio peatonal, como los veladores de establecimientos hosteleros o el mobiliario urbano pegado a las paredes de los edificios, que impide que los deficiente visuales puedan desplazarse normalmente, o porque la zona de tránsito es o insuficiente o inexistente. "Es de destacar la situación en la plaza Arco Isilla en su confluencia con Carrequemada, donde la estrechez de la acera unido a la ubicación de semáforos hace inseguro el paso", apuntan en un informe remitido al Ayuntamiento, añadiendo puntos como las calles Postas, Espolón, Bajada al Molino, pasaje Primo de Rivera, entre otras, "que obligan a personas en silla de ruedas, con carritos de bebé, con andadores o bastones a transitar forzosamente por la calzada".

Se da la circunstancia de que en esta zona de la capital ribereña hay un amplio espacio peatonal, donde la mayoría de estas calles tienen el firme compuesto a base de adoquines. Un claro ejemplo está en la principal arteria peatonal, la calle Isilla, que denuncian que está "en un estado lamentable". "A las personas con movilidad reducida en silla de ruedas, andadores, con bastones o con carritos de bebé se les hace difícil y doloroso transitar por estas calles", sin olvidar las caídas que pueden provocar a cualquier peatón y exigiendo "urgentemente el rejuntado del adoquinado y, en el resto, realizar mantenimientos periódicos de este tipo de pavimento".

La colocación de elementos y mobiliario urbano pegados a las fachadas es contraria a la normativa.La colocación de elementos y mobiliario urbano pegados a las fachadas es contraria a la normativa. - Foto: DB

En el suma y sigue de todas las trampas a la accesibilidad detectadas en el casco histórico arandino, este informe no deja de poner el acento en los bolardos "colocados discrecionalmente e invadiendo o reduciendo considerablemente el itinerario peatonal accesible en la mayoría de las calles", que más que proteger a los peatones están para evitar que los vehículos aparquen sin control en determinadas zonas; o un sinfín de rejillas con grandes aberturas, peligrosas para muletas, ruedas de las sillas, bastones o tacones, y tapas de arquetas sin enrasar. A todo ello, añaden puntos peligrosos como escaleras de caracol, rampas sin pasamanos, ambas sin señalizar tampoco, o entradas de vehículos en los itinerarios peatonales.

Los vados peatonales no cumple ninguno con la normativa y muchas aceras son impracticables para sillas de ruedas.
Los vados peatonales no cumple ninguno con la normativa y muchas aceras son impracticables para sillas de ruedas. - Foto: DB